8 cosas que la Ilustración Botánica puede hacer por ti.

La ilustración botánica llegó a mi vida en un momento crucial. Estaba viviendo grandes cambios en muchos sentidos incluyendo matrimonio, cambio de ciudad y muchas dudas sobre mi futuro profesional. Había mucha confusión y era hora de tomar decisiones.
Independiente de lo que esté pasando en tu vida, aprender a ilustrar plantas trae muchos beneficios que van más allá de lo meramente técnico. Los alcances de este oficio pueden ser muy profundos para ti si te lo permites.
Veamos 8 beneficios indiscutibles:
  1. Va a abrir tu mundo. Lo primero que experimentas al adentrarte en el universo de la ilustración botánica es darte cuenta de que el mundo de las plantas es enorme, y más aún, que el mundo de la ilustración botánica es gigantesco y cada día vas a descubrir más y más ilustradores maravillosos que te empujarán a seguir aprendiendo. Y además, vas a pertenecer a una tribu internacional de amantes de las plantas y la pintura. ¿Hay algo mejor?
  2. Una vez que ves el mundo ampliarse hacia nuevos horizontes, empiezas a conocer a mucha gente que de alguna u otra manera, se relaciona con las plantas. Personas que antes pasaban desapercibidas, empezarán a aparecer a tu alrededor: coleccionistas de plantas, aficionados a la flora nativa (que saben muchísimo), botánicos, horticultores, jardineras, paisajistas, otros ilustradores de flora y fauna, ecologistas, artistas y un sinfín de personajes que no dejarán de presentarse una vez que entres por la puerta de la ilustración botánica.
  3. Tendrás una mayor conexión con los ciclos de la naturaleza. Quizás ya vivías observando las estaciones del año, o puede ser que estabas presente en cada una sin poner atención a los pequeños detalles. No importa si vives en una gran ciudad o en un lugar muy salvaje: cuando empiezas a ilustrar plantas, los ciclos naturales se vuelven relevantes para ti y tus investigaciones. ¿Cerca tuyo crece una flor nativa que quieres dibujar? Tendrás que averiguar sus tiempos de floración y salir corriendo a buscarla cuando sea el momento. ¿Hay hongos llamativos en tu región en el otoño? A investigar y a disfrutar con atención todas las temporadas.
  4. Sin darte cuenta, vas a empezar a meditar. Al sentarte en tu mesa a observar, dibujar y pintar tu planta, el tiempo pasa volando y tu mente se desconecta de los quehaceres y las demandas del día a día. También se silenciará esa voz interior que te está recordando la agenda, las compras y todo lo relacionado con el mundo terrenal. A pesar del esfuerzo que significa estar dibujando por horas, te mente estará descansada, renovada y podrá concentrarse mejor en todas sus tareas. ¡Meditar nunca fue tan fácil!
  5. El verde ya nunca más será lo mismo.  ¿Las plantas son verdes? ¡No todas! ¿Todos los verdes son iguales? ¡Claro que no! Apenas empieces a trabajar dibujando y pintando plantas, tu antiguo concepto del color verde -como un conjunto de tres o 4 colores-, va a explotar. De pronto, sales a la calle y te encuentras analizando el verde de una hoja, preguntándote con qué colores podrías usar para llegar a ese color exacto. Miras las nervaduras de las hojas y son muy amarillas, ¡o rojas! Aunque siempre has sabido que las plantas tienen distintos tipos de verdes, al estar pintándolas, tu percepción del verde y todos los colores cambiará radicalmente.
  6. Empiezas a llamar por sus nombres a las plantas que antes no podías identificar.  Esto, aunque un poco “nerd”, es muy entretenido y útil. No quiere decir que te los vas a saber todos en un par de meses, pero al ir ilustrando, investigando, conociendo familias de plantas, géneros y especies, tu biblioteca vegetal irá creciendo. Así, podrás buscar información mucho más rápido, hacer preguntas más dirigidas a los expertos y agregarle un contenido importante a tu trabajo: la parte botánica. Además, tus paseos a la naturaleza y a los jardines se harán mucho más divertidos al intentar dar el nombre correcto a todo lo que ves.
  7. Si antes tenías ganas de viajar, ahora vas a pensar en eso todo el tiempo. Las maravillosas plantas están en todos lados. Hay muy pocos rincones del planeta que no tienen vida vegetal. Los ilustradores botánicos se sienten naturalmente inclinados hacia los viajes, quizás manteniendo las costumbres aventureras de nuestros tatarabuelos los naturalistas. Por eso, al iniciarte en la ilustración de plantas y abrir tu mundo, vas a querer ir a conocer lugares de tu país u otros países, porque no puedes dejar de ver esa planta increíble en su hábitat silvestre. O también, te vas a obsesionar con cierto jardín botánico y esa será una de tus metas. Honestamente, ¿a quién no le ha pasado?
  8. Y por último, algo que personalmente me ha pasado y agradezco: tu arte tiene un propósito más allá de ti. Con esto quiero decir, que al hacer este trabajo tu cabeza y corazón no estarán tan centrados en tu persona o tus conflictos personales, si no que te concentrarás en tu planta, sus características y su situación en el medio ambiente. ¿Por qué creo que es muy bueno? Porque tu arte se conecta más abiertamente con otros y la conversación se abre. Además, ilustrar plantas tiene un propósito intrínseco, que es comunicar la historia de una planta a personas que no saben de ella tanto como sabes tú. Esta forma de arte es un diálogo entre la planta, tú y los espectadores. Este proceso, hará tu vida mucho más liviana, ¡te lo aseguro! Finalmente: el mundo y las plantas necesitan que tú y todos nosotros llevemos el mensaje de la conservación AHORA!
Éstas son las 8 cosas increíbles que te puede traer la Ilustración Botánica a tu vida si estás abierto. Hay muchas más que se están quedando afuera de esta lista, así que si conoces otros beneficios que esta hermosa disciplina puede brindarnos, escríbelo en los comentarios!!!
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Araucarias Nahuelbuta Mi Naturalismo Geraldine MacKinnon Naturaleza

Decálogo de Mi Naturalismo – Escuela Online de Ilustración Botánica.

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El error que muchos ilustradores naturalistas cometen y que tú puedes evitar.

Hoy quiero poner un interesante tema sobre la mesa, porque de un tiempo a esta parte he tenido varias conversaciones con diferentes personas en torno a lo mismo:

Cómo hacer una buena ilustración científica si no tengo el modelo real, y solamente dispongo de algunas fotos que no son mías.

El asunto ha surgido desde dos vertientes:

  1. desde ilustradores que se encuentran con este problema,
  2. desde fotógrafos o sitios web que publican fotografías de flora y fauna en sus sitios web e Internet.

Primero definamos qué es una ilustración de ciencias naturales:

“Los ilustradores de ciencias naturales son artistas al servicio de la ciencia. Usan sus habilidades estéticas y conocimientos científicos para retratar a un sujeto minuciosa y correctamente. La capacidad de retratar detalles y la comunicación son esenciales. La comunicación de las formas, anatomía, detalles y conceptos que no pueden ser explicados con palabras forman la esencia de este arte. 

Así como el arte es un reflejo de la cultura, la ilustración científica es un reflejo de los avances de la ciencia y la tecnología.

Tipos de ilustración científica:

  • Ilustración de ciencias naturales: cubre prácticamente todos los campos de la ciencia (a excepción de la medicina, que es una disciplina aparte) y aparece generalmente en libros de texto, papers científicos, libros infantiles, exhibiciones, maquetas, murales, dioramas. Las ilustraciones taxonómicas ilustran muy claramente los caracteres que diferencian a una especie de la otra
  • Ilustración de vida silvestre o naturalista: también requiere un conocimiento científico profundo de los sujetos con los que se trabaja, pero puede darse algunas libertades creativas. Este trabajo se realiza para la venta de originales y reproducciones. Se usa mucho en productos y en soportes que quieren dar a conocer especies, lugares, etc. con el objetivo de educar y ayudar a la conservación. El arte botánico contemporáneo cabe en esta categoría. Estas ilustraciones pueden formar parte de libros escolares, afiches, estampillas, infografías, etc.”

Texto traducido de “The Guild Handbook of Scientific Illustration” Editado por Elaine R.S. Hodges, editorial John Wiley & Sons, 2003.

En resumen, una ilustración científica es un dibujo que muestra en detalle y de manera realista, las características de algún sujeto (animal, planta, insecto, objeto arqueológico, etc.) o fenómeno natural (ecosistema, paisaje, fenómeno del clima, relaciones entre especies, etc.). Estas imágenes son presentadas en un contexto específico, y por lo tanto su objetivo es comunicar algún aspecto relevante del mundo natural.

Ahora, vamos al problema:

Voy a contarte una historia que me pasó a mí, 10 años atrás:

Me encargaron hacer la ilustración de un martín pescador, y jamás en mi vida había visto uno. Tampoco podía viajar a verlo. ¿Qué hice? ¡Fui a Google!

Cómo hacer una ilustración científica

 

MMm…será mejor buscar por el nombre científico.

Cómo hacer una ilustración científica

 

Ok….sigo buscando, y encuentro la foto que me gusta.

Fotografía de Augusto Domínguez

Fotografía de Augusto Domínguez

Eureka!!!

Encontré la foto que buscaba. La guardé en mi computador, la imprimí y la pinté. Ilustración científica del Martín pescador lista! Ahora, la subí a mi blog y Facebook y se la entrego a mi cliente. Hasta aquí, todo bien.

Martín pescador 2009 que hice copiando una foto, cosa que hoy, ya no hago.

Martín pescador que pinté en 2009, copiando una foto de Internet. Hace muchos años que eliminé esta mala práctica de mi trabajo.

Bueno, lamento decir que no es así. Veamos por qué:

  1. El fotógrafo o dueño no autorizó el uso de su fotografía para realizar la ilustración (es decir, no autorizó a copiarla en pintura y publicarla como mía).
  2. Al usar una sola foto, no estoy realizando una verdadera ilustración de ciencias naturales. Para lograr una buena ilustración, hay que investigar en: bibliografía, fotos, consultar con expertos, buscar otras ilustraciones, conocer la anatomía o morfología, etc. No basta con copiar una foto. Eso es simplemente un ejercicio técnico, no una ilustración científica.
  3. Al usar una foto, estoy mirando una imagen bidimensional de un animal que es tridimensional. Por lo tanto, debo usar muchas fotos de diversos ángulos y ejemplares para construir mi propio ejemplar. Uno nuevo, anatómicamente correcto.

 

Y una nota al final: en el gremio de los ilustradores, todos alguna vez han pasado por esto. No es un crimen. Pero si ya lo sabes, debes evitarlo y hacer el trabajo BIEN. Además, los ojos más entrenados, saben distinguir este problema, y en muchos casos, hasta conocen la foto original. Por eso, no es una buena práctica porque estarás atentando contra tu propio trabajo.

A mí me pasó, simplemente por ignorancia, porque no había recibido ninguna educación al respecto, no sabía dónde averiguar, no tenía conocidos científicos ni ilustradores y no existían páginas como ésta donde leer cómo hacer bien una ilustración científica.

*Si quieres copiar una foto porque de todas formas, es un buen ejercicio, aprendes y puedes lograr una ilustración muy bonita, está bien! Pero: da crédito al autor(a) de la foto y no digas que es una ilustración científica. 

Espero que este consejo te sirva, y te deseo la mejor de las suertes!

Comparte este post con tus amigos, y comenta si alguna vez te pasó algo similar.

Mi proyecto soñado: ¿Cuál es el tuyo?

Éste es un tema que me está dando vueltas últimamente, y no paro de pensar: ¿cuáles son esos proyectos que realmente sueño con hacer? Los que me tendrían trabajando sin descanso, obsesionada y feliz pese a las dificultades: ¿cómo serían?
Toda la vida me he sentido irremediablemente atraída por culturas lejanas, lugares exóticos y pueblos distintos. Tengo una especie de “deformación” (¡no digo que sea algo malo!) de exploradora, y siempre sueño con subirme a un avión y partir a una selva, a un bosque, a una isla, a una montaña muy muy lejana. Esto algunas veces me ha hecho sentir un poco mal, porque hoy en día estamos esforzándonos para que nuestra flora nativa sea apreciada como lo merece, y yo estoy en secreto pensando en estos lugares lejanos.
Será por eso que siempre quise estudiar arqueología, porque soñaba con ser como Indiana Jones, y era un sueño serio.
Veo fotos de flores realmente bellas en las montañas de Grecia o en valles en China, y quiero ir. No puedo creerlo cuando mi amiga Isik Günner publica las fotos de tulipanes silvestres en Turquía. Sueño con ir al Sakura en Japón y sacarme fotos con los cerezos en flor y de paso conocer otras flores de ese país.
Cuando en 2012 llegué al Jardín Botánico de Edimburgo, lo que más quería era dibujar plantas de países como China, Brasil, Ecuador o realmente donde fuera. Y tuve que dibujar plantas chilenas, y sólo en línea negra. Fue un balde de agua fría al principio pero después me reconcilié, amé las plantas chilenas y las dibujé feliz. La vida te da sorpresas y te enseña cosas, ¡es así!

Con los amados copihues en Edimburgo, 2012.

Por eso cuando mi amiga Wendy Hollender me invitó a Kaua’i dije que sí en seguida e hice todo lo posible por juntar el dinero para ir, dos años seguidos (y el 2020 lo haré otra vez). Sólo para poder estar dos semanas en la selva polinésica, sentir el calor tropical y pintar plantas de cualquier país tropical del mundo. ¡No puedo resistirme!

Mi mesa de trabajo en el National Tropical Botanic Garden de Kaua’i, USA, un año atrás.

Hace unos días atrás, mi marido estaba en la lejana Palestina y visitó un lindo valle donde cultivan olivos y viñedos. Estando ahí, me mandó fotos de las flores silvestres que vio, y simplemente me encantaron.
No son flores tan raras, están en todo el Medio Oriente y Norte de África -ignoro totalmente la situación de las especies nativas de la zona de Palestina e Israel, y ahí justamente es donde se instala el bichito explorador-. Hay amapolas, iris silvestres (bellos!!!), leguminosas, un tipo de cardos, y otras flores que aquí son consideradas maleza, seguro allá también. Y están por supuesto los milenarios olivos.

Amapolas en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Cistus albidus en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Iris silvestres en Palestina, foto por Víctor Mahana.

Y al lado de todo eso, un alto muro gris de cemento (la “serpiente gris”), que es el que ha ido construyendo Israel para separar a los palestinos de sus territorios ancestrales. Esto sí que me sorprendió: las flores creciendo ignorantes (¿o no?) de este muro y sus implicancias.
Este tema me cautivó profundamente: todas las plantas que se han cultivado en esas tierras por milenios, con las personas que viven de esos cultivos, hoy están divididas por este muro que protege súper carreteras modernas que los palestinos tienen prohibido usar. Los palestinos tienen prohibido el acceso a muchas cosas y lugares, y sufren constantes malos tratos. Las mujeres sobre todo, tienen muy poco acceso al trabajo y sus ciudades se han ido quedando atrás en el desarrollo mientras que Israel crece y crece. Los palestinos tienen agua potable sólo dos días a la semana porque Israel así lo quiere, y no tienen permitido sacar agua de las napas del subsuelo.

El muro. Foto por Víctor Mahana.

Pienso en este tema como uno que me interesaría mucho desarrollar. Las plantas, los cultivos, el florecimiento están ligados al bienestar de las personas, a la sustentabilidad, al alimento y la protección. Las mujeres podrían pintar las plantas que cultivan y cocinan. Y la pared, aunque es inamovible, puede ser testigo de todo eso.
Éstas son las ideas que me atraen más. La ilustración de plantas y naturaleza puede ir más allá. Puede hablar de temas profundos y polémicos de una manera amable y elegante. Sin caer en la agresividad. Puedes ser una guerrillera de las plantas y hacerlo con sabiduría y estilo. Te aseguro que así, llegamos a mucha más gente y muy diversa. Quiero intentarlo.
¿Y a ti, qué proyectos o ideas te apasionan? ¿Hay temas que te tienen pensando y que necesitas desarrollar y mostrar al mundo?
Cuéntame cuáles son, te apuesto que si lo analizamos, puedes hacerlo.

La naturaleza Primero un nuevo trato con el entorno Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Video del Encuentro de Naturalistas – Ladera Sur, La Naturaleza Primero.

Naturalistas de Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Tres libros que te ayudarán a dibujar mejor tus plantas.

Hoy quiero compartir otro grupo de libros que me han servido mucho como referencia para cuando tengo dudas sobre cómo dibujar algún detalle de una planta que no logro descifrar bien, o si necesito aclarar el nombre de algo, o bien ahondar en grafito y lápices de colores, que no son mis técnicas fuertes. 

Estos tres libros te pueden ser de gran utilidad para esos momentos en que puedes estar confundido y necesitas aclarar conceptos, formas, etc. 
Dejaré el link a Amazon en el título para que puedas ver otros detalles ahí.
1) El primero es “Plant Form – An Illustrated Guide to Flowering Plant Morphology” de Adrian D. Bell, ilustrado por Alan Bryan.
En este libro se analizan, capítulo ras capítulo, diferentes estructuras que encontramos en el mundo vegetal. Desde tipos de tallos, raíces, formas de frutos, estructuras de hojas, tipos de flores y muchísimo más. Plant Form es un libro al que recurro constantemente cuando estoy ilustrando plantas que no entiendo bien y sin duda es excelente a la hora de aclarar dudas. Lo tengo hace varios años y lo uso bastante.
2) El siguiente libro es “A Botanist’s Vocabulary – 1300 Terms Explained and Illustrated” por Susan K. Pell e ilustrado por Bobbi Angell.

En la misma línea que el libro anterior, “A Botanist’s Vocabulary” recorre 1300 términos de botánica y los explica de manera simple y breve, a modo de glosario. Gran parte de ellos están ilustrados. Este libro es mucho menos complejo que el anterior y es de muy fácil uso y referencia. Lo recomiendo como guía rápida para aclarar qué significa algún término botánico que no comprendes bien.
3) El tercer y último libro de esta lista es “Botanical Drawing using Graphite and Coloured Pencils” de Sue Vize.
Este libro salió hace poco, en 2016 y tiene la estructura que básicamente tienen todos los libros para aprender ilustración botánica (materiales, técnicas, algo de botánica) pero me parece que dentro de la cantidad de libros que hay de este tipo, Sue Vize logró aportar con su forma de organizar los contenidos y exponer las distintas técnicas que utiliza. Muy recomendado para quienes quieren hacer ilustraciones científicas en grafito y lápices de colores, que cada día gana más adeptos. 
Espero que te des el tiempo de mirar estos libros y no dejes de contarme qué te parecen si los tienes o si los compras. ¿Hay algún libro que quieras recomendar para que revise y postee en el blog?
Cuéntame en los comentarios.
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Breve recuento del 2018 y lo que deseo para el 2019.

Y ya es Navidad otra vez, y ya pasó un año entero de nuestras vidas, a esta velocidad tan propia del siglo XXI. En general no soy demasiado ceremoniosa durante los cambios de año, pero el que viene me toca bastante en varios puntos (ya explicaré).
El 2018 fue un año largo, donde el invierno se me hizo bastante pesado, y de hecho me pregunto si es que al ir madurando uno tolera menos el invierno. A los 20 me encantaba y vivía esperándolo, pero ahora me cuesta mucho y el verano se impone como la favorita de mis estaciones (siempre lo ha sido de todas maneras). 
Este 2018 fue especial porque decidí de una vez por todas constituirme como empresaria (micro mini, pero igual), un paso que me dio terror por años, y que antes no tenía mucho sentido ahora se transformó en un objetivo importante y cumplido. Tuve que aprender mucho de este nuevo mundo y sigo aprendiendo, pero ya me siento más confiada y con una buena perspectiva de lo que viene.
Lo segundo novedoso que me trajo este año fue atreverme de una vez por todas con los cursos online, que me lancé a hacer sin saber demasiado al respecto, gracias al impulso de una maestra que me topé por ahí. Ella me volvió a mostrar que la única manera de que las cosas ocurran es atreviéndose y haciéndolas. Ha sido súper lindo, y de todas formas seguiré por ese nuevo camino porque me gusta mucho. Lo mejor de todo es conectarme con gente de tantos lugares del mundo que tienen las plantas y el arte como pasiones comunes. 
Otro aprendizaje importante fue soltar viejas creencias y algunos malos hábitos que me hacían quedar estancada. Abrir la mente y hacerme más flexible fue una de las tareas y creo que de a poco se va afirmando.
Lo más lindo del año, profesionalmente hablando: la exposición ASBA/CINC 2018 y la creación de la Red Latinoamericana de Ilustración Científica en Bogotá, Colombia. Ser parte de este movimiento ha sido un honor, y mi compromiso es seguir trabajando para que crezca y se consolide en Chile y todos los países de nuestro hermoso y diverso continente.
Una anécdota divertida: Conocí a la Princesa Ana de Inglaterra, conversé con ella, le di la mano y le hice un regalo. Mi mayor celebridad, después de la gran Emma Thompson, pero ésa es otra historia 😉
Diciembre de 2018 en Valle Alegre, Quintero. 

¿Qué espero de ti, 2019?

El año que viene es importante porque marca tres ciclos muy relevantes en mi vida:
– Mis 40 años,
– mis primeros 10 años como Artista dedicada a la Ilustración Botánica,
– y mi aniversario de matrimonio nº10.

Un año con estos números, no puede ser como cualquiera. Desde hace algunos meses que vengo reflexionando sobre lo que significa para mí cumplir 40, y aunque no es un tema de ser vieja o joven (porque a los 40 una es joven, por supuesto), sí pienso mucho en qué cosas quiero que sigan pasando en mi vida y qué cosas ya no quiero más.

En lo profesional, el 2019 será de dar saltos. Aunque algunas cosas seguirán estables, otras van a cambiar. Son 10 años haciendo más o menos lo mismo, y como buena Géminis necesito hacer un giro, y darle nuevos aires a mi trabajo, que es una parte tan fundamental en mi vida. Las plantas siguen, el arte sigue y las clases siguen. Es el cómo lo que irá sufriendo mutaciones. Y también quiero hacer crecer otro proyecto que amo pero que siempre está en segundo plano, que son mis amadas acuarelas hechas a mano, con todo el universo de conocimientos y posibilidades que me traen. Es un reino aparte, que quiero continuar estudiando, desarrollando y compartiendo.

También será un año de celebraciones: los 40 son un cumpleaños especial, y que descubriré cómo celebrar…pero la celebración más compartida, será la de 10 años en esta pega!!! Y para eso quiero estar junto a todas las personas que me han apoyado desde un principio. Por eso el 2019 será un año dedicado a compartir y también a agradecer a mis maestros, mentoras y a todas las personas que de alguna u otra manera me han ayudado a llegar a este punto. Porque nadie es una isla amigos míos (aunque yo adoro las islas, son lugares fantásticos), todos nos nutrimos unos a otros para caminar nuestras vidas.

Un deseo: más viajes a lugares bellos para conocer plantas y gentes.

Así que un gran salud por la Navidad, por el 2018 que se va y nos deja aprendizajes y un salud especial al año que se acerca, y que ojalá nos traiga movimiento, buenas vibras y mucho mucho amor.

Gracias a todos!!!

Los maravillosos e inesperados resultados del Curso Online Beta de Color para Ilustración Naturalista

“Ruedas Prosaicas” por Soledad Martínez. Curso Color para Ilustración Naturalista, octubre-noviembre 2018. Foto de la autora.

En muchos casos, la realidad supera las expectativas. Esto acaba de pasar, durante el Curso Online Beta de Color para Ilustración Naturalista. Lo que empezó como un experimento para probar el cambio de medio pedagógico -presencial/sala de clases a escuela virtual- está terminando como el inicio de una comunidad educativa participativa, intensa, dinámica y muy espontánea.
Debo decir que para mí este es un gran reto y tengo muchísimo que aprender. Como profesora, siempre me preocupo de mantener la calidad en mi trabajo, y que mis alumnos reciban las herramientas y conocimientos que fueron planteados en los objetivos iniciales de cada curso o taller.

Este curso, además de las tareas establecidas en el programa, tenía un desafío oculto en la segunda clase, que consistía en proponer ruedas de color o esquemas de color diferentes. Es decir, cada alumno debió crear una propuesta visual para explicar la teoría del color. Al principio la idea era hacerlo usando acuarela, que es el medio principal que usamos en las clases, pero finalmente derivó a propuestas mucho más creativas, algunas pintadas y otras no.

No pondré aquí todos los trabajos, porque son muchos y porque no todas las fotos les hacen justicia. Les dejo una selección muy variada, que nos da cuenta del background de cada persona, de sus gustos, etc. No importa tanto la ejecución en este caso: la creatividad es lo principal. La creatividad libre, es decir, sin márgenes, sin cajones, sin restricciones. Los límites los pone cada artista según su contexto e ideas.

Para mí, este curso ha sido una invitación a atreverme a hacer las cosas de una manera distinta, de plantear lo que sé desde ángulos nuevos. Aquí no buscamos el virtuosismo técnico: el objetivo es entender los conceptos, hacerlos propios y desde ahí crear.

Un gran abrazo a todos quienes confiaron en la Escuela Online de Ilustración Botánica en esta primera experiencia, ¡los valoro y aprecio muchísimo!

Propuesta usando rueda de color y pigmentos, por Tania González. Curso Color para Ilustración Naturalista, octubre-noviembre 2018. Fotos de la autora.

Rueda de color hecha con ovillos de lana, luego pintada. Beatriz del Canto Sepúlveda, Curso de Color para Ilustración Naturalista, octubre-noviembre 2018.

Una interpretación de la teoría del color donde se buscan las sombras de cada color, por Lily Portius Yáñez. Curso Color para Ilustración Naturalista, ocubre-noviembre 2018.
Rueda de color en lanas, por Carolina Mellado. Curso Color para Ilustración Naturalista, ocubre-noviembre 2018.

Rueda de color hecha con libros, Valentina Pantaleón. Curso Color para Ilustración Naturalista, octubre – noviembre 2018. 

Rueda de color bordada, por Soledad Martínez. Curso Color para Ilustración Naturalista, ocubre-noviembre 2018.

Rueda de color hecha con libros, y después pintada con acuarela, de Valentina Pantaleón. Curso Color para Ilustración Naturalista 2018.
Rueda de color inspirada en 7 plantas chilenas, por Natalia Venegas Monsalve. Acuarela. Curso Color para Ilustración Naturalista, octubre-noviembre 2018.

Rueda de color naturalista, por Esther Charles Jordán. Curso Color para Ilustración Naturalista, octubre – noviembre 2018.
Color explorando las posibilidades de las geometrías en axionométrica. Javiera Torres, Curso Color para Ilustración Naturalista, octubre-noviembre 2018.

Rueda de color inspirada en el corte histológico de tejido vegetal del tallo de la quillineja (Luzuriaga marginata, del bosque templado). Por Alexandra Castañeda, Curso Color para Ilusración Naturalista octubre-noviembre 2018.


Rueda de color naturalista en progreso. Rosemary De La Cruz, Curso Color para Ilustración Naturalista, octubre-noviembre 2018.

Tres peces para hacer una rueda de color, de María Lucero Arrese. Curso Color para Ilustración Naturalista, octubre – noviembre 2018.

Estudio de colores del jardín, por Adriana Basone. Curso Color para Ilustración Naturalista, octubre – noviembre 2018.


Enseñar de muchas formas, en muchos lugares.

Imagen del último taller en mi Sala de Clases, que terminó ayer (11 de septiembre). Un grupo  muy agradable
que espero haya aprendido mucho!

Enseñar ha sido prácticamente el núcleo de mi vida profesional desde que me titulé como Profesora de Artes Plásticas en 2002. Desde entonces trabajé en colegios, universidades y en una gran cantidad de talleres independientes, asociados a instituciones u organizados por mí, en mi propia casa. También he enseñado en el extranjero, y he dado charlas en Chile y otros países. 16 años de ejercicio docente no pasan en vano, y lo que más me han dejado, son muchos aprendizajes. 
Cuando entré a estudiar Pedagogía, había terminado recién mi Licenciatura en Artes Visuales y lo que más quería era poder trabajar e independizarme. Soñaba con tener mi propia casa y vivir en medio de la ciudad (porque siempre viví en el cerro, lejos de todo). Recuerdo que entre mis compañeros artistas era muy mal visto “hacer la pedagogía”. Era como fracasar en el intento de dedicarse al arte, algo así como enterrarse en el mundo escolar y no tener el coraje para dedicarse a algo mucho más elevado, refinado, noble. Aún frente a todos esos prejuicios, decidí seguir estudiando.
Con mis alumnos de 3º Medio en Isla de Pascua, el grupo más importante de mi carrera como
profesora escolar, en 2008.
Ahora, puedo decir con mucho orgullo que ese año de intenso estudio fue radical en mi vida personal y profesional: me enseñó sobre los niños y adolescentes, cómo aprenden, cómo hablarles, cómo hablar en público, cómo ejercer la autoridad sin ser autoritaria, cómo exigir a las personas para que den lo mejor de sí mismos, cómo sembrar inquietudes y preguntas. Me dio herramientas técnicas, de pensamiento, y formas de organizar, planificar y construir procesos de aprendizaje que jamás habría desarrollado por mi cuenta, o quizás me habría demorado tres veces más. Esta herramienta, la Pedagogía, me ha ayudado a ser una profesional independiente y auto sustentable en el tiempo. Todavía tengo mucho por aprender y perfeccionar, de eso no hay duda.
Tulipanes “pedagógicos”: ejemplos que realizo durante las clases, para enseñar a los alumnos técnicas de dibujo y pintura.

Además de hacer clases y desarrollar mi obra, siempre me ha gustado el mundo de Internet. En 2003 tomé un Diplomado de Fotografía Digital en la UC, y en ese proceso conocí el mundo de los blogs, que estaba recién comenzando y era muy interesante. ¡Llegué a tener tres al mismo tiempo! Hoy, tengo este blog, Mi Naturalismo, que le dio en nombre a mi empresa (pronto lista y oficial!!!), mi sitio web y varias RRSS (Instagram, lejos la más activa y relevante en este momento). 
El formato de Blog me encanta porque disfruto escribiendo y es un espacio mucho más íntimo, donde puedo hablar de todos los temas que me interesan sin el ruido y millones de opiniones que surgen en las redes como Facebook y Twitter, que aunque uso, no son lo que más disfruto y creo que no van a ser tan relevantes en un tiempo más.
Las Novedades.

Incursionar en YouTube: con miras a desarrollar cursos online (algo que vengo diciendo hace más de un año) es que empecé a producir una serie de videos cortos llamada “Tips para Ilustradores Inquietos”, con la ayuda de la artista Francisca Mena, quien está haciendo cámara, iluminación y edición. Estamos disfrutando mucho el proceso y creemos que con el tiempo y la experiencia podremos producir un material de bastante buena calidad tanto en lo visual como en el contenido. En un principio me daba pudor estar frente a la cámara pero decidí soltar las aprensiones y dar el salto. Estoy súper emocionada con la buena recepción que ha tenido en sus primeros 4 días de publicado y muy agradecida de los comentarios que me han hecho, y del punch que eso nos da para seguir adelante. Es un formato nuevo y desconocido para mí, pero que tiene un poco de todo lo que he venido haciendo hasta ahora: Internet, enseñar, hablar frente a otros, mostrar, compartir, etc.
Desde ya los dejo muy invitados a enviarme sus preguntas sobre técnicas, que espero poder ir respondiendo a lo largo de la serie.

Mi retrato como profesora con su pizarra.

Para este nuevo ciclo, decidí abrazar totalmente mi rol como profesora, y cambié la pizarra blanca por un buen pizarrón de tiza. Además de que son bonitos -y de paso están de moda, por qué no decirlo-, creo que tienen una magia didáctica como pocas cosas en una sala de clases, y que si son bien aprovechados, pueden rendir muchos frutos. Voy a explorar esta herramienta en profundidad en los videos y también en mis clases en la sala.
Y por último, quiero decirles que si tienen ganas de enseñar, y no tienen experiencia, hagan lo posible por estudiar un poco de didáctica, de ir más allá de lo que les dice su intuición. Enseñar es un acto de gran responsabilidad, sobre todo si vas a pedir dinero a cambio. Es obligación de un profesor(a) entregar materiales y conocimientos bien estructurados, con buenas fuentes bibliográficas y también con el respaldo de la experiencia. 
La experiencia, la práctica y el estudio permanente hacen al maestro.

El fin de mi bloqueo pictórico: Gracias al cortocircuito.

Hoy fue un día bastante extraño y a la vez especial. Desperté como todos los días, fui a dejar a mi hija al jardín y a las 9:30 estaba en mi taller, que como es un subterráneo estaba congelado -ya les he contado lo frío que es en invierno- así que puse dos estufas eléctricas un rato para que se calentara rápido. En eso, se me olvidó que vivo en una casa vieja y de madera y que por lo tanto los cables son igual de viejos y que se puede incendiar. Así que para rematar, me hice un tecito y prendí el hervidor. Paf, se cortó la luz en toda la casa. Fui a dar la luz, y las de la casa funcionaron pero las de mi taller no. Al rato, llega mi marido a preguntarme qué había pasado, y fue a mi taller a mirar. Volvió pálido porque estaban saliendo chispas y había olor a quemado. Como afortunadamente es un pintor con alma de maestro, arregló el problema. Quedé tan impactada de mi inconsciencia que lo único que pude hacer fue dibujar y pintar los tulipanes que había comprado para mi casa, rompiendo así con un período de más de un mes sin pintar prácticamente nada. Entre medio empecé a armar mi Sala de Clases para que se transforme en estudio de TV digital (wow, todavía me da nervio, lo reconozco!!!) y llegó mi hija del jardín y se puso a pintar conmigo usando “tus colores mamá porque son mejores!”. Así que comprenderán que tuve que hacer el mayor ejercicio zen del último tiempo, y logré terminarlos en unas horas a pesar de los empujones a la mesa, las peticiones de cosas, el llevar a hacer pipí, dar la leche y todas esas cosas maternales que en general no comento porque son naturales y no tienen nada que ver con pega.
         
En conclusión, puedo decir que no hay que asustarse cuando nos viene un bloqueo que nos impide hacer lo que más nos gusta hacer. De la nada surgen situaciones más o menos bizarras que, como un golpe eléctrico, nos dan el impulso necesario para retomar. Y aunque mis tulipanes de hoy pueden no ser los más maravillosos del mundo del tulipán, yo los aprecio mucho y les doy las gracias por estar ahí cuando llegó la energía ilustradora de vuelta. No por nada existió por allá por 1700 y tanto, la fiebre del tulipán en la vieja Holanda.