Sobre límites, comunidad y competencia.

Para mí el primer semestre de cada año es muy intenso y más que nada dedicado a hacer clases y planificar cosas. Los primeros seis meses del 2018 estuvieron muy marcados por la organización de la Exposición Mundial de Ilustración Botánica, evento que se llevó gran parte de mi tiempo y energía. Entre eso y enseñar en la universidad y mi Sala de Clases apenas me quedó tiempo para pintar las obras que tengo en cola, desarrollar productos para mi tienda y producir mis cursos online que llevan mucho esperando para salir a la luz.
Para ser artista independiente hoy se necesita mucho más que el talento para hacer nuestro arte. Son muchas las habilidades que hay que desarrollar y es arduo el trabajo mental que hay que hacer para entender cómo moverse en este mundo, que aunque cueste aceptarlo, es un gran mercado donde para sobrevivir, hay que saber ofrecer lo que tenemos para dar.
Este último tiempo para mí se ha tratado de aceptar que mi trabajo y la forma en que lo desarrollo es un negocio. Que soy una emprendedora y que aunque me faltan algunos pasos burocráticos -que están en vías de concretarse- esto es así y no debo sentirme mal por eso.

En todo esto, quería compartir algunas reflexiones porque sé que somos muchos los artistas que nunca tuvimos formación en emprendimiento y la vida nos ha ido llevando hacia eso. Yo todavía estoy aprendiendo porque sé muy poco, incluso tomé un curso que se llama “Tu Negocio Hecho a Mano” en Casa de Oficios que me está sirviendo un montón para visualizar mejor lo que tengo que hacer para crecer y crear un negocio a mi medida, sustentable en el tiempo y que sea mi sustento, valga la redundancia. También, empecé a escuchar un montón de podcasts para emprendedores muy interesantes (todos en inglés) que me han motivado mucho, he aprendido cantidad de cosas nuevas y me han ayudado a ver que ya era una emprendedora, sólo que estaba haciendo todo por intuición y no había implementado sistemas ni visualizado mis números (dejaré los links a mis podcasts favoritos al final de este post). Aunque todo esto me produce mucho vértigo, es un nuevo desafío que me he puesto. El objetivo es combinar mi profesión, lo que sé, mi creatividad, ideas, ganas de enseñar y de seguir haciendo mi obra para lograr sostenerme con la estabilidad que la vida adulta necesita, que no es nada fácil siendo independiente.

Tres cosas que he descubierto que ayudan a ordenarse y lograr los objetivos personales, profesionales y de lucas (dinero):

1) Poner límites a los proyectos -y personas- que sólo te succionan energía y no aportan a tus logros.
Los límites en la vida son fundamentales. Sobre todo las mujeres tenemos la tendencia de decir que sí a todo por diferentes motivos. Bueno, para lograr cumplir los objetivos que tenemos hay que aprender a decir que no (poco usual en la cultura chilena además). Hay que perder el miedo a “no estar en todas”, porque el que mucho abarca, ¡poco aprieta! Si nos llenamos de favores, proyectos de otros donde trabajamos gratis o por demasiado poco y no somos capaces de priorizar lo que realmente importa, será muy difícil llegar al lugar que esperamos. Así que a pensar en los límites necesarios para no desviarse del camino y más importante aún: valora tu tiempo y tu trabajo como corresponde.

2) Ser parte de tu comunidad.
Los artistas tenemos una gran capacidad para estar solos y encerrarnos por largo tiempo en la creación. En mi caso, puedo pasar semanas en mi casa compartiendo con muy poca gente porque mi trabajo me apasiona demasiado y el tiempo vuela cuando estoy metida en mi taller. Por eso -entre otras cosas-, hace algunos años abrí en Facebook el grupo Ilustradores Naturalistas Latinoamericanos que no para de crecer y que ha conectado a una comunidad que antes estaba disgregada. Es increíble el potencial que tienen las redes sociales en este sentido. Por eso, sea cual sea tu actividad, no te aísles y busca a tus pares porque la unión hace la fuerza y está comprobado.

3) La competencia puede ser sana porque no es con los demás, es contigo. Con otros, colaboramos.
La cultura occidental, desde Darwin en adelante, se ha fundado sobre los conceptos de competencia e individualismo, fomentando el afán de sobrepasar o eliminar -de la competencia- al otro con tal de lograr el éxito personal. Este concepto aplicado a la naturaleza está siendo muy cuestionado, y más todavía en las relaciones humanas. Hay muchas personas -¡muchas de ellas mujeres!- que están hablando de reemplazar competencia por colaboración, y en mi experiencia, esta forma de convivir con los pares es mucho más poderosa y beneficiosa para todos los miembros de una comunidad. 
Creo firmemente en la colaboración y la incentivo de varias formas que tú puedes aplicar en tu mundo profesional también: 
– Crear comunidad: una agrupación (como Cinc por ejemplo!), un grupo en alguna red social, o simplemente juntarse a conversar periódicamente con amigas de tu rubro o de otros afines puede ser una experiencia muy enriquecedora. Se comparten ideas, puntos de vista y lo mejor de todo es que se crean alianzas y redes de apoyo súper importantes, sobre todo ahora que es tan fácil sentirse sola. 
Así, tú y tus pares logran conocerse, apreciarse y visualizarse como eso, pares y no enemigos. 
– Si eres competitiva por naturaleza, pon el foco en competir contigo misma. Comparte con otros y sube tu propia vara. Los celos y envidias profesionales no te llevan a nada positivo. Menos aún hablar mal de personas que no te han hecho nada más que trabajar en la misma área que tú. Cada persona tiene su historia, su ritmo y sus limitaciones, y siempre siempre hay alguien con más talento, más recursos, más oportunidades, más pinceles, etc. Entonces dejemos la mala costumbre de mirar el pasto del vecino y trabajemos en cultivarnos, aprender de los errores, aceptar la diversidad, que cada persona aporta algo distinto y que en el mundo hay espacio para todos.

Espero que estas reflexiones, que no son nuevas pero que han ido cobrando importancia para mí, te ayuden a pensar sobre cómo te estás planteando en tu vida profesional y personal. A continuación dejo los links a podcasts que estoy escuchando y recomiendo (todo en inglés por ahora!!!).

1) Being Boss

2) Wild Soul Movement 

3) What Works

4) My Creative Empire

Geraldine MacKinnon – 2018

Libros que no pueden faltar en tu Biblioteca nº2

Es en tardes invernales y oscuras como ésta, que me dan muchas ganas de sentarme en algún lugar cercano a la estufa a tomarme un café y leer u hojear un buen libro. Así que me motivé y me puse a mirar mis libros para hacer una segunda lista de libros que vale la pena tener en tu biblioteca si te gustan los libros bellos (¡a quién no!) y si quieres aprender o inspirarte para ilustrar naturaleza.

1) “El Imperio Visible” Daniela Bleichmar

“El Imperio Visible – Expediciones botánicas y cultura visual en la Ilustración hispánica” es la tesis doctoral de la investigadora Daniela Bleichmar, quien nos cuenta con lujo de detalle la historia de las expediciones al Nuevo Mundo de la corona española. Este libro es muy interesante pues pone en valor las expediciones botánicas españolas, que en general han figurado poco en la cultura de la ilustración científica chilena. Lleno de ilustraciones y mucha información y análisis, “El Imperio Visible” explica la estrecha relación entre la expansión política y económica de un imperio y la ilustración como documento de registro e inventario.
Es del Fondo de Cultura Económica y se encuentra disponible en Chile, lo he visto en Librería Antártica.
2) “the Pressed Plant”, Andrea DiNoto y David Winter.

 Este libro es para quienes aman los herbarios, no solamente como un método para preservar y estudiar plantas si no como una forma de arte en sí mismos. A través de sus páginas conoceremos las historias de varias colecciones de herbarios, y cómo la Botánica se transformó en una ciencia popular en los siglos XVIII y XIX. Muy bonito y estimulante para los fanáticos de las plantas prensadas.

The Pressed Plant está disponible en Amazon.com
3) Watercolour – Tate Gallery Britain.
Este es el catálogo de una exposición dedicada a la acuarela y su historia en la Tate Gallery en 2011, que recorrió la historia de este medio a través de obras y objetos, desde la Edad Media hasta hoy. Es muy interesante pues es uno de los pocos textos (y exposiciones) que se han dedicado  en profundidad a agrupar y analizar los momentos en el desarrollo de la acuarela y a sus exponentes más importantes, tomando en cuenta incluso su auge como medio de producción en la ilustración científica y la ilustración de las crónicas.
Disponible en Amazon.com
Watercolour, 2011.
Los dejo entonces con estos libros para amenizar las frías tardes invierno. Si tienes alguna sugerencia o si quieres saber sobre un libro en particular, no dudes en dejar un comentario.