Encontrar un lugar en el tablero.

Estoy tomándome unos días en la playa (qué pena, ya se van a acabar) y al fin he podido distanciar mi mente del torbellino en que estuve metida durante el primer semestre. En estos días me he dedicado a andar en monopatín con mi hija, pasear, leer el libro “La invención de la Naturaleza” de Andrea Wulf (muy recomendado, nada más inspirador que Alexander Von Humoldt narrado por esta escritora) y escribir los guiones de mis primeros cursos online, que al fin, AL FIN!!! podré empezar a hacer.

Este año no es mucho lo que he pintado hasta ahora. Más que nada he seguido con las plantas tropicales y lo último fueron los copihues que están en la expo de la Recoleta Dominica. Después de eso, solo cosas pequeñas en mis sketchbooks. Hace un tiempo me habría sentido culpable pero la verdad, ahora cada vez que vienen esos sentimientos los pongo en un cajón y no me complico demasiado. Con todo el flujo de información que vemos a diario, y la cantidad enorme de personas haciendo lo mismo o algo parecido, es fácil sentir angustia. Es que hay gente que da la impresión que no duerme, ni hace la cama, ni nada. Sólo dibuja, y más de lo que puedo creer que alguien sea capaz. ¿Cómo lo hace? ¿Tendrá pololo? Seguro que no tiene hijos…entonces, cuando siento la parálisis de la comparación en Internet -vía Instagram o Facebook-, agarro las aplicaciones y las borro del celular. Y adiós al problema, al menos por un tiempo.

Bueno, pero más allá de eso, hoy estaba pensando en cómo la vida y una misma, va cambiando con el paso del tiempo. Si hace unos años sentía una ansiedad tremenda por mejorar mi trabajo y llegar a un punto “x”, ahora son otras las ansiedades y las preguntas. Me pregunto por ejemplo, ¿cómo puedo hacerlo para continuar haciendo lo que me gusta y al mismo tiempo aportar más a mi familia en lo económico? Otra pregunta es ¿qué rol quiero desempeñar en el colectivo? ¿Me gusta el actual? ¿Hasta cuándo me servirá? Supongo que me estoy preguntando estas cosas porque, en primer lugar estoy más grande, y en segundo lugar, he ido cambiando. Mi mirada se ha inclinado hacia lo colectivo, lo comunitario y de a poco voy cultivando esa parte. Pero, como buena géminis y más encima artista, también hay necesidades creativas personales que necesitan expresarse y ser desarrolladas. Son obras por hacer, libros por escribir, ideas que están en la fila esperando su turno y yo, tengo que ver cómo las traigo a este mundo terrenal que requiere tantas cosas para poder concretar un plan. Está la logística que implican las ideas, y también la energía vital que las mueve -¿de dónde la saco si estoy fundida? hay que cuidarse, ¡hace mucho que no hago deporte!- y luego, los recursos. La energía en forma de dinero que financia estas bellas ideas. Y entre medio está la familia y los cuidados de la familia y de la casa. Supongo que por eso a veces puedo sentir ansiedad cuando en Instagram veo vidas que aparentemente, no tienen nada de qué preocuparse: tan solo agarrar el maravilloso pincel y hacer cosas extraordinarias. Y alguna persona mirando mi Instagram puede sentir algo parecido. Y todas estamos en lo mismo, es lo más seguro. Salvo las que se ubiquen en la cima de la pirámide del privilegio, como alguna Paris Hilton de la ilustración botánica.

Lo importante que aparece de esta reflexión, es no dejar de hacerse preguntas. Cuestionar cómo estamos haciendo las cosas, por qué las hacemos: es por que te gusta, por deber ser (ojalá que eso no), porque no hay alternativa (¿podría haber otra opción?). Cómo nos sentimos mientras hacemos lo nuestro. Yo me siento muy bien cuando estoy pintando, porque es una especie de meditación donde me desconecto de casi todo. También me encanta enseñar porque, al contrario de la pintura, en ese momento me conecto con otras personas de manera más personal. Y ése es el balance que necesito: la soledad de la creación artística versus el estar en diálogos con otros, ya sea como profesora, como alumna, como oyente o siendo la que habla. Estando muchísimo en mi casa y después viajando. En este equilibrio encuentro una forma de vida que me hace bien. Que tiene sus pros y sus contras pero a mí me ha funcionado. Pero sigo preguntándome qué es lo que quiero hacer realmente. Y eso es lo que pronto quiero materializar.

¡Colores, colores, colores! – Cosas que no aprendes en la Escuela de Arte.

En el último tiempo me han preguntado bastante por nuevos colores de acuarela para agregar a la paleta. Como ya saben, en general trabajo en base a colores primarios (rojo-amarillo-azul) que voy combinando para obtener diferentes familias y atmósferas de color.

La paleta primaria que uso, que tiene tres primarios cálidos y tres primarios fríos, la aprendí en mi estadía en Escocia hace años atrás. Antes de eso, mi aproximación al color era desde lo que había aprendido en la escuela de Arte, que no se adaptaba bien a la ilustración botánica en acuarela. También trabajaba por intuición, que me funcionaba mejor, pero todo cambió cuando tuve mayor control y conocimientos de color.

Para mí, el secreto de una paleta eficiente es tener muchos colores primarios diferentes -es decir azules, rojos y amarillos- y algunos secundarios que ayuden a potenciar los énfasis que los primarios no pueden lograr.

Las acuarelas que uso: siempre profesionales, y me fijo en que los colores estén compuestos por un solo pigmento, y que sean transparentes, semi transparentes o semi opacos. Hago lo posible por no usar pigmentos opacos. Esto puedes verlo en los tubos de acuarela o bien en las cartas de colores de las diferentes marcas:


(Foto sacada de Internet)

El mundo de los pigmentos es muy complejo, pero vale la pena estudiar lo básico para saber cómo funcionan y así puedes beneficiarte más de sus distintas cualidades en tu pintura. Hace un tiempo integré a mi paleta acuarelas hechas por mí desde la piedra, lo que me permite añadir un toque más orgánico y matérico a mi acuarela. 
Algunos de los colores que fabrico (Piedras y Agua). Todos de origen natural -OJO: el reino mineral, también es natural y puede ser tóxico. No confundamos natural con saludable o no tóxico.
Bueno, los colores que les quiero presentar hoy han ido llegando a mi vida de la mano de artistas, amigos y maestras que han compartido sus colores favoritos en nuestras conversaciones. La historia de cómo llegan los colores a nuestra vida también es algo valioso. 
1) Quinacrodine Red de Winsor&Newton: un rojo/rosado súper transparente y vibrante que descubrí con mi amigo John Pastoriza-Piñol. Hermoso para pétalos sedosos y brillantes. 

2) Perylene Green de Winsor&Newton: Verde frío, terroso que puede llegar casi al negro. Fantástico para lograr esos verdes oscuros y densos que el azul no consigue. Me lo presentó mi querida amiga Gülnur Eksi.

3) Green Gold, de Winsor&Newton: un verde-amarillo-dorado, como dice su nombre. Mézclalo con Indigo y wow, tienes a los padres del Sap Green, que no vas a usar nunca más. También lo conocí gracias a Gülnur.

4) Aureolin Yellow de Winsor&Newton: Amarillo frío, denso y cubriente. Excelente para flores amarillas que no son muy anaranjadas ni muy “amarillo pato”. Lo conocí gracias a la maestra Louise Olley.

5) Mountain Blue de Schminke Horadam: un azul frío, parecido al cerúleo pero no tan “cerúleo”. Pruébalo con rosados chicle para lograr unos violetas espectaculares. Lo conocí con Alicia, una profesora del Royal Botanic Garden Edinburgh y no puedo acordarme de su apellido!!!

6) Ultramarine Violet de Da Vinci: un violeta transparente y necesario para lograr lindas sombras en modelos amarillos. Éste, simplemente lo compré.

7) Winsor Blue – Green Shade de Winsor&Newton: Un azul bellísimo, de la familia de los Pthalos, frío y genial para los verdes intensos y “tropicales”. Lo conocí gracias a la maestra Sarah Roche, una de las grandes pintoras de flores blancas.

Pronto les iré contando sobre otros colores que uso. Obviamente tengo mis regalones. Lo más importante, es que me mantengo fiel a usar no más de 5 colores en una pintura. ¡Menos es más!

La Red Latinoamericana de Ilustración Científica.

Carta de Bogotá.

Los ilustradores científicos reunidos en la ciudad de Bogotá en junio de 2018 convocados por el Primer Encuentro de Ilustración Científica de Colombia declaran:

1- Defender la naturaleza en todas sus formas, conscientes de la importancia que representa para la existencia y sostenimiento de la vida.

2 – Defender e ilustrar las especies endémicas de nuestros países para hacerlas visibles y darlas a conocer.

3 – Traducir el lenguaje de la ilustración científica al común mediante eventos de divulgación y educación ambiental.

4 – Popularizar el conocimiento científico a través de nuestra profesión conectando la ciencia y el arte.

5 – Ejercer de forma organizada y responsable la apropiación social del conocimiento y el acercamiento de las comunidades a través de la ilustración científica con ética, verdad y calidad.

Bogotá, 29 de junio de 2018.


La mesa que dio origen a la Carta junto a todos los asistentes al encuentro. Nos dividimos en grupos, tratamos diversos temas y esa tarde, Rosa Pereira y Marie Joëlle Giraud redactaron la carta y la compartieron con todos en el cierre.
Recordemos que el evento tuvo lugar en la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, y que el académico detrás de la organización fue el profesor Juan Pablo Vergara Galvis con la colaboración del colectivo Arasarí.
Participantes de la mesa: Jaime Bonilla (Colombia), Oscar Vilca (Perú), Juan Pablo Vergara (Colombia), Marie Joëlle Giraud (Colombia), Natalia Uribe (Colombia), Rosa María Alves (Brasil), María Alejandra Migoya (Argentina), Juan Carlos Pérez (Ecuador).



El inicio de un activismo latinoamericano a través de la Ilustración Científica y Naturalista

¿Cómo surgió esta carta?
La Carta de Bogotá es un documento que fue escrito para nortear los profesionales de ilustración científica y a los que quieren trabajar en esa área de actuación.
Los parámetros fueron discutidos en grupos y la carta sintetiza los más abrangentes de ellos, inspirando la profesión emergente en el continente líder de la biodiversidad, donde ya se destacan diversos hot-spots…
Necesitamos estar más unidos y agregar novos profesionales.

Rosa Alves Pereira, Brasil.
La reunión en Bogotá el mes pasado fue para todos nosotros, mucho más que un congreso de trabajo. Fue una manifestación de principios y una expresión de las ganas que existen en nuestro inquieto continente de hacer algo concreto por nuestros preciosos y delicados ecosistemas. Nosotros no somos políticos, no somos empresarios, no movemos influencias ni mucho menos dinero. Somos personas, mujeres y hombres apasionados por nuestro trabajo y por la flora y fauna de nuestros países y del mundo entero. Esta carta/manifiesto nos invita a trabajar juntos, a tener una mirada local y global de la situación de los entornos naturales de nuestros países y a utilizar la ilustración científica como arma pacífica para defender nuestros territorios de la codicia y el extractivismo que no se detiene. Los invito, amigos míos, a pensar en todo lo que podemos hacer con el poder de nuestras bellas imágenes para conmover, educar, cuidar, proteger y desarrollar. Los invito a que construyamos juntos la identidad latinoamericana de la ilustración científica, desmarcándonos de los cánones anquilosados de la academia europea. Pensemos, dibujemos y cuidemos juntos nuestro maravilloso continente salvaje.

Podcast: Entrevista en Tele13 Radio con Macarena Lescornez

¡Hola a todos!
Les dejo aquí el link a la entrevista que me hizo el martes 3 de julio la periodista Macarena Lescornez para el programa “Nueva Mente” de Tele13 Radio.

¡En la radio!

Primer Encuentro Colombiano de Ilustración Científica, Bogotá, 27 al 29 de junio 2018.

Estoy sentada en el hotel cerca de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, donde tuvo lugar el Primer Encuentro Colombiano de Ilustración Científica. Esta es la primera vez que participo de un encuentro organizado por y para latinoamericanos, y la verdad es que ha sido una experiencia enriquecedora que me ha llenado de buena energía y me ha reforzado la idea de que nuestro continente es fantástico y que tenemos potencial para hacer todo lo que soñamos.
El encuentro consistió en una serie de conferencias, talleres, una exposición y una mesa redonda donde pudimos compartir, conocernos, aprender, enseñar y diseñar lo que queremos para la Ilustración Científica y naturalista de nuestro continente. Los países presentes fueron Colombia, Argentina, Ecuador, Brasil y Perú. Llegaron jóvenes de muchas regiones de Colombia y también de Guatemala a participar.

Foto de la Mesa Redonda donde trabajamos en la creación de la Red Latinoamericana de Ilustración Científica.
De izquierda a derecha: Jaime Bonilla, ilustrador médico, Colombia / Oscar Vilca, ilustrador naturalista, Perú / Juan Pablo Vergara Galvis, ilustrador científico, Colombia / Marie Joelle Giraud, ilustradora científica, Colombia / Yo, Chile / Natalia Uribe, ilustradora científica, Colombia / Rosa María Alves, ilustradora científica, Brasil / María Alejandra Migoya, ilustradora botánica científica, Argentina / Juan Carlos Pérez, ilustrador naturalista, Ecuador.

Ya de vuelta en Santiago.

Frente al muro donde expusieron algunos de mis trabajos. Tres de ellos eran láminas donde explico procesos de dibujo y pintura que fueron muy valorados por los asistentes. Foto por Benjamín Cárdenas V.

Este viaje corto pero lleno de experiencias me dejó varias reflexiones que quiero compartir. En primer lugar, me siento muy agradecida de haber formado parte de este evento. Es la primera vez que soy invitada como ilustradora botánica a un encuentro internacional lo que me hace sentir muy honrada y feliz. 
Los latinos tenemos sin duda alguna, mucha facilidad para socializar, hacernos amigos, conversar abiertamente y reírnos de nosotros mismos. Esto no sucede tan fácilmente en otras latitudes donde las personas necesitan más tiempo para entrar en confianza unos con otros. Podemos aprovechar estas características para la creación de redes e instancias colectivas, justamente lo que iniciamos en Bogotá.

Otro aspecto que quiero destacar es que en América Latina el interés creciente por la ilustración científica viene de gente muy joven, a diferencia del Viejo Continente y Estados Unidos, donde todavía predominan los adultos y personas mayores. Por lo tanto, nuestro continente tiene una gran proyección en el futuro y es nuestro deber hacernos cargo de todo lo que implica.


Relaciones entre científicos e ilustradores: el caso de Marie Joelle Giraud.

Ilustraciones y muñeco de trilobite de Marie Joelle Giraud.

La geóloga e ilustradora colombiana nos contó en su charla sobre la dura experiencia que vivió trabajando con un grupo de científicos donde tuvo que ilustrar más de 250 fósiles de trilobites, antiguos animales prehistóricos -como el de la foto de arriba a la izquierda. Marie Joelle trabajó por años haciendo ilustraciones en grafito de una calidad excepcional, y debido a que no contaba con colegas ilustradores y no tenía información sobre cómo funciona nuestra profesión en el ámbito del trabajo, vivió una serie de abusos laborales que le provocaron graves lesiones físicas producto del exceso de trabajo, falta de mobiliario adecuado y otros factores. Y para rematar, los científicos en cuestión le quitaron -erróneamente- todos sus derechos sobre las imágenes y no pusieron su nombre como ilustradora en ninguno de los papers que publicaron usando sus dibujos. 
Hoy Marie Joelle está sana y totalmente desligada de las personas que la maltrataron. Ha reinventado su carrera y sabe que con su talento y creatividad puede generar sus propios contenidos, su propio camino profesional y de hecho está haciendo un gran trabajo con su comunidad, involucrando a campesinos y jóvenes. Nos deja dos grandes lecciones: la primera, es informarse sobre los derechos y deberes de ilustradores y científicos, cómo funcionan los derechos de autor y sobre todo a establecer límites saludables entre nosotros y el trabajo. No debemos arriesgar nuestra salud física ni psíquica, jamás. La segunda, es que como ilustradores científicos o naturalistas tenemos la capacidad para crear un camino personal, donde colaboremos con otros en la búsqueda de nuestras preguntas y respuestas. Ser autónomos y confiar en nuestras capacidades es fundamental, y se extiende a todos los aspectos de la vida.
Los esfuerzos por producir material en castellano.
Rosa María Alves, ilustradora científica y profesora de Brasil, lleva años produciendo material bibliográfico y acaba de lanzar su primer libro de ilustración botánica bilingüe en portugués y castellano, donde recorre la historia de la I.B. en América Latina y entrega los fundamentos de nuestra disciplina.

Es un honor formar parte de este libro colaborativo con mi ilustración de una berenjena.

La artista e ilustradora científica brasileña Rosa María Alves lleva muchos años enseñando y desarrollando material pedagógico en ilustración zoológica y botánica. Este año acaba de lanzar un excelente libro titulado “Ilustración Botánica”en portugués y castellano. El trabajo de Rosa es un aporte muy significativo a la creación de materiales educativos en nuestro idioma. A pesar de que países con una gran industria editorial como México y España están muy avanzados en ilustración científica, aún existe poca literatura actualizada y atractiva en torno a las ramas de la disciplina. Este libro representa que el trabajo editorial colaborativo es posible y que tenemos profesionales de sobra para continuar esta enorme tarea.
Recibiendo una hermosa ilustración de mi amiga Rosa.
Definir y aclarar las diferencias conceptuales es de gran importancia.

María Alejandra Migoya, ilustradora botánica científica de La Plata, Argentina. Profesora e ilustradora de larguísima trayectoria que ha sido un motor muy importante para el desarrollo de su profesión en Argentina.


Uno de los aspectos que siguen débiles en nuestro continente son las definiciones de los diferentes conceptos y términos que rodean a la ilustración de las ciencias. En primer lugar, hay mucha confusión al momento de decir si una ilustración es científica o naturalista, o cuando no es ninguna de las dos. María Alejandra Migoya, ilustradora botánica científica de La Plata, Argentina, tiene muy clara esta falencia y considera que nuestros esfuerzos deben redoblarse en esta área. Estamos viendo muchos casos en que ilustradores definen su trabajo como científico cuando en realidad no lo es, pues no cumple con o¡los estándares estrictos de las publicaciones científicas. Existen casos donde personas copian fotos de plantas o animales y declaran que es una ilustración científica, sin embargo tales casos sólo corresponden a la copia -que puede ser muy buena- de una foto y no constituyen una obra producto de la investigación en torno a una especie o tema. También existen casos en que personas declaran estar presentando una ilustración botánica al hacer una pintura o dibujo de una planta sobre un plano blanco, pero que no cumple con las características y estándares de dicho tipo de representación. Es por esta razón que nuestra comunidad trabajará en la creación de material de libre acceso para que todos puedan estudiar y tener claras estas diferencias y conceptos.
Ahora, dejaré algunas fotografías de mi experiencia en el encuentro.
Ilustración digital de Juan Carlos Pérez, de Ecuador quien nos habló sobre su proceso creativo e hizo un taller de ilustración digital para los asistentes al encuentro. Su trabajo puede encontrarse en Instagram.

 Catálogo del trabajo del ilustrador peruano Oscar Vilca, quien pinta usando diversas técnicas animales y aves de su país.

Imágenes del taller de Disecciones Florales que realicé durante el encuentro. Me encantó compartir con jóvenes colombianos, ¡qué cordiales! 
Saberes ancestrales.

Durante el encuentro disfrutamos de una conversación con Confucio, indígena Tukano del Amazonas colombiano que pinta ilustraciones naturalistas de su región, basado en experiencias de cacería, pesca y conversaciones con su abuelo, que también ilustraba plantas.