Tulipanes: breve historia y varias razones para amarlos.

tulip Geraldine MacKinnon Mi Naturalismo

Los tulipanes son muy bonitos, a poca gente no le gustan. Están disponibles en muchos lugares del mundo por lo famosos que son. Son sencillos pero muy graciosos y tienen muchas formas distintas. Veamos algunos tulipanes silvestres:

pradera tulipanes Mi Naturalismo

Una pradera de tulipanes silvestres.

Tulipanes silvestres de montaña.

Tulipanes silvestres de montaña.

Los tulipanes se originaron en el sur de Europa y Asia central. En el imperio Turco-Otomano se cultivaron desde el siglo X y eran la flor nacional. Estaba prohibido exportarlos, pero un europeo lo hizo a escondidas y los llevó a Austria, donde no causaron mayor impacto. Pero los holandeses se enamoraron profundamente. Fue tanto que los transaban en la bolsa y se hizo una burbuja hortícola y casi quiebra toda Holanda. Fue en pocos años. Y los holandeses son los mayores granjeros de tulipanes del mundo. Se pueden ver en las ciudades europeas en primavera, y llenan todo con sus colores encendidos.

Típico campo de tulipanes en holanda.

Fueron los grandes protagonistas de manuscritos medievales, de los primeros libros de ilustración botánica en el mundo occidental y también en Oriente. Eran dotes y regalos en matrimonios, altamente codiciados, traficados, robados, pintados, coleccionados, todo. Por eso, son flores que tienen una historia noble y lo transmiten; ya están impregnados de la cultura que los rodea.

 

Las Tulipa son flores muy bonitas e interesantes, sobre todo las silvestres que sobreviven en las praderas y montañas. Son flores que hacen eco del lugar antiguo e histórico del que provienen. Han pasado por guerras y un montón de sucesos…es imposible que no tengan eso en su memoria!

Nota: todas las fotos que no son mías vienen de mi cuenta de Pinterest donde puedes verlas e investigar.

tulipán dibujo grafito Mi Naturalismo botánica flores

“Qué podemos aprender de la maravillosa ilustración botánica japonesa”

La cultura visual de oriente llega a nosotros en muchas formas y a través de muchos canales. Mis primeros recuerdos de arte de países orientales se remontan a los restoranes chinos que visitaba con mis padres. Siempre me impresionaron los colores vívidos, las formas, y todas las representaciones de animales, personas y plantas.

“Double Dragon”, Geraldine MacKinnon 2003

Japón es un caso especial para mí. Como muchos de ustedes probablemente, crecí viendo dibujos animados japoneses. Aunque no tienen una relación directa con la ilustración de plantas o la historia del arte botánico, hay estéticas comunes que se transmiten a través de todas las imágenes que produce una cultura. La cultura japonesa sin duda tiene esa cualidad en que todo lo que hace está fuertemente marcado por su idiosincrasia, historia, herencia cultural, filosofías y estética. Su arte es muy reconocible, y encierra siglos de ejercicio, observación, oficio, conocimiento y sobre todo: poesía.
Una película de animación japonesa contemporánea que da cuenta de esta estética y filosofía es “El cuento de la Princesa Kaguya”, dirigida por Isao Takahata, de Studio Ghibli. (2013)
“The tale of Princess Kaguya”, Studio Ghibli 2013.

La ilustración botánica en Japón, ¿es diferente?

Vamos a comparar dos ilustraciones de Caladium, planta de la familia de las Aráceas (como las Calas y el Manto de Eva). La primera, es una xilografía de Chigusa Soun, artista japonés, de alrededor de 1900. La segunda, es una ilustración de la misma planta, pero hecha en occidente por algún ilustrador botánico europeo (no determinado). Si comparamos ambas visiones, saltan a la vista las diferencias entre una forma de ver y la otra. La primera imagen, interpreta a la planta en el espacio, ocupando un lugar en el mundo. Aunque no utiliza la perspectiva como la conocemos en occidente, nos transmite esa sensación de atmósfera, calma, y el movimiento de la planta. El encuadre es muy osado y aun así logra mostrarnos cómo es el Caladium. En la segunda, tenemos la visión occidental científica, que nos quiere dar la mayor cantidad de información en el espacio que el rectángulo del cuadro puede contener.
                                           

Encuadres y composición.

El uso del espacio y la composición son muy característicos de las ilustraciones botánicas japonesas. En este libro, vemos cómo la imagen horizontal se toma dos páginas completas, pero respetando los márgenes establecidos. Aquí el cerebro del observador es el que une ambas imágenes formando el total. Al mismo tiempo, las dos pinturas visualmente pueden funcionar por separado. Esta libertad generalmente no la vemos en la ilustración botánica tradicional de Occidente.
                      

Japón y el naturalismo científico europeo.

En tiempos del apogeo del naturalismo científico en Occidente, cuando los barcos surcaban los océanos buscando tierras inexploradas y recursos naturales en países desconocidos, en el encuentro de Japón y Europa se produce inevitablemente, un intercambio de miradas. Artistas japoneses se dedican a ilustrar sus plantas para registrarlas y hacer un inventario de las especies que los rodean, sin embargo, no adoptan totalmente el estilo científico que traen los extranjeros. Ellos adaptan la mirada científica y la mezclan con la visión poética, donde las emociones no son dejadas de lado. El significado de “objetividad” no debe ser lo mismo en ambas culturas. En la cultura japonesa, el arte botánico no intenta desprenderse del espíritu del autor ni eliminar la mano del artista en pos de una representación “verdadera”.
Esto, ¿hace a este tipo de ilustración menos valiosa? ¿cuál es el criterio y quién lo decide?
Iris azul, de Kawahara Keiga (1786 – 1860?).
Kan’en Iwasaki, 1786-186?. Botánico, zoólogo y entomólogo japonés.
Amapola y Claveles.

El oficio, el artista y las motivaciones.

Personalmente, pienso que como ilustradores naturalistas debemos estudiar formas de representación de las plantas y el mundo de otras culturas, tiempos y pueblos. Al mantener en nuestras mentes una idea única, un “deber ser” de la ilustración de naturaleza, estamos perdiendo la oportunidad de crear nuevos lenguajes. ¿Por qué no sumar aspectos emocionales o poéticos a lo que observamos? ¿Por qué debemos restringirnos a las normas impuestas por una de las culturas que pueblan nuestro mundo? Crear expresiones nuevas es difícil. Japón no llegó a su arte en 200 años, si no en varios siglos más.
Además de la visión del mundo y la naturaleza que se plasma en estas pinturas y xilografías, está la bella ejecución. En Japón y las culturas asiáticas en general, el oficio y la disciplina son valores que se mantienen hasta el día de hoy. Los artesanos de la cerámica, del papel, de los textiles, de la madera, etc., se dedican a perfeccionar sus oficios durante toda la vida. El tiempo, la paciencia y la dedicación son claves para lograr la maestría, además de la humildad para comprender que siempre podemos aprender y seguir mejorando. Honrando al oficio y dándole el lugar que corresponde en nuestras vidas, podemos llegar a ser maestros.
Kobayashi Kokei (1883 – 1957) Althaea rosea, Malva.
Esto es muy difícil en el mundo actual. Tenemos miles de tareas, relaciones y estímulos que nos sacan de la práctica constante del oficio. El tiempo se hace escaso y la vida nos demanda mucha atención. Por eso, siempre mantengo esta idea en mente: intento dibujar al menos una cosa, por muy pequeña que sea, al día. No ha sido fácil en el último año, en que he decidido formar mi escuela online y llevar mi trabajo a un nivel mucho más complejo. Las tareas administrativas del día a día le roban mucho tiempo a mi arte. Pero he elegido no desesperarme: prefiero que cada vez que tengo la oportunidad de hacer un dibujo o pintar un par de colores, sea un placer. Pienso en los proyectos que tengo y los que quiero hacer. Compré un pequeño diario donde empezaré un nuevo desafío de pintura que pronto compartiré con todos. En fin, hay maneras de estar conectada con el oficio a pesar de no poder dedicarle todo el tiempo que quisiera.

Te presento a dos ilustradoras botánicas japonesas contemporáneas brillantes:

Akiko Enokido.

Un día que estábamos trabajando en Kaua’i, me acerqué a mirar a Akiko pintar. Le pregunté: “¿por qué los japoneses parecen tener un talento innato para la pintura, y aunque empiecen a hacerlo a una edad avanzada les sale maravillosamente?”- ella pensó un rato y luego me contestó: “en Japón, tenemos clases de caligrafía con pincel desde los 5 años de edad, y al menos 5 horas a la semana durante toda la escuela. Creo que eso hace que los pinceles y los trazos nos sean familiares, y por lo tanto aprendemos rápido a pintar cualquier cosa”. Esto es tan cierto! La práctica hace al maestro, y si a eso le agregamos que la cultura japonesa tiene una visión estética maravillosa que está fuertemente arraigada en su gente, el resultado no puede ser otro que belleza y maestría.

Akiko Enokido – Camelia japonica – acuarela sobre vellum.

Asuka Hishiki

Asuka es una pintora muy prolífica y creativa. Ella nos lleva más allá de la ilustración botánica científica y nos transporta a su mundo de observación, donde se fija en detalles insólitos, colores brillantes, frutas diferentes, insectos y formas poco usuales. Le gusta mucho pintar plantas comestibles y siempre elige modelos que otras personas dejarían de lado. Inventa fusiones entre plantas e insectos. Es una verdadera artista.
Estudió Artes Visuales y vive en Osaka, pero viaja permanentemente a residencias y exposiciones.
Un día en que íbamos en un auto varias ilustradoras en Kaua’i, le pregunté: “Asuka, ¿por qué haces tan poquitas clases? Apenas un par de talleres de dos días al año y unas semanas en la universidad. ¿A qué se debe?” Ella contestó: “Quiero mantener el estándar de mi arte lo más alto posible. No hago clases simplemente porque me quitaría demasiado tiempo y mi arte es mi prioridad absoluta”. Nada más que decir, pero sí me da para pensar. Sin duda tiene toda la razón: para llegar a la maestría y a sentir que la obra realmente progresa y crece, es necesario dedicarle mucho, mucho tiempo. Esto, para mí al menos, que hago muchas clases y cosas que necesito para poder mantenerme y aportar a mi familia, es muy difícil. Mientras más exigencias pone la vida, menos tiempo tengo. Pero este año me hice una promesa: Pintar o dibujar una vez al día, aunque sea por 10 minutos. No dejar de tener proyectos de ilustración y luchar para que las condiciones de trabajo mejoren y así pueda hacer lo que más disfruto, que es pintar.
Asuka Hishiki – “Kind-hearted monster, portrait of a heirloom tomato”.
Seamos más como los maestros japoneses: cultivemos el oficio porque no hay nada como lo hecho a mano.
Y tú, ¿qué piensas de todo esto? ¿Te has detenido a mirar a maestros de otras latitudes, lejos de Occidente? ¿Haces lo posible por cultivar tu oficio más allá de las circunstancias? ¡Cuéntame en los comentarios!
Links:
Escena de El Cuento de la Princesa Kaguya https://vimeo.com/182062047
Araucarias Nahuelbuta Mi Naturalismo Geraldine MacKinnon Naturaleza

Decálogo de Mi Naturalismo – Escuela Online de Ilustración Botánica.

Consejos prácticos para salir a dibujar y pintar en las vacaciones.

Hola a todos!

Ahora que estamos (bueno yo todavía no 🙂 de vacaciones, quiero compartir algunos tips para ir a dibujar al aire libre y aprovechar las largas horas de luz y los paisajes que visitamos en verano. Desde la plaza del barrio hasta un mega Parque Nacional, son lugares donde tomarse un tiempo para observar, dibujar y aprender de nuestras plantas dibujando y pintando.

Foto de registro para futura pintura Crinodendron hookeranium, Geraldine MacKinnon.

Kit de materiales básico:

– Libretas pequeñas para dibujar, ojalá que el papel sea grueso (sobre 180 gramos) para que resista un par de capas de agua.
– Lápiz grafito HB o portaminas para dibujar.
– Sacapuntas, goma, regla de 15 cm (es de mucha ayuda para poder dibujar correctamente la escala de tus plantas).
– Tijera para cortar flores: como he comentado en entradas anteriores, si estamos en un lugar donde existe flora nativa o endémica, no debemos extraer especímenes a menos que sea con un objetivo determinado, y cuidando que la población sea muy abundante. No debemos cortar flores ni arrancar plantas si la población es pequeña. En las guías de campo de Adriana Hoffmann existe un apartado sobre este tema. En caso de hacerlo, debemos usar una tijera limpia y con buen filo para dañar la planta lo menos posible. Los cortes con las manos son perjudiciales para la salud de las plantas.
– Pinceles para acuarela tipo sable, redondos, con punta. Este tipo de pinceles permite cargar mucha agua y pigmento y al mismo tiempo controlar las manchas y líneas.
– Lupa: las flores pequeñas son difíciles de observar. Una lupa nos abre el mundo y podemos ver miles de detalles y formas que se ocultan al ojo desnudo.
– Botella para agua y vaso pequeño para pintar: algunos colores de acuarela, como los cadmios, son tóxicos. Evita verter el agua usada en la naturaleza y llévala en la botella de vuelta a la casa.
– Alguna guía de campo del lugar: están las de Adriana Hoffmann, Paulina Riedemann, la guía de campo de Hongos de Fundación Fungi, y las guías de campo de la CORMA que puedes descargar gratis en PDF desde su sitio web. También está la Pequeña Guía de Campo de las Mariposas Chilenas, de fundación MICRA (entre otras).
– Cámara de fotos: celular, cámara chica, grande, iPad, tablet…cualquier dispositivo que saque fotos que sirva de registro para continuar tu trabajo en casa.

Mientras más portable, mejor.
Algunos tips para dibujar:
– Siéntate cómodamente (puedes llevar un pisito plegable, o usar un polerón, etc.) frente a tu modelo. Evita moverte mucho mientras dibujas para no alterar el ángulo de tu visión y no distorsionar la perspectiva. Usa un sombrero y bloqueador para no asarte!
– Mide con la reglita la parte de la planta que vas a dibujar, como si hubiera un vidrio sobre o delante de la planta (la parte más cercana a ti). De esta manera no distorsionarás las medidas.
-Empieza dibujando con formas sencillas -círculos, elipses, conos, cilindros, etc.- y poco a poco busca la forma natural.
Los lápices de colores también son una gran alternativa para llevar a terreno.


Para pintar: 
basta con una pequeña paleta de colores. En este caso, tenemos dos azules, dos amarillos y dos rojos. De esta manera puedes conseguir una gran gama de colores secundarios y terciarios.


Pequeños herbarios:
Es posible que encuentres elementos muy bonitos en tus salidas. Hay hojas, ramas, flores y miles de otros objetos que puedes montar en una libreta de herbario. Es un pequeño diario que puedes conservar por años y que también es una referencia para dibujos futuros.

Espero que estos tips sean de utilidad y ojalá veamos a muchas personas dibujando y pintando nuestras plantas este verano.

Alstroemeria revoluta: una aventura para ilustrar esta hermosa flor por primera vez / Segunda Parte

Con la Alstroemeria revoluta en casa, pude empezar a hacer estos estudios, que después formarían parte de la lámina principal.

Después vinieron los cortes transversales, para conocer las pequeñas flores por dentro.
Con todo esto a cuestas, me puse a pintar.

Enseñar en mi taller

Desde el verano pasado he estado dando clases en mi propio taller a grupos pequeños, de entre cuatro y dos personas. A pesar de que a veces he pensado que no es lo mejor, a fin de cuentas siempre termina siendo una muy buena experiencia: se crea una intimidad y confianza con el grupo que hace del aprendizaje algo mucho más agradable para las alumnas y para mí. Otro detalle es que todas las plantas que usamos en la clase vienen de mi jardín, así que cada mañana debo salir a buscar cosas interesantes para enseñar distintas técnicas cada día.
Hoy estuvimos trabajando con unos pequeños cebollines –Allium angulosum- que cultivo hace tiempo por sus flores y los trabajos resultaron muy bonitos.
Otra cosa que me gusta de este sistema es que tengo a la mano todos mis trabajos, materiales y libros, lo que enriquece mucho la dinámica de las clases. Cuando es necesario podemos ver libros, sitios web, conversar y salir al jardín. Es informal y a la vez muy productivo.
No sé cuándo repetiré esta experiencia, probablemente el verano que viene, pues en el año me concentro en mi curso en la UC y en mi trabajo personal. Eso sí, estoy segura de que éste no será el último!

Chloraea chrysantha en el MNBA

Chloraea chrysantha 4x: cabeza de flor y columna
Acuarela sobre papel,
Septiembre 2013
Parte de la obra “La Conversación”, exhibida en la 11 Bienal de Artes Mediales,
Museo Nacional de Bellas Artes, 2013.

Montaje en el museo, obras y pruebas de color de algunas de las acuarelas.

Cuando la ilustración se convierte en aventura.

Una de las cosas que más me gusta, y más busco que pase en mi trabajo, es tener que aventurarme en lugares nuevos para encontrar esa planta que me han encargado dibujar. No es necesario que sea muy lejos ni difícil para que se transforme en todo un viaje.
Este mes las flores de alta montaña de nuestra capital están en plena floración, y una de ellas -una alstroemeria- es mi objetivo. Ya que no es de las más frecuentes, debo investigar bastante y preguntarles a muchos amigos botánicos y aficionados a la flora nativa sobre sus propios hallazgos de la especie. Así, con varias indicaciones en carpeta, voy uno por uno recorriendo los lugares hasta dar con la planta.
No siempre es tan fácil: por ejemplo este año fue mucho más seco que el anterior, por lo tanto hay una menor cantidad de plantas en flor. De hecho en uno de los lugares que debí recorrer, no pude encontrar ningún espécimen. Sin embargo, durante el periplo aprovecho de sacar fotografías de todas las otras plantas que veo y de ir registrando las características del lugar, para así poder regresar cuando necesite dibujar alguna de las plantas que allí crecen.
Hay muchas personas que disfrutan este tipo de mini viajes y que van a distintos lugares con el fin de tomar fotografías, ver plantas que no han conocido en persona y además entregar información a la comunidad de amantes de la flora chilena (es una especie de cofradía que poco a poco va ganando más adeptos, se sorprenderían de lo generosos y preocupados que son por la conservación de nuestras lindas y únicas especies).

A veces hay sorpresas: estas lindas Alstroemeria garaventae comenzaron a crecer espontáneamente en el techo de la casa de mis padres. No tuve que ir demasiado lejos para hacer un hallazgo increíble!

Para mí es una instancia muy gratificante, donde puedo pasar un buen rato en silencio, solamente observando, caminando a mi ritmo y sacando fotos de todo lo que encuentro interesante y por lo demás, muy lindo. Cuando puedo, recojo parte de la basura que encuentro en algunos sitios y la traigo de vuelta a la ciudad (es impactante lo lejos que puede llegar una lata de cerveza, no lo creerían!!!).

Hace unos días en Farellones.

¿Qué herramientas o equipo llevo a mis expediciones? 
Bueno, partiendo con lo más obvio e importante:
Mucha agua para tomar, y si es posible otro poco para pintar. Es bien importante hacer un registro de colores en acuarela frente a la planta viva, para que después la memoria no nos traicione.
Protector solar en abundancia y buenos zapatos de trekking (cuando hay que subir cerros donde hay mucha tierra suelta, ya he visto a varios resbalarse por andar con zapatillas más a la moda). En fin, todo para protegerse del sol y de tener accidentes evitables (los bastones también son buenos y útiles).
En la mochila, aparte del rico cocaví: cámara de fotos con la batería llenita y un par de memorias por si la cosa está tan buena que sacamos millones de fotos. Una lupa o lente de aumento, para mirar los pequeños detalles en las flores y hojas. La infaltable croquera, lápices, un par de pedazos de papel de acuarela y un vasito para el agua. Pinceles -no llevar los regalones, sino los de campaña), unos 6 colores básicos de acuarela en una paletita. Todo liviano y tamaño bolsillo. Y no olvidar una regla para poner al lado de la planta al tomar fotos, y para medir por supuesto.
Cuando el lugar es plano y puedo llegar en auto, ando también con mi pisito plegable, súper liviano y cómodo para sentarse a dibujar por más tiempo. Si subo al cerro, me siento en el suelo porque no me gusta andar con demasiado peso. Eso sí, ojo con sentarse arriba de un hormiguero, esas hormigas de altura son unas hambrientas!!! 
Y por último: el teléfono, por si acaso y para cachetonearse en Instagram. Kit de primeros auxilios por si volvemos con heridas de guerra. Bolsa para basura y si es posible mapa del lugar, para no perderse en el bosque!!!
Recomendaciones ecológicas:
-No dejar residuo alguno en el lugar. Pipí y lo otro bien enterrado (puedes andar con una palita de jardín), el papel debe volver a la casa.
-No fumar JAMÁS, menos en esta época del año en que el fuego anda buscando por donde aparecer.
-No hacer fogatas NUNCA, aunque hayan huellas de fogatas por ahí.
-Nunca nunca alimentar zorros ni otros animalillos, porque se acostumbran y no son perros.
-No recolectar plantas nativas sin motivo, menos si tienes cámara y menos aun si la población es escasa. Se mira pero no se toca!
-No llevar a tu perro a la montaña, pues su presencia es mala para los zorros.
Espero saber de sus aventuras! Pronto les cuento cómo me fue en mi búsqueda, que no ha terminado!
Mi desorden en el sector de toromiros del Jardín Botánico Nacional, Viña del Mar.

Zooplancton, 2011

                                                         
                                                          ©Museo Nacional de Historia Natural

Postulación y matrículas abiertas desde el lunes 2 de diciembre!!!!

VERSIÓN 2014  COMPLETA – SIN VACANTES

Curso Ilustración Botánica – II versión – Admisión 2014

La ilustración botánica es una disciplina que por siglos ha sido fundamental para el registro e investigación de las especies vegetales. Es un oficio que requiere de conocimientos y habilidades muy específicas, que hasta hoy ha tenido muy poco desarrollo en nuestro país.

En este contexto, el Instituto de Geografía UC, que promueve el estudio y la conservación de los ecosistemas naturales, en conjunto con el Royal Botanic Garden de Edimburgo (RBGE) de Escocia, ofrecen la oportunidad de hacer de la ilustración botánica un estudio más sistemático, estructurado y multidisciplinario. A través de metodologías desarrolladas en el departamento de Educación del RBGE los participantes de este taller podrán establecer un diálogo, compartir puntos de vista y desarrollar las habilidades básicas del ilustrador botánico.

El curso está distribuido en 10 sesiones, donde los alumnos aprenden técnicas de dibujo científico de especies vivas en lápiz y acuarela, además de algunos conceptos básicos de botánica e historia de la ilustración botánica.

– Dirigido a:

Profesionales y Licenciados ligados a las ciencias, arte, diseño, arquitectura, paisajismo, geografía y ecología que deseen iniciarse en la Ilustración Botánica o que ya tengan experiencia y quieran profundizar sus conocimientos y habilidades.

Para ver el resto de la información, haz click en ESTE LINK

INFORMACIONES Y CONTACTO 
Instituto de Geografía 
Luis Muñoz Villarroel
Email:  lmunozv@uc.cl
Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política, UC. 2º piso
Av. Vicuña Mackenna 4860, Campus San Joaquín. Macul. Teléfono: 2354 4716 – 2354 7810