¿Tubo o pastillas?

Muchas veces me han preguntado qué es mejor para pintar, si las pastillas de acuarela o los tubos.
Tengo buenas noticias: ambos son geniales.
Simplemente se trata de dos formas de presentación de un mismo producto. Las pastillas vienen de los primeros tiempos de la acuarela, cuando la marca inglesa Reeves introdujo las primeras cajas de acuarelas portátiles en 1776. Sabemos que en tiempos de la Reina Victoria, las damas de buena familia recibían clases de acuarela y era el hobby preferido. Por eso está lleno de historias de señoritas que salían a pintar a la campiña, igual que ahora 😉

De hecho, podemos ver cómo era el bolso de acuarelas de la mismísima Reina Victoria:
Bolso de acuarelas de la Reina Victoria.
Con los avances tecnológicos y la invención del tubo metálico que permitió almacenar los pigmentos preparados llegar y usar, óleos y acuarelas pudieron venderse listos. 
O sea, la calidad de ambos (tubo v/s pastilla) en una misma línea de colores debiera ser igual, pues es el mismo producto presentado de dos maneras.
En lo personal, generalmente prefiero comprar tubos pues viene más cantidad de pintura y además sirven para rellenar paletas con los colores que prefiero para trabajar. Así tengo varias paletas para distintos objetivos, aunque usualmente es una mi favorita, con varios colores primarios y algunos complementarios. 
La típica paleta plástica china es súper portátil y no falla, además es barata. La más barata está en la Librería Nacional, a un poco más de dos mil pesos.
Las pastillas por otro lado tienen la ventaja de que se ponen en paletas metálicas especiales y se pueden intercambiar y por supuesto rellenar cuando se acaban. En Chile lamentablemente no venden pocillos vacíos, pero a medida que uno va comprando, va juntando. Lo bueno es que se pueden guardar en cualquier caja o lata y si hay colores que quieres probar o no están en tubo, la pastilla siempre es una súper opción. Como les decía, la calidad debiera ser igual dentro de una misma marca.
Lo más importante es, independiente de la marca que elijan para trabajar, que los colores sean de calidad Artista y no Estudiante. Eso sí hace una enorme diferencia.
En mi caso, tengo Síndrome de Diógenes con las acuarelas y siempre estoy buscando alternativas para probar. 
Mis marcas favoritas para trabajar son: Winsor & Newton Artist’s Watercolours, Daniel Smith Extra Fine Watercolor, Old Holland Watercolours y Schminke Horadam Watercolour.

Mis pastillas, acabo de rellenarlas hoy. Los tubos deben quedar bien cerrados y ojalá dentro de una caja plástica sellada para que no se vayan a secar. 

Residencia en el Museo Nacional de Historia Natural: nueva aventura.


Vista del MNHN, parque Quinta Normal.


Hace poco más de un mes, empecé a trabajar en un nuevo proyecto -o aventura más bien- que hace mucho tiempo estaba imaginando. Después de presentar una propuesta de trabajo, soy oficialmente Artista Residente del Museo Nacional de Historia Natural, uno de mis lugares favoritos en Santiago.
Aunque mis ideas no están aún tan definidas, empecé un proceso de investigación de la colección del MNHN partiendo por el Herbario Nacional, en el Área Botánica. Una vez a la semana me instalo a trabajar y tengo la gran oportunidad de estudiar los especímenes del Herbario directamente y lo mejor de todo, dibujarlos.
Esta idea surgió hace ya cuatro años, cuando visité el Museo Británico y pude ver, en la sala de cerámicas de China, un antiguo rollo de papel pintado a mano llamado “Guwan tu: Pictures of Ancient Playthings” (pinturas de antiguas cosas favoritas, podría ser la traducción adecuada). Pertenece a la dinastía Qing y es del año 1728.

Fotos Geraldine MacKinnon, Museo Británico 2012.
Este rollo de 20 metros de largo, muestra pinturas en acuarela de diferentes objetos, como jarrones, vasijas, esculturas de jade, etc. de la colección personal del Emperador, y que eran albergados en la Ciudad Prohibida.
Desde la vez que lo vi, quedé muy inspirada con el el concepto de “colección ilustrada”, y es hacia allá donde se dirige mi actual investigación.
Por el momento el criterio de mi búsqueda es bastante azaroso y estético, pues esta vez, mi intención es ser artista dentro del museo, y aunque mi lenguaje plástico es el del naturalismo científico, quiero abrir los puntos de vista de mi trabajo a un concepto más amplio.
Para comenzar, estoy trabajando en un Diario de mi Residencia, donde voy haciendo bocetos de objetos que me interesan.

 

Las primeras dos páginas de mi Diario.


Lo más interesante es que a medida que avanzo, converso con la gente en el museo y me voy adentrando en la colección, van surgiendo más ideas de cómo darle forma a este proceso. Pero eso sí, me he propuesto hacerlo con mucho tiempo y tranquilidad para no apurar las cosas y obtener un resultado que realmente valga la pena.
Estaré periódicamente contándoles sobre los avances de este nuevo desafío.
Algunos de mis materiales en su formato de viaje para ir cada semana al MNHN.

Mi contribución a un documental sobre las aventuras del famoso Lord Cochrane

               

El invierno pasado tuve el honor de participar en la producción del documental chileno “Lord Cochrane, Capitán de Mar y Guerra”, escrito por Gilberto Villarroel y dirigido por Christian Aylwin.
Estuvimos en la vieja haciendo de Cochrane en Valle Alegre, Quintero, conociendo las añosas encinas que plantó y conversando sobre la macaya (Placea amoena) que llevó a Kew Gardens en Londres para ser clasificada por primera vez como Cyrtanea cochranea.

En una de las tomas con Adam Bruce, tataranieto de Lord Cochrane 🙂

Dibujando las encinas de Valle Alegre.
No se pierdan el estreno en UCV este sábado 14 de mayo a las 19:00 hrs! Eso sí, yo estaré en el tercer y último capítulo, el sábado 28/05. Hay que verlo!
Aquí, más información sobre el documental en el sitio web de la DIRAC


Un momento clave.

La semana recién pasada se vivieron momentos interesantes e intensos en la Biblioteca Nacional de Santiago (BN), con motivo del lanzamiento del esperado libro de ilustraciones de plantas chilenas “Plantas de los Bosques de Chile”, del Royal Botanic Garden Edinburgh (RBGE), ilustrado por cuatro artistas, dos de ellas las más destacadas: Gülnur Eksi e Isik Guner, ambas de Turquía.
Hace ya 6 años que conocí a estas artistas que, por esas cosas que pueden pasar en la vida, terminaron participando de un ambicioso proyecto que les tomó 8 años concretar y dicho sea de paso, cambió sus vidas.
No hablaré de lo que significó el RBGE en todo esto y en mi propia carrera, pues ya lo he contado en otros posteos (ver posts de los años 2012 y 2013). 
Quiero comentar lo que pude observar en estas arduas jornadas trabajando; algo que ya se viene gestando hace tiempo, pero se manifestó con fuerza los días 28 y 29 de abril en particular.
El horticultor y botánico Martin Gardner, ideólogo y gestor del libro durante el lanzamiento en la BN.
(Foto: Facebook Biblioteca Nacional)


Gülnur e Isik pasaron incontables horas dibujando y pintando plantas de nuestro país que crecen en jardines botánicos del Reino Unido y en menor proporción, en nuestro territorio. Cuando iniciaron este viaje, ambas eran aprendices de la ilustradora botánica de Kew Gardens Christabel King, quien viajó a Turquía entre los años 2002 y 2006 por una semana cada año, para enseñarle su oficio a jóvenes entusiastas locales. Mujer rigurosa y científica, les enseñó las bases de la representación de plantas vivas. Estando entre las alumnas más talentosas, ambas jóvenes partieron a Escocia el 2007 para tomar cursos, y ahí apareció la gran oportunidad. 
Fue un golpe de suerte y una alineación planetaria, sin duda. Martin Gardner tenía esta idea hace unos 20 años, y en sus visitas a Chile, extrañamente, no logró dar con ningún ilustrador botánico local. Este es un episodio algo nebuloso de la historia; algún día me atreveré a preguntar directamente qué ocurrió en esa búsqueda.
Pasaron los años, y recién el 28 de abril de 2016 vimos el libro en nuestro país. Unos pocos ejemplares lograron llegar gracias a una alianza con El Mercurio que, como demuestra la historia contemporánea chilena, no dio el ancho para tal tarea. De los pocos ejemplares, un porcentaje bajísimo pudo llegar a manos de compradores comunes y corrientes. Instituciones importantes, quedaron sin una copia para sus bibliotecas y por lo tanto, el libro permanece accesible a un pequeño número de personas.
*Nota sobre este punto: Josefina Hepp me aclara que se están haciendo gestiones para donar ejemplares del libro a otras bibliotecas de instituciones afines al tema.*
El lanzamiento fue emocionante y una audiencia compuesta por grandes personajes de la botánica chilena pudieron conocer a las artistas en persona y escuchar directamente sus experiencias realizando este hermoso trabajo. Las ilustraciones que realizaron estas dos mujeres, amigas y queridas colegas, son preciosas. 
Algunas de las ilustraciones del libro pueden verse en la BN, hasta el mes de junio. ¡No deben dejar de ir!
(Foto: Facebook Biblioteca Nacional)



Las felices artistas junto a la Embajadora de Turquía.
(Foto: Facebook Biblioteca Nacional)


En el contexto de este evento, hubieron otras actividades que quiero comentar. En primer lugar, la BN montó la exhibición “Chile: Naturalmente Bello”, que recopila ilustraciones, libros y otros materiales que cuentan la historia de la ilustración de plantas en nuestro territorio.
En segundo lugar, se desarrollaron dos talleres de ilustración botánica totalmente gratuitos en la BN: uno básico dictado por Gülnur Eksi y la talentosa ilustradora botánica chilena Andrea Ugarte y otro avanzado, dictado por Isik Guner y yo. Las encargadas del Área de Extensión de la BN recibieron más de 300 postulaciones, que consistían en datos personales, taller al que quería postular el candidato y una carta de intenciones de una plana. Hacer la selección fue una tarea muy difícil, pues solamente habían 12 cupos por taller. Los criterios principales eran interés por la naturaleza y el naturalismo, poco acceso a esta disciplina, habilidades en dibujo, ocupación relacionada. 
Los alumnos participantes tuvieron una experiencia que esperamos les haya servido y sobre todo haya despertado aun más su interés en este campo.

En clases con Isik

Una anécdota que me entristece y que debo mencionar, es que muchas de las personas que no fueron seleccionadas, enviaron correos e hicieron llamadas telefónicas interpelando de manera muy agresiva a las encargadas del Área de Extensión de la BN. En vez de comprender que las probabilidades eran bajas ante un evento gratuito en una institución pública y aceptar los hechos, se lanzaron con toda su rabia contra las personas que con mucho esfuerzo organizaron la instancia. Es un punto negro para nuestra cultura actual, que da todo por hecho, por sentado y quiere todo “para mí porque sí. Sentí una gran decepción y pena, y por qué no decirlo, mucha molestia con esta clase de manifestaciones.
Material de clases en la BN.


Afiche de la charla que realizamos el día viernes. Sin ninguno de nuestros compañeros de
grupo ni apoyo técnico, logramos expresar nuestras ideas e intercambiar opiniones, hasta con 
momentos conflictivos.


El evento que más, en mi opinión dio que pensar, fue la charla que realizamos las cuatro artistas (Eksi, Ugarte, Guner, MacKinnon) el día viernes 29 durante la tarde. 
En una sala pensada para 70 asistentes, tuvimos más de 100, de todas las edades y procedencias. Para nuestra mala fortuna, falló el equipo de audio y el proyector apenas mostraba nuestros trabajos: se veían muy mal.
Pero a pesar de todas las fallas técnicas y la necesidad de traducir a nuestras compañeras turcas, logramos una conversación activa y muy rica con los asistentes. 
Ver la sala tan llena me trajo un fuerte sentimiento de ir por el camino correcto, de trabajar junto a las personas correctas.
Lo más importante de todo, es darme cuenta de que en este momento de crisis ambiental, política e ideológica, hay un nuevo movimiento que se abre camino de manera transversal, cautivando a viejos y jóvenes por igual. La ilustración de la naturaleza, la contemplación de lo que sucede en nuestro paisaje a través del dibujo científico, la reflexión desde el nuevo naturalismo abre una ventana en un momento donde cuesta encontrar la pertenencia a alguna idea. Este es un fenómeno en Chile y en toda Latinoamérica.
Es esto lo que me hace más feliz, corrobora mis sospechas y me llena de ganas de seguir.
Y como apéndice, quiero agregar: es hora de que los ilustradores botánicos chilenos tomemos las riendas de nuestras grandes publicaciones. Tenemos el talento. Sólo falta el entrenamiento y aprender cómo se hace en el circuito internacional.