Mi proyecto soñado: ¿Cuál es el tuyo?

Éste es un tema que me está dando vueltas últimamente, y no paro de pensar: ¿cuáles son esos proyectos que realmente sueño con hacer? Los que me tendrían trabajando sin descanso, obsesionada y feliz pese a las dificultades: ¿cómo serían?
Toda la vida me he sentido irremediablemente atraída por culturas lejanas, lugares exóticos y pueblos distintos. Tengo una especie de “deformación” (¡no digo que sea algo malo!) de exploradora, y siempre sueño con subirme a un avión y partir a una selva, a un bosque, a una isla, a una montaña muy muy lejana. Esto algunas veces me ha hecho sentir un poco mal, porque hoy en día estamos esforzándonos para que nuestra flora nativa sea apreciada como lo merece, y yo estoy en secreto pensando en estos lugares lejanos.
Será por eso que siempre quise estudiar arqueología, porque soñaba con ser como Indiana Jones, y era un sueño serio.
Veo fotos de flores realmente bellas en las montañas de Grecia o en valles en China, y quiero ir. No puedo creerlo cuando mi amiga Isik Günner publica las fotos de tulipanes silvestres en Turquía. Sueño con ir al Sakura en Japón y sacarme fotos con los cerezos en flor y de paso conocer otras flores de ese país.
Cuando en 2012 llegué al Jardín Botánico de Edimburgo, lo que más quería era dibujar plantas de países como China, Brasil, Ecuador o realmente donde fuera. Y tuve que dibujar plantas chilenas, y sólo en línea negra. Fue un balde de agua fría al principio pero después me reconcilié, amé las plantas chilenas y las dibujé feliz. La vida te da sorpresas y te enseña cosas, ¡es así!

Con los amados copihues en Edimburgo, 2012.

Por eso cuando mi amiga Wendy Hollender me invitó a Kaua’i dije que sí en seguida e hice todo lo posible por juntar el dinero para ir, dos años seguidos (y el 2020 lo haré otra vez). Sólo para poder estar dos semanas en la selva polinésica, sentir el calor tropical y pintar plantas de cualquier país tropical del mundo. ¡No puedo resistirme!

Mi mesa de trabajo en el National Tropical Botanic Garden de Kaua’i, USA, un año atrás.

Hace unos días atrás, mi marido estaba en la lejana Palestina y visitó un lindo valle donde cultivan olivos y viñedos. Estando ahí, me mandó fotos de las flores silvestres que vio, y simplemente me encantaron.
No son flores tan raras, están en todo el Medio Oriente y Norte de África -ignoro totalmente la situación de las especies nativas de la zona de Palestina e Israel, y ahí justamente es donde se instala el bichito explorador-. Hay amapolas, iris silvestres (bellos!!!), leguminosas, un tipo de cardos, y otras flores que aquí son consideradas maleza, seguro allá también. Y están por supuesto los milenarios olivos.

Amapolas en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Cistus albidus en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Iris silvestres en Palestina, foto por Víctor Mahana.

Y al lado de todo eso, un alto muro gris de cemento (la “serpiente gris”), que es el que ha ido construyendo Israel para separar a los palestinos de sus territorios ancestrales. Esto sí que me sorprendió: las flores creciendo ignorantes (¿o no?) de este muro y sus implicancias.
Este tema me cautivó profundamente: todas las plantas que se han cultivado en esas tierras por milenios, con las personas que viven de esos cultivos, hoy están divididas por este muro que protege súper carreteras modernas que los palestinos tienen prohibido usar. Los palestinos tienen prohibido el acceso a muchas cosas y lugares, y sufren constantes malos tratos. Las mujeres sobre todo, tienen muy poco acceso al trabajo y sus ciudades se han ido quedando atrás en el desarrollo mientras que Israel crece y crece. Los palestinos tienen agua potable sólo dos días a la semana porque Israel así lo quiere, y no tienen permitido sacar agua de las napas del subsuelo.

El muro. Foto por Víctor Mahana.

Pienso en este tema como uno que me interesaría mucho desarrollar. Las plantas, los cultivos, el florecimiento están ligados al bienestar de las personas, a la sustentabilidad, al alimento y la protección. Las mujeres podrían pintar las plantas que cultivan y cocinan. Y la pared, aunque es inamovible, puede ser testigo de todo eso.
Éstas son las ideas que me atraen más. La ilustración de plantas y naturaleza puede ir más allá. Puede hablar de temas profundos y polémicos de una manera amable y elegante. Sin caer en la agresividad. Puedes ser una guerrillera de las plantas y hacerlo con sabiduría y estilo. Te aseguro que así, llegamos a mucha más gente y muy diversa. Quiero intentarlo.
¿Y a ti, qué proyectos o ideas te apasionan? ¿Hay temas que te tienen pensando y que necesitas desarrollar y mostrar al mundo?
Cuéntame cuáles son, te apuesto que si lo analizamos, puedes hacerlo.

La Red Latinoamericana de Ilustración Científica.

Carta de Bogotá.

Los ilustradores científicos reunidos en la ciudad de Bogotá en junio de 2018 convocados por el Primer Encuentro de Ilustración Científica de Colombia declaran:

1- Defender la naturaleza en todas sus formas, conscientes de la importancia que representa para la existencia y sostenimiento de la vida.

2 – Defender e ilustrar las especies endémicas de nuestros países para hacerlas visibles y darlas a conocer.

3 – Traducir el lenguaje de la ilustración científica al común mediante eventos de divulgación y educación ambiental.

4 – Popularizar el conocimiento científico a través de nuestra profesión conectando la ciencia y el arte.

5 – Ejercer de forma organizada y responsable la apropiación social del conocimiento y el acercamiento de las comunidades a través de la ilustración científica con ética, verdad y calidad.

Bogotá, 29 de junio de 2018.


La mesa que dio origen a la Carta junto a todos los asistentes al encuentro. Nos dividimos en grupos, tratamos diversos temas y esa tarde, Rosa Pereira y Marie Joëlle Giraud redactaron la carta y la compartieron con todos en el cierre.
Recordemos que el evento tuvo lugar en la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, y que el académico detrás de la organización fue el profesor Juan Pablo Vergara Galvis con la colaboración del colectivo Arasarí.
Participantes de la mesa: Jaime Bonilla (Colombia), Oscar Vilca (Perú), Juan Pablo Vergara (Colombia), Marie Joëlle Giraud (Colombia), Natalia Uribe (Colombia), Rosa María Alves (Brasil), María Alejandra Migoya (Argentina), Juan Carlos Pérez (Ecuador).



El inicio de un activismo latinoamericano a través de la Ilustración Científica y Naturalista

¿Cómo surgió esta carta?
La Carta de Bogotá es un documento que fue escrito para nortear los profesionales de ilustración científica y a los que quieren trabajar en esa área de actuación.
Los parámetros fueron discutidos en grupos y la carta sintetiza los más abrangentes de ellos, inspirando la profesión emergente en el continente líder de la biodiversidad, donde ya se destacan diversos hot-spots…
Necesitamos estar más unidos y agregar novos profesionales.

Rosa Alves Pereira, Brasil.
La reunión en Bogotá el mes pasado fue para todos nosotros, mucho más que un congreso de trabajo. Fue una manifestación de principios y una expresión de las ganas que existen en nuestro inquieto continente de hacer algo concreto por nuestros preciosos y delicados ecosistemas. Nosotros no somos políticos, no somos empresarios, no movemos influencias ni mucho menos dinero. Somos personas, mujeres y hombres apasionados por nuestro trabajo y por la flora y fauna de nuestros países y del mundo entero. Esta carta/manifiesto nos invita a trabajar juntos, a tener una mirada local y global de la situación de los entornos naturales de nuestros países y a utilizar la ilustración científica como arma pacífica para defender nuestros territorios de la codicia y el extractivismo que no se detiene. Los invito, amigos míos, a pensar en todo lo que podemos hacer con el poder de nuestras bellas imágenes para conmover, educar, cuidar, proteger y desarrollar. Los invito a que construyamos juntos la identidad latinoamericana de la ilustración científica, desmarcándonos de los cánones anquilosados de la academia europea. Pensemos, dibujemos y cuidemos juntos nuestro maravilloso continente salvaje.

Cuando las metas se cumplen: Exposición Internacional de Flora Nativa Chilena Cinc-ASBA 2018

Tres variedades de Lapageria rosea – copihue colgando de una rama de Drimys winteri – canelo.
Acuarela y lápiz de color, 2018.

Como dice el dicho popular, no hay plazo que no se cumpla. El pasado viernes 18 tuvimos la esperada inauguración de la Exposición Internacional de Flora Nativa Chilena en la Biblioteca Patrimonial Recoleta Dominica y la verdad, superó todas mis expectativas, y estoy segura que fue así para todas las que integramos Cinc.
Llegaron al rededor de 500 personas lo que es todo un récord para nosotras y también para la Biblioteca, que no acostumbra reunir tanta gente de una sola vez en sus eventos. Fue lindo ver a las “celebridades” de la botánica chilena como Adriana Hoffman, Mélica Muñoz, Gloria Rojas (una de nuestras jurados), a nuestro querido profesor y jurado Francisco Ramos, Sebastián Teillier, también jurado, Sergio Elórtegui, Andrés Moreira, Mónica Musalem y muchos otros que nos han apoyado y acompañado en este largo camino.
No puedo estar más agradecida de la Biblioteca y sus trabajadores, de las empresas que nos auspiciaron con los lindos premio y las instituciones que nos dieron su patrocinio (vamos a estar publicando sus nombres y agradeciendo a través de las plataformas de Cinc a todos ellos, ¡gracias!). Pero los más importantes fueron los más de 30 expositores que se esforzaron por participar y nos enviaron sus mejores trabajos, que son los que hoy constituyen esta exposición.

Hacer comunidad.

Una de las cosas que más importancia tiene para mí a partir de este momento, es que esta exposición ha servido como hito, marcando el nacimiento oficial -pues ya existía- de la comunidad de la Ilustración Botánica en Chile. Más allá de las obras, de Cinc, de los artistas, está el conjunto de personas que formamos esta comunidad. Somos los ilustradores, los botánicos, los entusiastas de las plantas, los aprendices, los expertos, los que nos proveen de materiales, los que escriben y publican los libros, los que cuidan a las plantas donde ellas viven, los que las cultivan, las instituciones que nos apoyan, nuestras familias, nuestros amigos y todas las personas que de alguna manera se relacionan con nuestro mundo. Todas estas personas, somos comunidad. Nos interesamos por lo que hace el otro y apoyamos la misión de cada uno con nuestra atención, el compromiso diario, el escucharnos y el estar presente en las actividades y momentos importantes.

En estos tiempos en que estamos híper conectados, cada una sola (me paseo en los géneros cuando escribo pues no me gusta tener que decir “todos y todas” cada vez y tampoco comulgo con la @ ni la x, tradiciones mías) frente a su pantalla, viendo este universo de información, ¿qué es lo que más necesitamos? La comunidad, sin duda.

Recuerdo cuando decidí dedicarme a la ilustración de naturaleza a finales del 2008. Estaba viviendo en Concón con mi marido y trabajando arduamente en hacer las ilustraciones para mi tía Sonia Haoa de Isla de Pascua (ella es mi mentora, y agradezco tanto haber trabajado con ella por todo lo que aprendí, le debo esta carrera en gran medida). Todo el día en mi casa, en el escritorio que puse en el living, mientras pintaba buscaba en Internet a los posibles “otros” que estaban haciendo este trabajo en Chile. Por mucho tiempo no encontré nada. Encontré un par de libros en Amazon y con eso pude empezar a entender qué era lo que estaba haciendo. Me fui dando cuenta de que era súper difícil y que no tenía la más mínima idea, era un mundo desconocido. Sin embargo, cuando decidí dedicarme a esto -porque por primera vez me identificaba con una ocupación, antes nunca me había apasionado así por nada-, me puse a hacer clases desde lo poco que sabía, mi experiencia como profesora, como artista y las ganas de aprender. Sin puntos de referencia, sin nadie a mi alrededor, hasta que por fin encontré por casualidad la página del Herbarium y tomé clases con Francisco Ramos. Hasta ese entonces, el único maestro que tenía un curso dedicado a la ilustración científica de plantas y que se sostenía en el tiempo y en muchos años de experiencia. Y desde ahí, mi trabajo y mi carrera se dispararon.
Después de eso empezaron a aparecer otras personas, otras mujeres de mi edad que se sentían atraídas hacia lo mismo, todas ellas estudiosas, meticulosas, sensibles, diferentes.

Con todo esto, quiero decir que el trabajo o los resultados de cada uno de nosotros son producto del esfuerzo personal pero también de la comunidad que nos sostiene. Desde la familia, los amigos, los colegas, las influencias, las maestras y maestros, los amigos virtuales, todos ellos nos ayudan a construir lo que somos. No somos seres de la generación espontánea, no tuvimos un golpe de suerte, ni nos llega el éxito (¿qué es el éxito para ti?) de la noche a la mañana. Bajo esta premisa, me he planteado el objetivo de hacer comunidad. De entender que más allá de los éxitos personales está el bienestar colectivo: si mi medio profesional, con todas las personas y grupos que lo construyen, está sano, creciendo y desarrollándose como un todo, es casi obvio que las unidades que somos cada una también podrán vivir sanas y desarrollarse mejor. Y aquí me voy a poner un poco filosófica o como quieran llamarlo, pero ¿por qué no imitar a las plantas? Las vemos sobre el nivel del suelo, con sus lindos tallos, ramas, hojas, flores preciosas, cada una brillando en su singularidad. Pero por debajo, en el subsuelo, está ese tejido tremendo de raíces, hongos, bacterias y seres que se conectan y ayudan unos a otros, igual que los Tres Mosqueteros, “todos para uno y uno para todos” (¿o al revés?).

Nosotros tenemos ese potencial, el de la conexión, de la solidaridad -no de la caridad, del estar para el otro, por el otro y por mí, porque todos cabemos, aunque el mundo esté lleno.

Mi invitación a partir de esta gran experiencia, que me ha conectado con mujeres increíbles y gente generosa, es a seguir este camino, el camino del conjunto, la colaboración, la unión. Como dice mi papá, citando de alguna canción, “No man is an island”. Podemos ampliarlo y decir que ninguna persona es una isla, que estamos conectados y que si nos proponemos hacer comunidad, la vida en el difícil y descarnado siglo XXI puede ser mil veces mejor.

Todas las fotografías son de Marcos Godoy para Cinc.

Todos invitados al evento del año!

Estoy muy, pero muy feliz de poder invitarlos oficialmente a la inauguración -y próximas actividades- de la primera exposición jurada de Ilustración Botánica en Chile, y que además está conectada con un evento internacional que involucra a más de 30 países. En mayo, Chile salta al mundo de la ilustración botánica por primera vez en la historia. Este es un gran logro, con el potencial de enriquecer la cultura de nuestro país a largo plazo, integrando una nueva forma de arte+ciencia a las prácticas artísticas y culturales del colectivo nacional y además conectándonos estrechamente con países y comunidades que ya tienen muchos años de trayectoria, abriéndose muchas posibilidades para los jóvenes que quieren seguir esta profesión.



Quiero invitarlos con mucho cariño y orgullo a que nos acompañen en este evento que junto con las demás miembros del Círculo de Ilustradores Naturalistas de Chile estamos organizando hace más de un año, con la increíble Biblioteca Patrimonial Recoleta Domínica como nuestra casa y anfitriona. Después de un largo proceso de trabajo y selección, las mejores obras de artistas botánicos principiantes y avanzados, más un gran grupo de invitados, se tomarán la Biblioteca para mostrarnos la maravillosa y única Flora Nativa de Chile.

Además estaremos conectados con más de 30 países a través de una presentación donde podremos apreciar la flora ilustrada de todos los continentes. Esta exposición se enmarca en el Botanical Art Worldwide Exhibition organizada por ASBA.
La inauguración está programada para el día Viernes 18 de Mayo a las 19:00 horas en la Biblioteca, en Av. Recoleta 683. Se extenderá hasta el 27 de Septiembre y estaremos anunciando actividades que desarrollaremos a lo largo de la muestra. Necesitamos que nos acompañen y celebremos juntos el Día Mundial de la Ilustración Botánica. 

Espero verlos a todos el día de la inauguración y nos encontramos en las actividades que anunciaremos más adelante. Que tengan un lindo fin de semana largo!

Geraldine.



Imaginando una nueva escuela – bocetos de una idea

Anoche, volviendo de estar todo el día en la Biblioteca acompañando la clase de Fred y conversando con algunas de mis compañeras del Cinc, tuve esta visión de una nueva Escuela de Arte.
Una Escuela que se salga de la visión occidental antropocéntrica y centrada en el ombligo de, más encima, el HOMBRE.
La visión o posición de estarse mirando a una misma y sus procesos personales para mí, debe terminar en la educación artística superior y es más, debiera concluir en la adolescencia. Después de eso, la interacción con el estudio artístico debiera abrirse al rol de cada uno en relación al entorno, incluyendo todas las esferas y capas de éste: familia – hogar (en su sentido más amplio), barrio, ciudad, lugar geográfico, país y por cierto el entorno biológico/natural (ya muy habitado) donde se desenvuelve la persona, incluyendo a todos los seres que lo habitan, sin excepciones.
Siguiendo los planteamientos de Donna Haraway, la Educación Artística de los jóvenes debiese transcurrir en simpoiesis con aquellos que estudian Ciencias y otras áreas del conocimiento, generando interacciones más allá de sus campos de origen.

(Google)

Entonces, la nueva Escuela de Arte ya no tendría al HOMBRE ni lo humano como centro, si no al Ecosistema, viéndose éste como un todo, que involucra desde un átomo o un microbio hasta las interacciones de los seres vivos con el clima de la Tierra, por ejemplo.
La Educación Artística universitaria, debe transitar desde la adolescencia (afirmación del yo, construcción de sí mismo y de la identidad) hacia la madurez y la maternidad/paternidad entendidas como una visión inclusiva, de hacer comunidad, de pensar en conjunto, haciéndose cargo de cuestionar y reflexionar en torno a problemáticas que van más allá del individuo, buscando desarrollar y potenciar las interacciones de todos los actores del ecosistema.
Queda atrás la vieja pregunta de Ser o no Ser, Pienso luego Existo, etc. Por que el ser no puede separarse del somos, incluyendo a todo.
La nueva escuela se hace cargo del tejido del ecosistema y no deja de lado a nadie. Se buscan las interacciones multi e interdisciplinarias. Se asume que las islas en el conocimiento no son reales ni posibles y que la interdependencia es la clave de las relaciones y de la existencia misma.
Es un error pensar que existen sistemas u organismos autónomos.
Es un arte no parcelado, abierto, generoso, inclusivo. Lo femenino y masculino en interacción positiva, constructiva, potenciando las imaginaciones y los talentos personales y colectivos.

Imagino que si el foco y estructura profunda de las manifestaciones culturales puede cambiar, toda la sociedad puede hacerlo.

Entrevista

En la Revista Ya de Colección la semana pasada apareció un reportaje sobre el libro “Plantas de los Bosques de Chile”.
Quisiera compartir con ustedes la entrevista completa que me hizo Paula López Wood para su investigación.

– Cómo llegaste a la ilustración botánica? De dónde proviene ese interés? Cómo te formaste?
La ilustración científica llegó a mi vida de casualidad, después de varios años de buscar mi vocación dentro del diverso mundo del arte. Viví en Isla de Pascua entre los años 2005 y 2008 y allá trabajé como fotógrafa arqueológica y profesora de arte en el Liceo Honga’a o Te Mana. La experiencia de salir del entorno urbano en que vivía y entrar en contacto con una naturaleza distinta, me reconectó con mi inclinación hacia las piedras y las plantas. Luego me tocó hacer una gran serie de ilustraciones de especies de la isla y el 2009 tomé la decisión de dedicarme exclusivamente a esto.
Aprendí sola al principio, practicando, equivocándome, atreviéndome a hacerlo sin saber casi nada. Me compré muchos libros por Internet y se me abrió el mundo. Me puse a hacer clases con lo que sabía, lo que fue también una gran fuente de aprendizaje. El 2010 tomé clases con Francisco Ramos, mi primer maestro, y de ahí en adelante seguí perfeccionándome hasta que en 2012 gracias a un Fondart de Becas y Pasantías me fui 4 meses al Royal Botanic Garden Edinburgh. Allí hice oficial mi nueva profesión, y aprendí de muchas maestras excelentes. Eso sí, nunca dejo de estudiar ni de poner en práctica nuevas formas de enfrentar mi trabajo. Soy muy crítica de lo que hago y trato de estar siempre consciente de los aspectos que debo mejorar.


Dos de las ilustraciones de especies de Isla de Pascua, 2009.

– Cómo llegaste a participar en el libro “Plantas de los Bosques de Chile?”. 
Mi participación en el proyecto es más bien una consecuencia del mismo. El 2010 y 2011 estuvieron en Chile un grupo de ilustradoras del RBGE, haciendo talleres cerrados en el Instituto de Geografía UC e investigando para el libro. Fui alumna en ambos talleres y pude tener una idea real de cómo estaba mi trabajo con respecto al de ilustradoras profesionales. Gracias a ese inputdecidí que lo mejor era viajar a Escocia y estudiar por más tiempo. Fue ahí que conocí a Martin Gardner y a Jacqui Pestell, quienes me ayudaron a formular un proyecto de Residencia con el que postulé a Fondart. De ahí en adelante surgió una relación muy interesante, que me llevó a conocer y compartir mucho con Gülnur Eksi e Isik Gunner, las principales ilustradoras del libro y con Josefina Hepp, una de las autoras, con quienes me mantengo en contacto pues con el tiempo nos hemos hecho amigas.
Es gracias a “Plantas de los Bosques de Chile” que hoy existe el Curso de Ilustración Botánica RBGE en el Instituto de Geografía UC, primer curso formal en Chile, avalado por dos reconocidas instituciones (este año dimos con gran éxito la IV versión). Este proyecto ha causado un gran impacto pues al ayudar a formar a gente joven, ha logrado despertar un interés enorme en esta disciplina y en la ilustración científica en general.


Trabajando en el RBGE, 2012.
Martin Gardner menciona que tienes antepasados en Escocia que luego habrían emigrado a Pascua y finalmente Tierra del Fuego. Qué tremenda travesía! Puedes contarme un poco de esa historia familiar y cómo crees que se vincula con que hoy en día la flora nativa de Chile tenga tal relevancia en publicaciones como del Royal Botanic Garden de Edimburgo?
Así es. Mi bisabuelo John MacKinnon y su hermano Lachlan debieron dejar la isla de Harris donde vivían, debido a que miles de escoceses trabajadores fueron expulsados de las tierras pues los dueños decidieron dedicar más espacio a la industria de la lana. Las aldeas quedaron prácticamente vacías. Estos dos hermanos fueron empleados como capataces por la compañía Williamson Balfour, que tuvo estancias explotadoras de lana en Tierra del Fuego (de donde viene mi familia), Isla de Pascua y muchas otras islas del Pacífico. Ellos llegaron a Chile alrededor de 1913. Mi bisabuelo John quedó en la estancia de China Creek en Tierra del Fuego y su hermano partió al fundo Vaitea en Isla de Pascua. Allá tuvo tres hijos con Matarena Haoa y a partir de ellos tengo una gran familia rapanui.
Para mí la vinculación entre estas historias y la fascinación por nuestra flora tiene que ver con el espíritu explorador que movió a los británicos por varios siglos, entre el XVI y el XX. Las islas británicas tienen muy poca naturaleza salvaje, sus animales endémicos importantes como los lobos, ya no existen. Prácticamente todo el espacio está cultivado o intervenido por el hombre de alguna forma hace ya muchos años. Por otro lado, la flora chilena de la zona sur se adapta fantásticamente a las condiciones climáticas escocesas. Los jardines y caminos están plagados de Fuchsia magallánica, araucarias, guindo santo entre otros. El afán coleccionista y jardinero de los británicos los ha llevado a conocer muy bien nuestra flora y valorar nuestro alto endemismo, valiosísimo en términos de la investigación botánica. Los intercambios entre Chile y Escocia se han producido varias veces y en varios niveles, y esta relación poco conocida se hace patente en este hermoso libro.

Aparición en la prensa local escocesa, 2012.

Qué rol crees que juega el arte y la ilustración botánica en la divulgación, protección y conservación de nuestra flora y el hábitat natural que nos rodea?
Claramente juegan un rol fundamental. La imagen siempre ha sido fuente de información y de goce estético para el ser humano. Hoy, en esta sociedad de la información donde todo entra por los ojos en una primera instancia, la imagen es indispensable para comunicar y divulgar conocimientos complejos exitosamente. Son dos las vías en que la ilustración botánica (aunque en esto incluyo a todas las ciencias) se conecta con las personas: primero a través del que la hace y en segundo lugar hacia el espectador. Quien practica el dibujo botánico (da lo mismo el nivel o motivo) emprende un camino donde profundiza su relación con las plantas. Al observar detenidamente una especie, entenderla y representarla en el papel, se apropia de la información y aprende de una manera íntima, estética y por cierto imperecedera. El espectador por su parte, ve una imagen donde puede conocer una especie con detenimiento, disfrutando además del estilo propio del ilustrador. Lo lindo de la ilustración hecha a mano, es que más allá de la interpretación científica, nos trasmite el espíritu del artista. Podemos intuir sus pinceladas, intentar desentrañar su método de trabajo y maravillarnos con su técnica y decisiones estéticas. Es una experiencia que involucra varios aspectos de la percepción y une conocimiento con las sensaciones agradables que produce el arte bien hecho.
Si aplicamos esto a formas de dar a conocer nuestra flora, fauna y ecosistemas, estamos llegando en un nivel más profundo e íntimo a la comunidad. Además, ¡dibujar es contagioso!

Exhibición dentro de la Feria Jardinera con alumnos de Ilustración Botánica UC/RBGE, 2013.
Quiénes son tus referentes artísticos de pintores o ilustradores botánicos que hayan registrado el paisaje de Chile que te inspiran a hacer tu trabajo? 
Bueno, debo decir que tengo mucha admiración y respeto por los trabajos de Claudio Gay, Humboldt, Marianne North y otros representantes del Naturalismo Científico más clásico, pero actualmente he movido mi foco a artistas más contemporáneos y de otras latitudes. El trabajo de los exploradores que todos conocemos es maravilloso, son los padres de la escuela contemporánea, pero en mi caso personal estoy mirando ejemplos fuera de la historia de Occidente. Estoy revisando sobre todo arte japonés y de la India relacionado con naturaleza, y pintores contemporáneos provenientes de países asiáticos y de Europa del Este. Creo que en Oriente la aproximación a lo natural es mucho más sensorial y poética, y en este momento a mí me atrae más eso que lo estrictamente científico. La verdad mis referentes han ido cambiando a través de los años de trabajo.
Tienes alguna pintura o ilustración tuya que sea tu favorita, por el motivo que sea? 
Sí, una de mis favoritas es una Chloraea chrysantha que hice para la 13 Bienal de Artes Mediales en el Museo Nacional de Bellas Artes, dentro de una serie de ilustraciones de la misma planta que se llamó “La Conversación”. Fue una linda experiencia pues la hice trabajando en el laboratotio del Jardín Botánico Nacional de Viña junto con especialistas en orquídeas chilenas y aprendí muchísimo. Además la pintura quedó muy linda, lo no tan bueno es que me apuré mucho en venderla y no alcancé a digitalizar la imagen por lo que no tengo un registro de buena calidad y me arrepiento.

Me puedes contar cuál es el perfil de las personas que hacen tus cursos? Son artistas, son botánicos, son amantes de la naturaleza? Crees que el último tiempo ha ocurrido una revalorización y resurgimiento de este oficio, pero sobretodo, de salir a mirar con detalle y observación la naturaleza? Qué técnicas de dibujo usan? 
En estos 8 años haciendo clases he visto cómo ha crecido el interés por esta disciplina y cómo la acuarela se está tomando los talleres de muchísimos artistas jóvenes.
Sin ir más lejos, en mayo de este año, durante el lanzamiento de “Plantas de los Bosques de Chile” dimos una charla titulada “Ser ilustrador botánico hoy” con Gülnur Eksi, Isik Gunner y Andrea Ugarte. Llegaron más de 100 personas, la sala estaba repleta de gente y tuvimos una conversación muy interesante y hasta polémica en algunos momentos. Había gente de varios lugares de Chile, extranjeros y de todo tipo. Para mí ese día marcó un hito, pues nos mostró que los años de trabajo ya se están reflejando y existe una tendencia que de hecho trasciende nuestras fronteras. La ilustración científica está tomando mucha fuerza en América Latina y en todo el mundo. Es un orgullo ser parte de un movimiento en plena gestación.
En mi caso enseño a dibujar desde modelos vivos y trabajamos con lápiz grafito y luego con acuarela, que es mi técnica preferida y muy adecuada para representar plantas vivas.

Las personas que vienen a mis talleres y cursos son muy diversas y eso es muy enriquecedor para mí. En general llegan personas provenientes del diseño, la ilustración, la agronomía, diseño de paisajes, arquitectura, biología, ingeniería forestal, veterinaria, artes visuales, terapeutas florales, naturalistas, profesores, actrices, orfebres, etc,, y además desde los 18 hasta los 87 años, que ha sido la alumna de más edad que he tenido. Ahí puedes comprobar que es una práctica transversal y que tiene aplicaciones tanto profesionales como para la vida personal. Puede ser tu trabajo o tu hobbie y darte muchas satisfacciones y una conexión mucho más íntima e informada con la naturaleza y además, descubrirás que sí puedes dibujar, contradiciendo todo lo que tu profesor(a) de arte te dijo esos años en el colegio.

Alumnos trabajando en curso gratuito en el Museo Nacional de Bellas Artes, 2013.


Link al reportaje en Ya Colección.

Un momento clave.

La semana recién pasada se vivieron momentos interesantes e intensos en la Biblioteca Nacional de Santiago (BN), con motivo del lanzamiento del esperado libro de ilustraciones de plantas chilenas “Plantas de los Bosques de Chile”, del Royal Botanic Garden Edinburgh (RBGE), ilustrado por cuatro artistas, dos de ellas las más destacadas: Gülnur Eksi e Isik Guner, ambas de Turquía.
Hace ya 6 años que conocí a estas artistas que, por esas cosas que pueden pasar en la vida, terminaron participando de un ambicioso proyecto que les tomó 8 años concretar y dicho sea de paso, cambió sus vidas.
No hablaré de lo que significó el RBGE en todo esto y en mi propia carrera, pues ya lo he contado en otros posteos (ver posts de los años 2012 y 2013). 
Quiero comentar lo que pude observar en estas arduas jornadas trabajando; algo que ya se viene gestando hace tiempo, pero se manifestó con fuerza los días 28 y 29 de abril en particular.
El horticultor y botánico Martin Gardner, ideólogo y gestor del libro durante el lanzamiento en la BN.
(Foto: Facebook Biblioteca Nacional)


Gülnur e Isik pasaron incontables horas dibujando y pintando plantas de nuestro país que crecen en jardines botánicos del Reino Unido y en menor proporción, en nuestro territorio. Cuando iniciaron este viaje, ambas eran aprendices de la ilustradora botánica de Kew Gardens Christabel King, quien viajó a Turquía entre los años 2002 y 2006 por una semana cada año, para enseñarle su oficio a jóvenes entusiastas locales. Mujer rigurosa y científica, les enseñó las bases de la representación de plantas vivas. Estando entre las alumnas más talentosas, ambas jóvenes partieron a Escocia el 2007 para tomar cursos, y ahí apareció la gran oportunidad. 
Fue un golpe de suerte y una alineación planetaria, sin duda. Martin Gardner tenía esta idea hace unos 20 años, y en sus visitas a Chile, extrañamente, no logró dar con ningún ilustrador botánico local. Este es un episodio algo nebuloso de la historia; algún día me atreveré a preguntar directamente qué ocurrió en esa búsqueda.
Pasaron los años, y recién el 28 de abril de 2016 vimos el libro en nuestro país. Unos pocos ejemplares lograron llegar gracias a una alianza con El Mercurio que, como demuestra la historia contemporánea chilena, no dio el ancho para tal tarea. De los pocos ejemplares, un porcentaje bajísimo pudo llegar a manos de compradores comunes y corrientes. Instituciones importantes, quedaron sin una copia para sus bibliotecas y por lo tanto, el libro permanece accesible a un pequeño número de personas.
*Nota sobre este punto: Josefina Hepp me aclara que se están haciendo gestiones para donar ejemplares del libro a otras bibliotecas de instituciones afines al tema.*
El lanzamiento fue emocionante y una audiencia compuesta por grandes personajes de la botánica chilena pudieron conocer a las artistas en persona y escuchar directamente sus experiencias realizando este hermoso trabajo. Las ilustraciones que realizaron estas dos mujeres, amigas y queridas colegas, son preciosas. 
Algunas de las ilustraciones del libro pueden verse en la BN, hasta el mes de junio. ¡No deben dejar de ir!
(Foto: Facebook Biblioteca Nacional)



Las felices artistas junto a la Embajadora de Turquía.
(Foto: Facebook Biblioteca Nacional)


En el contexto de este evento, hubieron otras actividades que quiero comentar. En primer lugar, la BN montó la exhibición “Chile: Naturalmente Bello”, que recopila ilustraciones, libros y otros materiales que cuentan la historia de la ilustración de plantas en nuestro territorio.
En segundo lugar, se desarrollaron dos talleres de ilustración botánica totalmente gratuitos en la BN: uno básico dictado por Gülnur Eksi y la talentosa ilustradora botánica chilena Andrea Ugarte y otro avanzado, dictado por Isik Guner y yo. Las encargadas del Área de Extensión de la BN recibieron más de 300 postulaciones, que consistían en datos personales, taller al que quería postular el candidato y una carta de intenciones de una plana. Hacer la selección fue una tarea muy difícil, pues solamente habían 12 cupos por taller. Los criterios principales eran interés por la naturaleza y el naturalismo, poco acceso a esta disciplina, habilidades en dibujo, ocupación relacionada. 
Los alumnos participantes tuvieron una experiencia que esperamos les haya servido y sobre todo haya despertado aun más su interés en este campo.

En clases con Isik

Una anécdota que me entristece y que debo mencionar, es que muchas de las personas que no fueron seleccionadas, enviaron correos e hicieron llamadas telefónicas interpelando de manera muy agresiva a las encargadas del Área de Extensión de la BN. En vez de comprender que las probabilidades eran bajas ante un evento gratuito en una institución pública y aceptar los hechos, se lanzaron con toda su rabia contra las personas que con mucho esfuerzo organizaron la instancia. Es un punto negro para nuestra cultura actual, que da todo por hecho, por sentado y quiere todo “para mí porque sí. Sentí una gran decepción y pena, y por qué no decirlo, mucha molestia con esta clase de manifestaciones.
Material de clases en la BN.


Afiche de la charla que realizamos el día viernes. Sin ninguno de nuestros compañeros de
grupo ni apoyo técnico, logramos expresar nuestras ideas e intercambiar opiniones, hasta con 
momentos conflictivos.


El evento que más, en mi opinión dio que pensar, fue la charla que realizamos las cuatro artistas (Eksi, Ugarte, Guner, MacKinnon) el día viernes 29 durante la tarde. 
En una sala pensada para 70 asistentes, tuvimos más de 100, de todas las edades y procedencias. Para nuestra mala fortuna, falló el equipo de audio y el proyector apenas mostraba nuestros trabajos: se veían muy mal.
Pero a pesar de todas las fallas técnicas y la necesidad de traducir a nuestras compañeras turcas, logramos una conversación activa y muy rica con los asistentes. 
Ver la sala tan llena me trajo un fuerte sentimiento de ir por el camino correcto, de trabajar junto a las personas correctas.
Lo más importante de todo, es darme cuenta de que en este momento de crisis ambiental, política e ideológica, hay un nuevo movimiento que se abre camino de manera transversal, cautivando a viejos y jóvenes por igual. La ilustración de la naturaleza, la contemplación de lo que sucede en nuestro paisaje a través del dibujo científico, la reflexión desde el nuevo naturalismo abre una ventana en un momento donde cuesta encontrar la pertenencia a alguna idea. Este es un fenómeno en Chile y en toda Latinoamérica.
Es esto lo que me hace más feliz, corrobora mis sospechas y me llena de ganas de seguir.
Y como apéndice, quiero agregar: es hora de que los ilustradores botánicos chilenos tomemos las riendas de nuestras grandes publicaciones. Tenemos el talento. Sólo falta el entrenamiento y aprender cómo se hace en el circuito internacional.

La Araucaria araucana: una reina en peligro.

“Piel de una reina vieja” Corteza de Araucaria araucana, acuarela sobre papel, 2011.



Rama de Araucaria araucana – 2013




“Piel de una reina vieja” Recién terminado. 2011


Araucarias en Nahuelbuta – 2011.


Rama y cono femenino inmaduro – 2013

Reflexiones sobre roles, sociedad, futuro, arte y ciencia.

Esta semana me ha tocado participar en una interesante instancia donde he podido conocer y compartir con muchos científicos y profesionales que, desde sus diversas áreas, están aportando a un mejor manejo de los recursos naturales en diversos lugares del planeta. Se trata de la “First Conference of Natural Resources and Development”, que está teniendo lugar en Reñaca, región de Valparaíso. Esta vez la institución anfitriona es la Universidad Católica de Valparaíso, a través de la escuela de Agronomía.
Ha sido muy estimulante conocer trabajos que se enfocan en mejorar la calidad de vida de comunidades que se ven afectadas por situaciones como escasez de agua, comida, mal uso de zonas con alta biodiversidad, desastres naturales, etc.
Al mismo tiempo, me he encontrado con el lado menos romántico de los científicos: presentar casos de estudio, estadísticas, números, conclusiones y propuestas que no derivan en una reflexión más profunda de cómo queremos vivir, de qué dirección podríamos tomar como civilización, etc.
Quizás ha sido por el poco tiempo para hablar, para preguntar, para debatir que me ha quedado esta sensación.

Una de las presentaciones, sin embargo, me mostró una perspectiva muy interesante de cómo pensar en el mundo que queremos. Fue la charla de Conor Skehan, arquitecto irlandés que lleva 30 años trabajando en planificación, diseño de paisaje, asesorías ambientales, entre otras cosas. Skehan nos plantea que nosotros, los humanos, utilizamos una porción ínfima de la superficie de la tierra y que por lo tanto, debemos utilizarla con sabiduría para que lo que hagamos hoy, tenga un impacto positivo en los seres humanos que están por nacer.
Según Skehan, la civilización apunta a que la cultura urbana y sus valores serán los imperantes, desplazando totalmente al mundo rural, y más allá, dejando a los espacios “naturales” como elementos dentro de la trama urbana, pasando a ser indicadores de buena calidad de vida en las urbes que los administren.
Se tratará de un planeta súper poblado, donde las ciudades trascenderán a las naciones, y donde existirán ciudades exitosas, con buena calidad de vida, servicios, altos índices de felicidad, y otras donde el panorama será el opuesto. Ante esta perspectiva, a nosotros nos queda enfocarnos en lo que queremos para el futuro y esforzarnos para que las generaciones que vienen puedan habitar un mundo repleto pero amable. Conor Skehan nos llama a ser más optimistas con el futuro, y a pensar que lo que pasa hoy es una etapa, que podrá ser superada.

Desde esta vereda y desde mi escala humana pequeña, de mujer y artista en un país que no ha alcanzado el llamado desarrollo, me pregunto cuál es el aporte que puedo hacer para que nuestro país y sus ciudades tomen el rumbo que haga que el futuro de nuestra descendencia sea más auspicioso a pesar de los problemas que enfrentarán. Todavía no lo sé, quizás no sea una tarea concreta, ni una dirección exacta, si no más bien una actitud nueva: menos egoísta, de mayor compasión y entendimiento, de compartir experiencias y lo que sé, de acoger lo distinto y discutir y resolver los conflictos. 
En fin, sigo pensando y mañana cuando sea mi turno, les contaré si en la práctica es posible entablar diálogos entre artistas y científicos, más allá de las expectativas, la teoría y las ganas de que algo pase.