La Sexta Extinción Masiva, Chile y la COP25

Hace ya muchos años que estamos hablando sobre el Calentamiento Global, el Cambio Climático y los graves efectos que estos fenómenos causados por la Humanidad están teniendo sobre los ecosistemas, las especies, y las personas.

No existe ningún aspecto de nuestras vidas que no se vea afectado en alguna medida por estos hechos. Según los últimos estudios y reportes oficiales (link más abajo al que menciono en el video), tenemos una ventana de apenas 10 años para frenar la situación e impedir que la temperatura del planeta se eleve a niveles en que nuestra vida se haga muy difícil e incluso imposible en muchos lugares.

Con la cantidad enorme de información que estamos recibiendo diariamente, estas noticias poco a poco están formando parte de nuestro diario vivir y corremos el riesgo de desconectarnos para poder seguir viviendo tranquilos o de paralizarnos por la angustia que provoca el panorama “que viene”. Aunque ni tú ni yo tenemos el poder de cambiar el mundo de forma individual, sí podemos hacerlo como colectivo. Por eso, es crucial que estemos conectados, nos informemos, nos comuniquemos y exijamos a nuestros gobiernos y líderes que tomen las acciones necesarias para garantizarles un futuro medianamente viable a nuestros hijos y todas las generaciones de personas y otros seres vivos que están con nosotros en la Tierra.

Mantengámonos optimistas pero no nos quedemos dormidos. Aprovechemos todos los recursos que tenemos ahora para hacernos escuchar y mostrar a nuestros conciudadanos que tenemos un país único que necesita que lo cuidemos.

Un pequeño adelanto de lo que viene…

En los próximos episodios de Mi Naturalismo TV conversaré con dos amigos, uno de la infancia y otro que conocí en esta etapa naturalista. Ellos nos van a mostrar los grandes aportes que están haciendo en áreas súper relevantes para las personas y el medio ambiente. Después de eso, compartiré un viaje muy especial: una visita a los inicios de mi camino naturalista. Ya iré contando más sobre ese proyecto súper emocionante que está a la vuelta de la esquina.

Links de este programa:

Link al reporte anual de IPBES

Link al Diplomado en Ilustración Naturalista- Diseño UC

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G.-

Araucarias Nahuelbuta Mi Naturalismo Geraldine MacKinnon Naturaleza

Decálogo de Mi Naturalismo – Escuela Online de Ilustración Botánica.

Mi proyecto soñado: ¿Cuál es el tuyo?

Éste es un tema que me está dando vueltas últimamente, y no paro de pensar: ¿cuáles son esos proyectos que realmente sueño con hacer? Los que me tendrían trabajando sin descanso, obsesionada y feliz pese a las dificultades: ¿cómo serían?
Toda la vida me he sentido irremediablemente atraída por culturas lejanas, lugares exóticos y pueblos distintos. Tengo una especie de “deformación” (¡no digo que sea algo malo!) de exploradora, y siempre sueño con subirme a un avión y partir a una selva, a un bosque, a una isla, a una montaña muy muy lejana. Esto algunas veces me ha hecho sentir un poco mal, porque hoy en día estamos esforzándonos para que nuestra flora nativa sea apreciada como lo merece, y yo estoy en secreto pensando en estos lugares lejanos.
Será por eso que siempre quise estudiar arqueología, porque soñaba con ser como Indiana Jones, y era un sueño serio.
Veo fotos de flores realmente bellas en las montañas de Grecia o en valles en China, y quiero ir. No puedo creerlo cuando mi amiga Isik Günner publica las fotos de tulipanes silvestres en Turquía. Sueño con ir al Sakura en Japón y sacarme fotos con los cerezos en flor y de paso conocer otras flores de ese país.
Cuando en 2012 llegué al Jardín Botánico de Edimburgo, lo que más quería era dibujar plantas de países como China, Brasil, Ecuador o realmente donde fuera. Y tuve que dibujar plantas chilenas, y sólo en línea negra. Fue un balde de agua fría al principio pero después me reconcilié, amé las plantas chilenas y las dibujé feliz. La vida te da sorpresas y te enseña cosas, ¡es así!

Con los amados copihues en Edimburgo, 2012.

Por eso cuando mi amiga Wendy Hollender me invitó a Kaua’i dije que sí en seguida e hice todo lo posible por juntar el dinero para ir, dos años seguidos (y el 2020 lo haré otra vez). Sólo para poder estar dos semanas en la selva polinésica, sentir el calor tropical y pintar plantas de cualquier país tropical del mundo. ¡No puedo resistirme!

Mi mesa de trabajo en el National Tropical Botanic Garden de Kaua’i, USA, un año atrás.

Hace unos días atrás, mi marido estaba en la lejana Palestina y visitó un lindo valle donde cultivan olivos y viñedos. Estando ahí, me mandó fotos de las flores silvestres que vio, y simplemente me encantaron.
No son flores tan raras, están en todo el Medio Oriente y Norte de África -ignoro totalmente la situación de las especies nativas de la zona de Palestina e Israel, y ahí justamente es donde se instala el bichito explorador-. Hay amapolas, iris silvestres (bellos!!!), leguminosas, un tipo de cardos, y otras flores que aquí son consideradas maleza, seguro allá también. Y están por supuesto los milenarios olivos.

Amapolas en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Cistus albidus en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Iris silvestres en Palestina, foto por Víctor Mahana.

Y al lado de todo eso, un alto muro gris de cemento (la “serpiente gris”), que es el que ha ido construyendo Israel para separar a los palestinos de sus territorios ancestrales. Esto sí que me sorprendió: las flores creciendo ignorantes (¿o no?) de este muro y sus implicancias.
Este tema me cautivó profundamente: todas las plantas que se han cultivado en esas tierras por milenios, con las personas que viven de esos cultivos, hoy están divididas por este muro que protege súper carreteras modernas que los palestinos tienen prohibido usar. Los palestinos tienen prohibido el acceso a muchas cosas y lugares, y sufren constantes malos tratos. Las mujeres sobre todo, tienen muy poco acceso al trabajo y sus ciudades se han ido quedando atrás en el desarrollo mientras que Israel crece y crece. Los palestinos tienen agua potable sólo dos días a la semana porque Israel así lo quiere, y no tienen permitido sacar agua de las napas del subsuelo.

El muro. Foto por Víctor Mahana.

Pienso en este tema como uno que me interesaría mucho desarrollar. Las plantas, los cultivos, el florecimiento están ligados al bienestar de las personas, a la sustentabilidad, al alimento y la protección. Las mujeres podrían pintar las plantas que cultivan y cocinan. Y la pared, aunque es inamovible, puede ser testigo de todo eso.
Éstas son las ideas que me atraen más. La ilustración de plantas y naturaleza puede ir más allá. Puede hablar de temas profundos y polémicos de una manera amable y elegante. Sin caer en la agresividad. Puedes ser una guerrillera de las plantas y hacerlo con sabiduría y estilo. Te aseguro que así, llegamos a mucha más gente y muy diversa. Quiero intentarlo.
¿Y a ti, qué proyectos o ideas te apasionan? ¿Hay temas que te tienen pensando y que necesitas desarrollar y mostrar al mundo?
Cuéntame cuáles son, te apuesto que si lo analizamos, puedes hacerlo.

La naturaleza Primero un nuevo trato con el entorno Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Video del Encuentro de Naturalistas – Ladera Sur, La Naturaleza Primero.

Naturalistas de Ladera Sur Geraldine MacKinnon

La Red Latinoamericana de Ilustración Científica.

Carta de Bogotá.

Los ilustradores científicos reunidos en la ciudad de Bogotá en junio de 2018 convocados por el Primer Encuentro de Ilustración Científica de Colombia declaran:

1- Defender la naturaleza en todas sus formas, conscientes de la importancia que representa para la existencia y sostenimiento de la vida.

2 – Defender e ilustrar las especies endémicas de nuestros países para hacerlas visibles y darlas a conocer.

3 – Traducir el lenguaje de la ilustración científica al común mediante eventos de divulgación y educación ambiental.

4 – Popularizar el conocimiento científico a través de nuestra profesión conectando la ciencia y el arte.

5 – Ejercer de forma organizada y responsable la apropiación social del conocimiento y el acercamiento de las comunidades a través de la ilustración científica con ética, verdad y calidad.

Bogotá, 29 de junio de 2018.


La mesa que dio origen a la Carta junto a todos los asistentes al encuentro. Nos dividimos en grupos, tratamos diversos temas y esa tarde, Rosa Pereira y Marie Joëlle Giraud redactaron la carta y la compartieron con todos en el cierre.
Recordemos que el evento tuvo lugar en la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, y que el académico detrás de la organización fue el profesor Juan Pablo Vergara Galvis con la colaboración del colectivo Arasarí.
Participantes de la mesa: Jaime Bonilla (Colombia), Oscar Vilca (Perú), Juan Pablo Vergara (Colombia), Marie Joëlle Giraud (Colombia), Natalia Uribe (Colombia), Rosa María Alves (Brasil), María Alejandra Migoya (Argentina), Juan Carlos Pérez (Ecuador).



El inicio de un activismo latinoamericano a través de la Ilustración Científica y Naturalista

¿Cómo surgió esta carta?
La Carta de Bogotá es un documento que fue escrito para nortear los profesionales de ilustración científica y a los que quieren trabajar en esa área de actuación.
Los parámetros fueron discutidos en grupos y la carta sintetiza los más abrangentes de ellos, inspirando la profesión emergente en el continente líder de la biodiversidad, donde ya se destacan diversos hot-spots…
Necesitamos estar más unidos y agregar novos profesionales.

Rosa Alves Pereira, Brasil.
La reunión en Bogotá el mes pasado fue para todos nosotros, mucho más que un congreso de trabajo. Fue una manifestación de principios y una expresión de las ganas que existen en nuestro inquieto continente de hacer algo concreto por nuestros preciosos y delicados ecosistemas. Nosotros no somos políticos, no somos empresarios, no movemos influencias ni mucho menos dinero. Somos personas, mujeres y hombres apasionados por nuestro trabajo y por la flora y fauna de nuestros países y del mundo entero. Esta carta/manifiesto nos invita a trabajar juntos, a tener una mirada local y global de la situación de los entornos naturales de nuestros países y a utilizar la ilustración científica como arma pacífica para defender nuestros territorios de la codicia y el extractivismo que no se detiene. Los invito, amigos míos, a pensar en todo lo que podemos hacer con el poder de nuestras bellas imágenes para conmover, educar, cuidar, proteger y desarrollar. Los invito a que construyamos juntos la identidad latinoamericana de la ilustración científica, desmarcándonos de los cánones anquilosados de la academia europea. Pensemos, dibujemos y cuidemos juntos nuestro maravilloso continente salvaje.

El Diario de Campo según Chiloé.

Placa de Petri de una de las alumnas del Curso de 
Ilustración Botánica de Campo, 2017.


El domingo pasado en la noche volví de Chiloé después de pasar 10 días enseñando ilustración botánica, compartiendo y conversando con un increíble grupo de 17 alumnos (nótese: 16 mujeres y un hombre, ¿dónde están los muchachos?) y mis queridos compañeros de grupo: la bióloga Belén Gallardo, la agrónoma experta en flora nativa Javiera Díaz y el ecólogo Juan Luis Celis. Este año algunos de nuestros integrantes no pudieron estar presentes pero contribuyen constantemente a la creación, evolución y organización de este gran curso (Fernanda Oyarzún, Silvia Lazzarino y Nélida Pohl).
Este año, quisimos reforzar el concepto de Diario de Campo como tema central de nuestro curso, entendiéndolo como una herramienta que permite relacionarse con el entorno de una manera íntima y profunda, desde diversos ángulos.
Nuestra ronda de presentaciones el primer día. Los alumnos vienen de distintos campos del conocimiento y de 6 países diferentes, lo que enriquece muchísimo la experiencia colectiva. 

Entregamos a los estudiantes un conjunto de materiales necesarios para la realización del curso, entre los que se encuentran sus lápices, pinceles, acuarelas, un cuadernillo de contenidos botánicos desarrollado especialmente para el curso y una libreta. Esta última se transformó en el Diario de Campo, que los alumnos llevaron a terreno, a todas sus clases y a los conversatorios nocturnos.
El kit de materiales de nuestro curso.


El Diario de Campo, es un cuaderno que se utiliza por el naturalista como una bitácora donde escribe, toma notas y dibuja sus observaciones en torno a un tema específico. Por ejemplo, el estudio de un lugar (ecosistema), un proceso natural (clima, relaciones entre especies, crecimiento de una especie, etc.), varias especies o una en particular. Los temas a explorar son infinitos. El diario reúne toda la información y las experiencias personales vividas durante la investigación. Es decir, no es un texto académico ni tampoco un diario de vida, si no algo entre esos dos polos. 
Todas las actividades que realizamos estuvieron concebidas para ser abordadas en y desde el Diario de Campo. De esa forma, dejamos de pensar en el curso como un medio para llevar a cabo una lámina botánica completa. El principal objetivo de los 10 días de aprendizaje es conocer y comprender el ecosistema y las especies del bosque templado chilote y aprender las técnicas de observación propias de la Ilustración Botánica contemporánea, que se encuentran en un cruce de caminos entre la disciplina científica de la Botánica y las Artes Visuales, particularmente el dibujo y la pintura.
Actividades de dibujo y reconocimiento de especies en la pradera y el bosque. 

Al paso de los días, fuimos incorporando en los alumnos el placer de registrar usando nuevas herramientas de dibujo, color, fotografía y recolección de especímenes de manera racional, además de conocimientos de botánica que les ayudaron a reconocer las especies y sus estructuras. De esta forma, el bosque dejó de ser un conjunto abstracto y los estudiantes pudieron visualizar sus interacciones, su estructura, diversidad y el gran dinamismo que lo caracteriza. 
Aprender a ver desde muchos puntos de vista y en profundidad es clave en el proceso de aprendizaje y más tarde en el trabajo de un ilustrador o un científico. 

Primeras observaciones de flores incorporando el color en acuarela.

En este proceso, nos liberamos lentamente de la presión que significa crear una lámina botánica “terminada” y pudimos centrarnos en el acto de la observación profunda, que es un proceso clave para la realización de un buen trabajo final. Los alumnos terminaron con una colección muy profusa de notas, dibujos, pequeñas colecciones de especímenes, fotografías y apuntes sobre botánica e ilustración que constituyen una amplia “maleta de herramientas” para poder enfrentar un desafío de ilustración botánica en el futuro.

Estudiando en el bosque y en el invernadero donde pudimos conocer el crecimiento y las semillas 
de las especies del bosque.


Apuntes botánicos en terreno.


Conociendo las estructuras ocultas de las plantas en los talleres prácticos de botánica.

Diario de Campo que contiene estudios de dibujo y color de la flor del canelo.


 Proceso de trabajo en sus especies, donde el Diario de Campo fue una herramienta muy útil para obtener y ordenar la observación de cada planta.

Muestra final de los trabajos de los alumnos, donde tuvieron que explicar su proceso, las características de su especie y cómo quisieron abordarla.

El trabajo pedagógico está en constante evolución, pues con la práctica se van incorporando nuevas formas de abordar la enseñanza. En esta tercera versión del curso, nos dimos cuenta de la importancia de darle más protagonismo al lugar como fuente de aprendizaje y experiencias significativas. También pudimos comprobar una vez más que el trabajo interdisciplinario, donde intervienen profesores de distintas disciplinas en una misma clase o actividad, enriquece enormemente la experiencia de los estudiantes, quienes logran obtener un panorama más integral y detallado de un tema en particular. 
En mi caso, quiero seguir investigando y desarrollando esta forma de enseñar, donde la colaboración es la guía principal.

Créditos de las fotos: Cheo Yin Tam y Geraldine MacKinnon.

Imaginando una nueva escuela – bocetos de una idea

Anoche, volviendo de estar todo el día en la Biblioteca acompañando la clase de Fred y conversando con algunas de mis compañeras del Cinc, tuve esta visión de una nueva Escuela de Arte.
Una Escuela que se salga de la visión occidental antropocéntrica y centrada en el ombligo de, más encima, el HOMBRE.
La visión o posición de estarse mirando a una misma y sus procesos personales para mí, debe terminar en la educación artística superior y es más, debiera concluir en la adolescencia. Después de eso, la interacción con el estudio artístico debiera abrirse al rol de cada uno en relación al entorno, incluyendo todas las esferas y capas de éste: familia – hogar (en su sentido más amplio), barrio, ciudad, lugar geográfico, país y por cierto el entorno biológico/natural (ya muy habitado) donde se desenvuelve la persona, incluyendo a todos los seres que lo habitan, sin excepciones.
Siguiendo los planteamientos de Donna Haraway, la Educación Artística de los jóvenes debiese transcurrir en simpoiesis con aquellos que estudian Ciencias y otras áreas del conocimiento, generando interacciones más allá de sus campos de origen.

(Google)

Entonces, la nueva Escuela de Arte ya no tendría al HOMBRE ni lo humano como centro, si no al Ecosistema, viéndose éste como un todo, que involucra desde un átomo o un microbio hasta las interacciones de los seres vivos con el clima de la Tierra, por ejemplo.
La Educación Artística universitaria, debe transitar desde la adolescencia (afirmación del yo, construcción de sí mismo y de la identidad) hacia la madurez y la maternidad/paternidad entendidas como una visión inclusiva, de hacer comunidad, de pensar en conjunto, haciéndose cargo de cuestionar y reflexionar en torno a problemáticas que van más allá del individuo, buscando desarrollar y potenciar las interacciones de todos los actores del ecosistema.
Queda atrás la vieja pregunta de Ser o no Ser, Pienso luego Existo, etc. Por que el ser no puede separarse del somos, incluyendo a todo.
La nueva escuela se hace cargo del tejido del ecosistema y no deja de lado a nadie. Se buscan las interacciones multi e interdisciplinarias. Se asume que las islas en el conocimiento no son reales ni posibles y que la interdependencia es la clave de las relaciones y de la existencia misma.
Es un error pensar que existen sistemas u organismos autónomos.
Es un arte no parcelado, abierto, generoso, inclusivo. Lo femenino y masculino en interacción positiva, constructiva, potenciando las imaginaciones y los talentos personales y colectivos.

Imagino que si el foco y estructura profunda de las manifestaciones culturales puede cambiar, toda la sociedad puede hacerlo.

Reflexiones en torno al fuego

No es otoño en Chile, es verano. Una época del año en que nos relajamos: los niños están de vacaciones, usamos poca ropa y vamos a la playa, visitamos los hermosos paisajes de nuestro país, paseamos, disfrutamos de la ciudad más vacía y apaciguada. Este año sin embargo, el verano nos ha golpeado fuerte. Estamos siendo testigos y protagonistas de incendios de proporciones enormes que fuera de control, están quemando bosque nativo, plantaciones y pueblos enteros.
Ya nos advertía hace un par de años atrás Martin Gardner, experto en coníferas del mundo, que los bosques nativos chilenos estaban fuertemente amenazados por el fuego al estar rodeados de plantaciones forestales altamente combustibles. Poco después de esa conversación, se quemó China Muerta, gran reserva de Araucaria araucana.

Este verano hemos tenido temperaturas récord en la zona central: 38ºC en ciudades donde no pasábamos de los 36ºC como gran máxima. No ha llovido casi nada en los últimos 8 años. Las ciudades se siguen extendiendo sin una planificación que involucre el nuevo estado de cosas. Los bosques nativos siguen siendo reemplazados por especies forestales sin un manejo adecuado dadas las nuevas condiciones. En fin, suma y sigue, todo se hace pensando en el corto plazo.

Por otra parte, vemos con horror que existen personas que están produciendo muchos de estos fuegos de manera intencional. No sabemos con certeza qué los motiva: si la locura o algún fin político-económico oscuro. Y a esto, se suma la histeria colectiva que levantan las redes sociales, donde hasta el Estado Islámico ha sido culpado. No puede ser.

En este contexto de humo que nos deja sin ver ni respirar, en la urgencia de ayudar a los compatriotas que han visto quemarse sus hogares y recuerdos, sus lugares, me pregunto qué podemos hacer como comunidad de Ilustradores Naturalistas.

Fuente: www.emol.com


En lo inmediato, ayudar como cualquier otro ciudadano, donando, enviando ayuda, prestando apoyo en los lugares afectados.
En el mediano y largo plazo, sigamos difundiendo nuestras especies. Informémonos a fondo sobre los temas que investigamos. No seamos meros retratistas de plantas y animales: comuniquémonos con los biólogos y científicos, trabajemos a la par con ellos. Estemos al servicio del conocimiento que puede ayudar a combatir la ignorancia: la situación de ignorancia en torno a la naturaleza en nuestro país es crítica. Quienes no conocen, no aprecian. Si no aprecian, no cuidan.
Preocupémonos de educar, de enfocar nuestros esfuerzos a objetivos tangibles y claros. Entreguemos la información en imágenes correctamente ejecutadas. Unamos placer estético y conocimiento.
Enseñemos a los niños que hasta la más “insignificante maleza” tiene un valor.

Estudio de Lardizabala biternata por Silvia Lazzarino, 2016.

Este es un llamado a seguir nuestro trabajo con altura de miras y sobre todo, responsabilidad. Ya no hay cabida para la ingenuidad. No podemos dejar de hacernos cargo de lo que sucede, es nuestro deber construir puentes. 
Si vas a tomar lápiz y pincel, o si vas a tomar tu cámara, piensa en esto y con otros, imagina las miles de cosas que podemos hacer para que en el futuro, nuestra joya de biodiversidad que es Chile, sea valorada como merece por nosotros, los chilenos.

Buscar respuestas…algunas podrían estar en los libros (¿?)

Herbario de Cloraea magellanica
Acuarela sobre papel, 2016
En estos tiempos tan confusos y caóticos, con tanta gente, tantos acontecimientos terribles y geniales ocurriendo al mismo tiempo, se me hace necesario buscar algunas respuestas que me ayuden a estructurar mis pensamientos y organizar la avalancha de información que recibo todos los días. Desde mi vida cotidiana, mis reflexiones profesionales, ver los lugares de mi casa que no he ordenado, decidir si mando o no a mi hija al jardín infantil (y a CUÁL!!!), ver los pulgones en el rosal, la basura que dieron vuelta los perros y así hasta llegar a que Donald Trump es candidato en USA, los coreanos están tirando misiles nucleares y más encima en mi comuna salió el candidato de la derecha que tiene malos antecedentes de corrupción.
Todos los días, todo el día estamos rodeados y ahogados en mares de información. Que van acompañados de la realidad física en la que habitamos y habitan todos (desde tú que estás leyendo hasta las tijeretas que entran a invadir mi taller). En este caos, con el cambio climático y los gobiernos inoperantes, la naturaleza ultrajada, la gente cansada e hiperventilada…no puede existir la noción de estabilidad ni tranquilidad con que muchos sueñan. Este es el mundo de la cuerda floja, donde cada uno debe inventarse el camino, el sustento, la filosofía de vida.
Pensando en todo esto y más, me encontré con dos libros de investigadoras y pensadoras que desentrañan este sentir, le ponen nombre y ejemplifican con situaciones el extraño pasaje en que nos encontramos. Y cuando digo “encontramos” pienso en todo lo que está vivo y en lo que forma parte de este planeta. Estoy leyendo los dos al mismo tiempo y aun no he terminado ninguno. Se pueden comprar en Amazon y leer en el Kindle o iPad (si no te molestan los libros digitales…los en papel no son baratos en este caso).
The Mushroom at the End of the World
On the possibility of life in capitalist ruins
Anna L. Tsing
En este libro, la investigadora Anna L. Tsing hace un increíble recorrido por la historia de los hongos Matsutake. Estos hongos, una delicatessen por siglos en Japón, se han adaptado increíblemente a los obstáculos de nuestros tiempos y con ellos países, personas, plantas y animales han encontrado una red donde sostenerse. Impresionantes hallazgos y reflexión.
Staying with the Trouble
Making Kin in the Chthulecene
Donna J. Haraway
Este otro libro, envuelve al anterior. Haraway desarrolla una compleja pero sensata teoría sobre cómo se entretejen seres vivos, procesos históricos, teconologías, Naturaleza, etc., para derribar el pensamiento antropocéntrico, cuestionar el denominado “Antropoceno” como concepto para la época que estamos viviendo y propone un nuevo multi punto de vista en que nos insta a hacernos parte activa de los problemas urgentes que afectan a toda la gran malla de seres, situaciones y relaciones que habitan este planeta. Es un llamado a la acción, y al menos para mí, un remezón en muchos sentidos. Ella además, promueve fuertemente la colaboración Arte – Ciencia para lograr efectos en los cambios que deseamos provocar. Estoy recién partiendo por lo tanto aun no tengo posibles críticas u otro tipo de observaciones. 
Para los artistas, es importante estar siempre preguntando, siempre investigando y descubriendo más allá de nuestros temas. En mi caso, encontrar un marco teórico, un enfoque o más bien un punto de vista que me haga sentido para mi trabajo y mi vida, es fundamental. Quise compartir estos hallazgos con ustedes y quizás más adelante, podamos conversar al respecto.