América Latina: naturaleza, pasado, presente y futuro.

Octubre fue un mes de Movimiento con M mayúscula aquí en Chile. Un chispazo inesperado y violento nos hizo despertar de la hipnosis, y como todo bombazo, ha sido traumático. Pero los traumas, si son bien atendidos y sanados, conducen a crecimiento y maduración.

En esta ocasión quise hacer un programa analizando la situación de mi país y de nuestro hermoso continente desde el punto de vista del naturalismo y la colonización, enmarcado en las observaciones que hiciera el naturalista Alexander Von Humboldt más de doscientos años.

Libros citados en el video:

La invención de la Naturaleza de Andrea Wulf

El imperio visible de Daniela Bleichmar

Atlas de la historia física y política de Chile, Claudio Gay

Blogpost relacionado: La Red Latinoamericana de Ilustración Científica

Colapso del Modelo? Entrevista al Geógrafo Pablo Osses.

Estamos en pleno año 2019, y ya son 10 años de sequía extrema en la zona central de nuestro país. Al mismo tiempo, en Brasil gracias al gobierno de Bolsonaro, se han dejado de lado las políticas de protección al bosque y gran parte de la Amazonía está siendo arrasada por el fuego para dar paso a los cultivos y el pastoreo. Lo mismo está ocurriendo en Bolivia y en otros sectores aledaños a este enorme bosque de relevancia mundial. Aquí en Chile, nos prometen sacar el carbón de las matriz energética de aquí al 2050. Ese año, se ha manejado como el “año D” del cambio climático, pero las cosas se han acelerado ostensiblemente y esa fecha resulta casi irrisoria.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos? ¿Qué es el calentamiento global?

La mirada activa y positiva de Pablo Osses nos sugiere que la acción ciudadana es un factor de radical importancia para generar los cambios que necesitamos, y nos llama a todos a informarnos y a participar, aunque nuestro sistema tenga falencias.

Recordemos que el país lo hacemos y somos todos, y culparnos unos a otros nos llevará a no hacer nada.

Espero tus comentarios sobre esta entretenida y contingente entrevista.

Un gran abrazo!

Obra de la portada por Víctor Mahana www.victormahana.com

La Sexta Extinción Masiva, Chile y la COP25

Hace ya muchos años que estamos hablando sobre el Calentamiento Global, el Cambio Climático y los graves efectos que estos fenómenos causados por la Humanidad están teniendo sobre los ecosistemas, las especies, y las personas.

No existe ningún aspecto de nuestras vidas que no se vea afectado en alguna medida por estos hechos. Según los últimos estudios y reportes oficiales (link más abajo al que menciono en el video), tenemos una ventana de apenas 10 años para frenar la situación e impedir que la temperatura del planeta se eleve a niveles en que nuestra vida se haga muy difícil e incluso imposible en muchos lugares.

Con la cantidad enorme de información que estamos recibiendo diariamente, estas noticias poco a poco están formando parte de nuestro diario vivir y corremos el riesgo de desconectarnos para poder seguir viviendo tranquilos o de paralizarnos por la angustia que provoca el panorama “que viene”. Aunque ni tú ni yo tenemos el poder de cambiar el mundo de forma individual, sí podemos hacerlo como colectivo. Por eso, es crucial que estemos conectados, nos informemos, nos comuniquemos y exijamos a nuestros gobiernos y líderes que tomen las acciones necesarias para garantizarles un futuro medianamente viable a nuestros hijos y todas las generaciones de personas y otros seres vivos que están con nosotros en la Tierra.

Mantengámonos optimistas pero no nos quedemos dormidos. Aprovechemos todos los recursos que tenemos ahora para hacernos escuchar y mostrar a nuestros conciudadanos que tenemos un país único que necesita que lo cuidemos.

Un pequeño adelanto de lo que viene…

En los próximos episodios de Mi Naturalismo TV conversaré con dos amigos, uno de la infancia y otro que conocí en esta etapa naturalista. Ellos nos van a mostrar los grandes aportes que están haciendo en áreas súper relevantes para las personas y el medio ambiente. Después de eso, compartiré un viaje muy especial: una visita a los inicios de mi camino naturalista. Ya iré contando más sobre ese proyecto súper emocionante que está a la vuelta de la esquina.

Links de este programa:

Link al reporte anual de IPBES

Link al Diplomado en Ilustración Naturalista- Diseño UC

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Gracias por estar aquí!

G.-

Mi proyecto soñado: ¿Cuál es el tuyo?

Éste es un tema que me está dando vueltas últimamente, y no paro de pensar: ¿cuáles son esos proyectos que realmente sueño con hacer? Los que me tendrían trabajando sin descanso, obsesionada y feliz pese a las dificultades: ¿cómo serían?
Toda la vida me he sentido irremediablemente atraída por culturas lejanas, lugares exóticos y pueblos distintos. Tengo una especie de “deformación” (¡no digo que sea algo malo!) de exploradora, y siempre sueño con subirme a un avión y partir a una selva, a un bosque, a una isla, a una montaña muy muy lejana. Esto algunas veces me ha hecho sentir un poco mal, porque hoy en día estamos esforzándonos para que nuestra flora nativa sea apreciada como lo merece, y yo estoy en secreto pensando en estos lugares lejanos.
Será por eso que siempre quise estudiar arqueología, porque soñaba con ser como Indiana Jones, y era un sueño serio.
Veo fotos de flores realmente bellas en las montañas de Grecia o en valles en China, y quiero ir. No puedo creerlo cuando mi amiga Isik Günner publica las fotos de tulipanes silvestres en Turquía. Sueño con ir al Sakura en Japón y sacarme fotos con los cerezos en flor y de paso conocer otras flores de ese país.
Cuando en 2012 llegué al Jardín Botánico de Edimburgo, lo que más quería era dibujar plantas de países como China, Brasil, Ecuador o realmente donde fuera. Y tuve que dibujar plantas chilenas, y sólo en línea negra. Fue un balde de agua fría al principio pero después me reconcilié, amé las plantas chilenas y las dibujé feliz. La vida te da sorpresas y te enseña cosas, ¡es así!

Con los amados copihues en Edimburgo, 2012.

Por eso cuando mi amiga Wendy Hollender me invitó a Kaua’i dije que sí en seguida e hice todo lo posible por juntar el dinero para ir, dos años seguidos (y el 2020 lo haré otra vez). Sólo para poder estar dos semanas en la selva polinésica, sentir el calor tropical y pintar plantas de cualquier país tropical del mundo. ¡No puedo resistirme!

Mi mesa de trabajo en el National Tropical Botanic Garden de Kaua’i, USA, un año atrás.

Hace unos días atrás, mi marido estaba en la lejana Palestina y visitó un lindo valle donde cultivan olivos y viñedos. Estando ahí, me mandó fotos de las flores silvestres que vio, y simplemente me encantaron.
No son flores tan raras, están en todo el Medio Oriente y Norte de África -ignoro totalmente la situación de las especies nativas de la zona de Palestina e Israel, y ahí justamente es donde se instala el bichito explorador-. Hay amapolas, iris silvestres (bellos!!!), leguminosas, un tipo de cardos, y otras flores que aquí son consideradas maleza, seguro allá también. Y están por supuesto los milenarios olivos.

Amapolas en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Cistus albidus en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Iris silvestres en Palestina, foto por Víctor Mahana.

Y al lado de todo eso, un alto muro gris de cemento (la “serpiente gris”), que es el que ha ido construyendo Israel para separar a los palestinos de sus territorios ancestrales. Esto sí que me sorprendió: las flores creciendo ignorantes (¿o no?) de este muro y sus implicancias.
Este tema me cautivó profundamente: todas las plantas que se han cultivado en esas tierras por milenios, con las personas que viven de esos cultivos, hoy están divididas por este muro que protege súper carreteras modernas que los palestinos tienen prohibido usar. Los palestinos tienen prohibido el acceso a muchas cosas y lugares, y sufren constantes malos tratos. Las mujeres sobre todo, tienen muy poco acceso al trabajo y sus ciudades se han ido quedando atrás en el desarrollo mientras que Israel crece y crece. Los palestinos tienen agua potable sólo dos días a la semana porque Israel así lo quiere, y no tienen permitido sacar agua de las napas del subsuelo.

El muro. Foto por Víctor Mahana.

Pienso en este tema como uno que me interesaría mucho desarrollar. Las plantas, los cultivos, el florecimiento están ligados al bienestar de las personas, a la sustentabilidad, al alimento y la protección. Las mujeres podrían pintar las plantas que cultivan y cocinan. Y la pared, aunque es inamovible, puede ser testigo de todo eso.
Éstas son las ideas que me atraen más. La ilustración de plantas y naturaleza puede ir más allá. Puede hablar de temas profundos y polémicos de una manera amable y elegante. Sin caer en la agresividad. Puedes ser una guerrillera de las plantas y hacerlo con sabiduría y estilo. Te aseguro que así, llegamos a mucha más gente y muy diversa. Quiero intentarlo.
¿Y a ti, qué proyectos o ideas te apasionan? ¿Hay temas que te tienen pensando y que necesitas desarrollar y mostrar al mundo?
Cuéntame cuáles son, te apuesto que si lo analizamos, puedes hacerlo.

La naturaleza Primero un nuevo trato con el entorno Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Video del Encuentro de Naturalistas – Ladera Sur, La Naturaleza Primero.

Naturalistas de Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Cómo hacemos del mundo un lugar mejor dibujando plantas.

Años atrás, había recién regresado de mi residencia del Royal Botanic Garden Edinburgh muy feliz después haber tenido la fortuna de estar aprendiendo en uno de los mejores jardines botánicos del mundo. Venía con todo el entusiasmo que se trae después de un viaje como ése: ganas de dibujar todas las plantas de Chile, de seguir enseñando, de hacer miles de proyectos. Un mareo de ideas y felicidad. Unas semanas después, mi padre me prestó un libro* escrito por un periodista australiano que se había propuesto averiguar si el Calentamiento Global era real o una farsa, y por qué las personas nos resistíamos a hacer algo. 

Leí el libro en pocas noches y cerca del final, me sentí totalmente desolada. Recuerdo que me puse a llorar y sentí que no había ninguna salida posible. En ese momento, le dije a mi marido que no quería tener hijos. Sentía que era injusto y egoísta traer más niños a un mundo donde la gran mayoría de los niños tienen vidas terribles y más encima, con la sentencia de un futuro caótico y negro. Pensé que nada de lo que pudiera hacer tenía ningún sentido, ni mucho menos impacto. 
Lo único que atiné a sentir en ese momento era que mi trabajo era tremendamente inútil y superfluo. Ilustrar plantas se me presentó como algo vacío, sin sentido y hasta ridículo en un mundo con tantas urgencias, injusticias, problemas enormes. ¿Qué podía hacer yo? 
Me atormenté con esos pensamientos por varios días, hasta que poco a poco se fueron calmando y después de implementar sistemas de reciclaje y lombricultura en mi casa, seguí con mi vida. Traté de comprar más en las ferias orgánicas y usar menos plástico. Supongo que es lo mínimo que podemos hacer los ciudadanos al estar viviendo en estos tiempos. Más adelante, quise ser mamá y tuvimos a nuestra hijita, Tahira. 
Ha pasado el tiempo, y la situación mundial no ha mejorado, si no todo lo contrario. Hay más desigualdad, los ciudadanos ya no tenemos por quién votar. En el mundo están surgiendo liderazgos nefastos que cuestionan toda lógica y sentido común. Brasil es el ejemplo que se me viene primero a la cabeza por su total locura. Y aquí, mientras escribo, están intentando privatizar el agua definitivamente y a perpetuidad, pues leyeron el informe que pone a Chile como el país con más estrés hídrico de toda la región para el 2040. Podría seguir nombrando estas atrocidades una tras otra.  
Pero ya no pienso que ilustrar plantas o dedicarse a esta profesión sea algo ridículo o inútil. Hace tiempo que logré identificar y asumir la importancia de este trabajo, y sobre todo entendí que el mundo es una gran cebolla que tiene muchas capas, y que cada ser humano habita o participa de algunas de ellas, y que es imposible ser directamente influyente en todas. Mi lugar está en la difusión de la ilustración botánica, en abrir caminos para otros, en mantener un oficio, en que se hable de plantas y que mucha gente use este conocimiento para movilizar más vidas. Creo en el arte naturalista como medio de comunicación, como un lenguaje que a través de la conexión autor – planta (etc.) – espectador logra transmitir ideas, conocimientos y emociones de manera mucho más eficiente y profunda que leer reportajes, papers o diarios. También estoy convencida de que contemplar y dibujar mucho de alguna manera, nos hace mejores personas. Al menos lo he comprobado en mí y en muchas personas que conozco y que se sienten más felices y equilibradas desde que incorporaron el dibujo como práctica constante en sus vidas.
Mientras más personas de todas las edades cultiven la pasión por observar, dibujar, rescatar , mostrar y enseñar nuestra flora, ecosistemas, fauna, etc., más posibilidades tenemos de lograr que se produzca el cambio que necesitamos. La cebolla hay que pelarla en todas sus capas, todos los aportes suman. 
Si orientamos nuestros esfuerzos de maneras positivas, con mensajes que impulsen a otros a conocer y a tomar consciencia, si logramos que el sistema educacional ponga su atención en los temas importantes, que las políticas del Estado cambien, que la naturaleza tenga el lugar que le corresponde, estaremos haciendo algo. Nada garantiza que lograremos nuestro cometido en esta generación, la maquinaria existente es enorme y pesada. Pero si como las hormigas trabajamos uno al lado del otro, insistentemente, consistentemente, sé que habrán cambios y que nuestros hijos y sus hijos podrán vivir en un mundo mejor.
Sea lo que sea que estés haciendo, tus acciones y palabras pueden ser un ejemplo para otros. 
¿Qué sientes cuando piensas en este tema? ¿Piensas que podremos hacer algo por nuestro amado planeta y por todos los seres vivos que lo habitamos? 

Cuando entiendes tus motivaciones -que siempre están evolucionando-.

El mundo es como una cebolla. Tiene tantas capas. Elijo una de ellas y hago todo por dejarla más bonita de la que la encontré.
Este mes ha sido muy intenso, de mucha reflexión y acción al mismo tiempo. Así es marzo: salimos del tranquilo verano directo al ajetreo y demandas interminables del nuevo año laboral/académico. Me gusta esa energía del comienzo de un nuevo período.
Marzo empezó asumiendo algunos riesgos y tomando decisiones bastante jugadas. Tomé un curso de negocios que me significa un gran esfuerzo, pero estoy decidida a hacerlo porque lo que más quiero es sacar mi proyecto de Escuela Online adelante. ¿Por qué? Porque estoy convencida de que es un gran proyecto, que puede impactar a muchas personas, más de las que me puedo imaginar. Si miro hacia atrás y me detengo en el 2008, cuando no tenía idea de lo importante que sería la ilustración naturalista en mi vida, me veo sola. Perdida, confundida, sin saber para dónde remar. No sabía qué hacer con mis talentos, cómo canalizarlos. Y ahora, me veo rodeada de mucha gente que ama lo mismo que yo, que están aprendiendo y saliendo adelante con auténtica pasión y ganas. Y más allá, lo hacen con visiones más allá de sí mismos. Sueñan con un  mundo mejor y eso es lo que más me da ganas de seguir. Si en 10 años he podido ayudar a contagiarse a, por decir un número, 500 personas…
si esas 500 personas ahora han logrado darle un sentido más satisfactorio a sus vidas y sus carreras a través de la ilustración botánica, independiente de lo que hagan con ella y con lo que aprendieron; si algunos tomaron el testimonio y se lo entregan a otros, si están enseñando a niños, adultos y creando materiales bellos que todos podemos ver y tocar. Es un gran logro colectivo. 
Por eso sueño con que mi Escuela crezca y lleve un mensaje de educación y amor por la naturaleza y el arte mucho más allá de mi ciudad y de mis fronteras físicas. 
Hace un tiempo atrás me pasó algo raro. Dejé de obsesionarme con ser la mejor, con estar pintando todo el día como loca para mejorar más y más. No quiero decir que no quiero pintar más. Amo pintar y estos días retomaré con una ilustración maravillosa. Pero dejé de pensar en ese como mi objetivo principal. Mi gran objetivo y plan maestro es que mucha gente en todo el mundo tenga las herramientas para sentarse a mirar el árbol que crece en su calle, las malezas de las veredas y que sepa el valor que tienen. Que mucha más gente encuentre el valor de lo simple, de los pequeños cambios en las plantas y disfrute analizando las formas simplemente porque le hace sentir bien.
Y el secreto de un mundo mejor, es quererlo. No cuidamos lo que no queremos, lo que no valoramos, lo que no entendemos. 
Sé que puedo hacerlo, sé que podemos. Estoy feliz de que los escolares europeos se estén movilizando. Es una señal que nos debe impulsar a contribuir desde las capacidades de cada uno. Mi habilidad es dibujar, enseñar a dibujar, enseñar a mirar y a pensar la naturaleza de otras formas. Y no voy a parar hasta que los 500 se transformen en un millón.

Las semillas están aquí. Tú eliges: plantarlas o dejarlas para siempre en un frasco.

El Collage como alternativa creativa.


La página dedicada a las flores – Diario de Collages 2019

Estoy de vacaciones hace algunos días con mi familia, en la playa. Han sido días muy agradables de descanso, vida familiar, y casi desconexión total. Digo casi, porque esta vez he dejado una pequeña ventana de trabajo abierta para que cuando llegue marzo no me encuentre con una montaña de cosas por hacer si no con un cerro manejable (espero!!!).

Cada vez que venimos a la playa, traigo conmigo una bolsa llena de materiales para pintar, que sé que no usaré. Ellos vienen de paseo “por si acaso” hay tiempo, por si encuentro algo bonito, y muchos etcéteras. Pero siendo honesta cuando estoy de vacaciones, no tengo ganas de hacer lo mismo de siempre. Me mentí por años, pensando que tenía esa capacidad de pintar con una hija de dos meses, o muy cansada, o con una niña que solo quiere jugar, etc. Pero esta vez, aunque seguí con el autoengaño y me traje mis acuarelas hechas a mano (claro, porque no son las de trabajo, son las de amor al arte, diversión), traje otros materiales que sí estoy disfrutando un montón y de hecho, agradezco haber tenido la idea.

Motivada por el post de una gran amiga editora en Instagram, donde contaba que tomó un curso de collage con la gran Alejandra Acosta y que estaba feliz, me dije: “Hace unos 15 años atrás hacías muchos collages y te encantaba. De hecho, por más de un año fueron tu obra plástica. Retómalo!!!”

Simplemente sacar una página y ponerla en mi cuaderno hace que quiera hacer cosas con ella. 


Y así lo hice. Me compré un cuaderno súper grande (en las fotos) y con un papel para multi técnicas (podría habérmelo ahorrado, pero tengo el mal de querer un cuaderno nuevo para TODO). También compré una barra de pegamento y puse una tijera en el estuche. Eso es todo lo que se necesita. El tesoro son las imágenes. Fui tras los pasos de mi amiga y llegué a un vendedor de libros usados que es como el proveedor de todos los vendedores de libros usados, un Diógenes de VERDAD. Y me compré dos volúmenes empastados de enciclopedias Códex, unas enciclopedias chilenas de los 50′-60’s que deben haber sido bastante buenas en su tiempo, con mucha información de muchos temas. Hoy día, lógicamente, está obsoleta en la gran mayoría de los temas, porque el planeta ha cambiado demasiado en 60 años. Pero las ilustraciones son un puente al pasado muy bello, tienen algo especial que cautiva. Será que todos son dibujos a mano, no existen fotos. Sólo dibujos e infografías a mano. Fantástico.

Este collage es la mitad de una imagen que construí pensando en mis acuarelas hechas a mano y en los diferentes intereses que he estado cultivando los últimos años.

Me demoré unas dos semanas en poder recortar esas enciclopedias. Las miré por varios días, recordé cosas. Pero aquí en la playa me libero de lo estricto, así que las recorté y ha sido muy entretenido. No tiene propósito alguno, sólo diversión. Y estoy creando pero de forma relajada, sin presiones de ningún tipo. Ésos momentos creativos son geniales porque son muy transparentes. Arte por el arte.

Creo que es positivo hacer un buen balance entre el artista y el científico. El tiempo haciendo Ilustración Botánica igual me distanció del lado más creativo y libre. Siento que los científicos creen que el proceso del arte es igual al de la ciencia pero no. El arte es espontáneo y sin ataduras, libre. Las cosas no tienen que ser útiles en el arte.
Por otro lado, tener ciertos límites y restricciones ayuda a aprender muy bien una metodología o técnica. Pero la libertad creativa sin límites, no tiene precio.

Este es el collage donde muestro las ganas que tengo de visitar Japón.

Como ves, son selecciones de cosas que me gustaron. Ahora si quiero puedo dejarlas así o hacer algo más en las páginas, que también es muy entretenido. Es muy bueno tener un arte por el arte en la vida.
¿Tienes un espacio de creatividad propio, feliz, y que no se sienta como un trabajo o bajo presión? Cuéntanos para saber.

Arriba y abajo.

Este es mi cuaderno 🙂


Ciclos profesionales: evolucionar y avanzar.

El mes de enero ha transcurrido algo caótico y ocupado, pero muy feliz, pues el verano es así. Aunque haya mil cosas que hacer y la casa se desordene y la ropa circule por todos lados, no importa. La luz, el sol y los colores hacen lo suyo.
Tengo la mente a mil, hace un tiempo que estoy pensando muchas cosas y ha sido difícil ordenarlas. Como comenté en el post anterior, estoy entrando en un año especial donde se cumplen varios ciclos de mi vida y aunque pensé que no sería así, no he parado de reflexionar y me pasan cosas constantemente.
Tratando de entender mis ciclos, me doy cuenta de que las décadas son importantes. Es inevitable detenerse a mirar cuando llevo 10 años haciendo algo. Y ésta es la primera vez en mi vida, de hecho, en que he logrado hacer algo por 10 años. Pero ahora me doy cuenta de que es así porque he querido.

En este final / inicio de ciclo, pienso en hacia dónde dirigir mi barco. Cómo me veo en los próximos dos o cinco años. ¿Qué quiero estar haciendo en dos años más? ¿Cómo es mi vida ideal? ¿Cuáles son mis metas hoy?

Las metas cambian. Mis objetivos de 4 años atrás eran diferentes. Estaba obsesionada con llevar mi ilustración botánica a la perfección máxima (para mí) a cualquier costo. Quería estar en todas las situaciones, llegar a circuitos internacionales. Iniciar cosas. Entre esos deseos -varios cumplidos-, me estresé, me estrujé varias veces, pensé sólo en trabajo por días y días. Es fácil obsesionarse con la Ilustración Botánica. Estamos todas conectadas en Instagram, viendo las obras maravillosas, publicaciones, productos y logros de mucha gente que pareciera estar sólo pintando, viajando, gozando de sus profesiones. Y en eso empieza un ciclo de auto exigencia, de pedirse más y más.

Un consejo no solicitado: no colgar la autoestima en la cuenta de Instagram.

De pronto, hace varios meses, esos deseos/impulsos empezaron a calmarse. Empecé a redefinir lo que quiero para mí, incluso quién soy -en lo profesional. Ya no siento esas ganas irrefrenables de estar en todo. Ahora quiero estar en lo que realmente me hace sentido a mí y no al deber ser. Asumí que mi rol principal en todos estos años ha sido enseñar y ayudar a formarse a muchos otros, y que muchos de ellos han cambiado sus vidas positivamente, han logrado hacer sus caminos, y eso me llena de orgullo. Y en el despliegue de ese rol, que ha sido tan fundamental y maravilloso, he aprendido miles de cosas, crecido montones y sobre todo, calmado.

Y por primera vez, puedo visualizar la vida que realmente quiero tener, y hacer un mapa claro que puedo seguir y dibujar con claridad, para no perderme.

Es bueno tener un período de confusión para después ordenarse y seguir. Empezando por no decirle sí a todo, y definir quién quiero ser. Y ahora, el mantra principal es: hacer solamente lo que me encante hacer. El resto: gracias por todo, adiós. A lo Marie Kondo.

Collage, 2005.

Voy a escribir aquí algunas de las preguntas que me he hecho últimamente, quizás te puede ayudar en tu proceso profesional o creativo.

1) De todo el trabajo -o los trabajos- que hago, ¿qué es lo que más me gusta? ¿qué es lo que menos me gusta?

2) ¿Puedo dejar de hacer lo que no me gusta, o puedo pedirle a otra persona que lo haga?

3) ¿Qué me veo haciendo durante todo el 2019?

4) ¿Qué me veo haciendo los próximos 5 años?

Y aquí algunos tips para ordenar mente y espacio físico (acabo de hacerlo y es bacán):

Ordena tu espacio de trabajo. Bota/recicla todos los papeles que se amontonan y que sinceramente, no usarás. Saca los materiales de arte que ya no usas, puedes regalárselos a otro artista o venderlos.
Lo mismo con los libros que ya no vas a leer. Te lo dice una coleccionista de libros: puedes desprenderte de algunos, y más adelante reemplazarlos por otros que sí te hacen sentido AHORA.

Haz tu calendario de trabajo del año. Esto lo llevo haciendo todo enero, y seguiré en febrero. Voy a meter todo en el calendario. Así puedo ver mi año y aunque puede cambiar, sé cuándo, cómo y dónde van a pasar las cosas. Podré anticiparme y prepararme mejor.

Organiza momentos de creatividad que no sean de trabajo. Con Instagram sobre nuestras cabezas, es más difícil que antes dejarse momentos creativos libres, donde nada es para las redes, para los otros. Con esta forma de estar siempre compartiendo todo, no dejamos espacios íntimos y libres para dar rienda suelta a nuestra creatividad y por lo tanto, enriquecer nuestro arte. La ilustración botánica es eso, ilustrar plantas para ciencia (versión reduccionista, ojo). Pero y ¿tu aporte creativo? ¿dónde queda? Yo tengo unas prácticas artísticas personales que son sólo mías y me ayudan a estar creativa y abierta de mente. No hay nada peor que un artista que se vuelve conservador(a). ¡Que no te pase! -me pasó un tiempo pero ya se me quitó 🙂

Y lo último: amamos nuestro trabajo artístico. Lo hacemos porque dibujamos/creamos desde siempre. Pero recuerda que es tu trabajo. Hazlo lo mejor posible, organízate y tómatelo muy en serio, para que te vaya bien, para que si cambias de trabajo, sea porque tú quieres hacer otra cosa.

Abrazos grandes y espero tus comentarios!

Breve recuento del 2018 y lo que deseo para el 2019.

Y ya es Navidad otra vez, y ya pasó un año entero de nuestras vidas, a esta velocidad tan propia del siglo XXI. En general no soy demasiado ceremoniosa durante los cambios de año, pero el que viene me toca bastante en varios puntos (ya explicaré).
El 2018 fue un año largo, donde el invierno se me hizo bastante pesado, y de hecho me pregunto si es que al ir madurando uno tolera menos el invierno. A los 20 me encantaba y vivía esperándolo, pero ahora me cuesta mucho y el verano se impone como la favorita de mis estaciones (siempre lo ha sido de todas maneras). 
Este 2018 fue especial porque decidí de una vez por todas constituirme como empresaria (micro mini, pero igual), un paso que me dio terror por años, y que antes no tenía mucho sentido ahora se transformó en un objetivo importante y cumplido. Tuve que aprender mucho de este nuevo mundo y sigo aprendiendo, pero ya me siento más confiada y con una buena perspectiva de lo que viene.
Lo segundo novedoso que me trajo este año fue atreverme de una vez por todas con los cursos online, que me lancé a hacer sin saber demasiado al respecto, gracias al impulso de una maestra que me topé por ahí. Ella me volvió a mostrar que la única manera de que las cosas ocurran es atreviéndose y haciéndolas. Ha sido súper lindo, y de todas formas seguiré por ese nuevo camino porque me gusta mucho. Lo mejor de todo es conectarme con gente de tantos lugares del mundo que tienen las plantas y el arte como pasiones comunes. 
Otro aprendizaje importante fue soltar viejas creencias y algunos malos hábitos que me hacían quedar estancada. Abrir la mente y hacerme más flexible fue una de las tareas y creo que de a poco se va afirmando.
Lo más lindo del año, profesionalmente hablando: la exposición ASBA/CINC 2018 y la creación de la Red Latinoamericana de Ilustración Científica en Bogotá, Colombia. Ser parte de este movimiento ha sido un honor, y mi compromiso es seguir trabajando para que crezca y se consolide en Chile y todos los países de nuestro hermoso y diverso continente.
Una anécdota divertida: Conocí a la Princesa Ana de Inglaterra, conversé con ella, le di la mano y le hice un regalo. Mi mayor celebridad, después de la gran Emma Thompson, pero ésa es otra historia 😉
Diciembre de 2018 en Valle Alegre, Quintero. 

¿Qué espero de ti, 2019?

El año que viene es importante porque marca tres ciclos muy relevantes en mi vida:
– Mis 40 años,
– mis primeros 10 años como Artista dedicada a la Ilustración Botánica,
– y mi aniversario de matrimonio nº10.

Un año con estos números, no puede ser como cualquiera. Desde hace algunos meses que vengo reflexionando sobre lo que significa para mí cumplir 40, y aunque no es un tema de ser vieja o joven (porque a los 40 una es joven, por supuesto), sí pienso mucho en qué cosas quiero que sigan pasando en mi vida y qué cosas ya no quiero más.

En lo profesional, el 2019 será de dar saltos. Aunque algunas cosas seguirán estables, otras van a cambiar. Son 10 años haciendo más o menos lo mismo, y como buena Géminis necesito hacer un giro, y darle nuevos aires a mi trabajo, que es una parte tan fundamental en mi vida. Las plantas siguen, el arte sigue y las clases siguen. Es el cómo lo que irá sufriendo mutaciones. Y también quiero hacer crecer otro proyecto que amo pero que siempre está en segundo plano, que son mis amadas acuarelas hechas a mano, con todo el universo de conocimientos y posibilidades que me traen. Es un reino aparte, que quiero continuar estudiando, desarrollando y compartiendo.

También será un año de celebraciones: los 40 son un cumpleaños especial, y que descubriré cómo celebrar…pero la celebración más compartida, será la de 10 años en esta pega!!! Y para eso quiero estar junto a todas las personas que me han apoyado desde un principio. Por eso el 2019 será un año dedicado a compartir y también a agradecer a mis maestros, mentoras y a todas las personas que de alguna u otra manera me han ayudado a llegar a este punto. Porque nadie es una isla amigos míos (aunque yo adoro las islas, son lugares fantásticos), todos nos nutrimos unos a otros para caminar nuestras vidas.

Un deseo: más viajes a lugares bellos para conocer plantas y gentes.

Así que un gran salud por la Navidad, por el 2018 que se va y nos deja aprendizajes y un salud especial al año que se acerca, y que ojalá nos traiga movimiento, buenas vibras y mucho mucho amor.

Gracias a todos!!!