Araucarias Nahuelbuta Mi Naturalismo Geraldine MacKinnon Naturaleza

Decálogo de Mi Naturalismo – Escuela Online de Ilustración Botánica.

Cómo hacemos del mundo un lugar mejor dibujando plantas.

Años atrás, había recién regresado de mi residencia del Royal Botanic Garden Edinburgh muy feliz después haber tenido la fortuna de estar aprendiendo en uno de los mejores jardines botánicos del mundo. Venía con todo el entusiasmo que se trae después de un viaje como ése: ganas de dibujar todas las plantas de Chile, de seguir enseñando, de hacer miles de proyectos. Un mareo de ideas y felicidad. Unas semanas después, mi padre me prestó un libro* escrito por un periodista australiano que se había propuesto averiguar si el Calentamiento Global era real o una farsa, y por qué las personas nos resistíamos a hacer algo. 

Leí el libro en pocas noches y cerca del final, me sentí totalmente desolada. Recuerdo que me puse a llorar y sentí que no había ninguna salida posible. En ese momento, le dije a mi marido que no quería tener hijos. Sentía que era injusto y egoísta traer más niños a un mundo donde la gran mayoría de los niños tienen vidas terribles y más encima, con la sentencia de un futuro caótico y negro. Pensé que nada de lo que pudiera hacer tenía ningún sentido, ni mucho menos impacto. 
Lo único que atiné a sentir en ese momento era que mi trabajo era tremendamente inútil y superfluo. Ilustrar plantas se me presentó como algo vacío, sin sentido y hasta ridículo en un mundo con tantas urgencias, injusticias, problemas enormes. ¿Qué podía hacer yo? 
Me atormenté con esos pensamientos por varios días, hasta que poco a poco se fueron calmando y después de implementar sistemas de reciclaje y lombricultura en mi casa, seguí con mi vida. Traté de comprar más en las ferias orgánicas y usar menos plástico. Supongo que es lo mínimo que podemos hacer los ciudadanos al estar viviendo en estos tiempos. Más adelante, quise ser mamá y tuvimos a nuestra hijita, Tahira. 
Ha pasado el tiempo, y la situación mundial no ha mejorado, si no todo lo contrario. Hay más desigualdad, los ciudadanos ya no tenemos por quién votar. En el mundo están surgiendo liderazgos nefastos que cuestionan toda lógica y sentido común. Brasil es el ejemplo que se me viene primero a la cabeza por su total locura. Y aquí, mientras escribo, están intentando privatizar el agua definitivamente y a perpetuidad, pues leyeron el informe que pone a Chile como el país con más estrés hídrico de toda la región para el 2040. Podría seguir nombrando estas atrocidades una tras otra.  
Pero ya no pienso que ilustrar plantas o dedicarse a esta profesión sea algo ridículo o inútil. Hace tiempo que logré identificar y asumir la importancia de este trabajo, y sobre todo entendí que el mundo es una gran cebolla que tiene muchas capas, y que cada ser humano habita o participa de algunas de ellas, y que es imposible ser directamente influyente en todas. Mi lugar está en la difusión de la ilustración botánica, en abrir caminos para otros, en mantener un oficio, en que se hable de plantas y que mucha gente use este conocimiento para movilizar más vidas. Creo en el arte naturalista como medio de comunicación, como un lenguaje que a través de la conexión autor – planta (etc.) – espectador logra transmitir ideas, conocimientos y emociones de manera mucho más eficiente y profunda que leer reportajes, papers o diarios. También estoy convencida de que contemplar y dibujar mucho de alguna manera, nos hace mejores personas. Al menos lo he comprobado en mí y en muchas personas que conozco y que se sienten más felices y equilibradas desde que incorporaron el dibujo como práctica constante en sus vidas.
Mientras más personas de todas las edades cultiven la pasión por observar, dibujar, rescatar , mostrar y enseñar nuestra flora, ecosistemas, fauna, etc., más posibilidades tenemos de lograr que se produzca el cambio que necesitamos. La cebolla hay que pelarla en todas sus capas, todos los aportes suman. 
Si orientamos nuestros esfuerzos de maneras positivas, con mensajes que impulsen a otros a conocer y a tomar consciencia, si logramos que el sistema educacional ponga su atención en los temas importantes, que las políticas del Estado cambien, que la naturaleza tenga el lugar que le corresponde, estaremos haciendo algo. Nada garantiza que lograremos nuestro cometido en esta generación, la maquinaria existente es enorme y pesada. Pero si como las hormigas trabajamos uno al lado del otro, insistentemente, consistentemente, sé que habrán cambios y que nuestros hijos y sus hijos podrán vivir en un mundo mejor.
Sea lo que sea que estés haciendo, tus acciones y palabras pueden ser un ejemplo para otros. 
¿Qué sientes cuando piensas en este tema? ¿Piensas que podremos hacer algo por nuestro amado planeta y por todos los seres vivos que lo habitamos? 

Traducción del artículo sobre Marianne North en Z-Dergisi / Revista Z, Estambul

Marianne North y su última aventura a un Chile salvaje.
Geraldine MacKinnon.
Z-Magazine, Estambul, Septiembre de 2017.
(Traducción hecha por mí, sin editar)


“El sueño de la Naturalista” Acuarela sobre papel, 2011. Esta obra 
ilustra el deseo de Marianne North de venir a nuestro país. Las flores 
en la imagen forman parte de sus pinturas.


La primera naturalista que estudié cuando empecé a trabajar como ilustradora botánica fue Marianne North. Encontré por accidente un sitio web con partes de su biografía y obras el año 2009 y me sorprendió mucho saber que había venido a Chile a pintar nuestras hermosas plantas en 1884. No conocía la gran mayoría de las especies, así que empecé a investigar.

Marianne North nació en Hastings, Inglaterra en 1830. Esta dama Victoriana representa a la perfección el espíritu aventurero de muchas mujeres europeas de su época, quienes atraídas por la idea de conocer nuevos mundos salvajes, abandonaron las comodidades de sus vidas en la riqueza y emprendieron largos viajes en la búsqueda de nuevos horizontes. Muchas de ellas querían desentrañar los secretos ocultos de la naturaleza, estudiando ciencias naturales o antropología. Otras eran cazadoras, pescadoras o coleccionistas de aves, plantas e insectos.
Entre 1870 y 1920 conocimos a las primeras mujeres que desarrollaron lo que hoy conocemos como “conciencia ecológica”, y dedicaron sus vidas a escribir y hablar sobre la importancia de proteger animales y plantas, y promovieron el cultivo de huertos en las casas y en los espacios públicos. Algunas escribieron e ilustraron literatura infantil para educar a los pequeños, enseñándoles a respetar y cuidar a los animales.
El caso de North es bastante especial. Hija de un importante político inglés (Friederick North), estudió canto y música desde muy pequeña, pero más tarde decidió dedicar su tiempo a pintar con acuarela -técnica tremendamente popular entre las niñas y mujeres de su tiempo-. Marianne era muy cercana a su padre y nunca se casó. Junto a él recorrieron Europa y visitaron lugares exóticos y antiguos como Egipto, Italia y Grecia. Poco después de cumplir los 40 años, su padre fallece y Marianne entró en una fuerte tristeza y depresión.
Pronto decide dejar su casa en Inglaterra y viaja a Canada con una amiga, pero pronto se da cuenta de que prefiere estar sola, así que continúa sus viajes sin compañía. Desde ese momento, Marianne empieza a pintar al óleo sobre madera cubierta en tela. Decide pintar cada paisaje y planta que llama su atención. Decide que pintar la naturaleza será su nuevo estilo de vida y con el dinero de su herencia financia sus viajes a Estados Unidos, Jamaica, Brasil, Tenerife, Japón, Singapur, Sarawak, Java, Sri Lanka, India, Australia, Nueva Zelandia, Sudáfrica, las islas Seychelles y por último, Chile. Algunas de las plantas que pintó fueron descubiertas por ella y, por lo tanto, llevan su nombre.

Su viaje a Chile en 1884 duró solamente cuatro meses pero dio origen a las más hermosas pinturas de la singular flora chilena y a paisajes que hoy no existen. Esto ilustra la fuerza de su deseo descubridor y de mostrar en su país lo bello de lo que llamó “el jardín del mundo”. 
Los escenarios que Marianne pintó han cambiado radicalmente: algunos lugares que en ese entonces eran fundos privados hoy son áreas de conservación (por ejemplo el PN Nahuelbuta), aunque otros han tenido peor suerte, como las hermosas costas deshabitadas de Concón donde la vida silvestre lucha por sobrevivir en unos pocos kilómetros cuadrados.

“Araucarias en Nahuelbuta”. Acuarela sobre papel, 2011.


Lo que la trajo a Chile en primera instancia fue la necesidad de completar su colección de Araucarias del mundo: ya había pintado la especie brasileña y la australiana. La búsqueda de las Puyas o Chaguales que crecen en la costa y los cerros de la zona central también llamaban su atención. Así, pintó las magníficas araucarias que vio en la Cordillera de Nahuelbuta. En la misma región, hacia el este se encuentra Lonquimay: una localidad andina donde crecen antiguos bosques de araucaria. Lonquimay aun es una hermosa provincia que alberga a estos impresionantes árboles. Cada otoño comienzan a caer abundantes nevadas que a veces aíslan a sus habitantes. Las araucarias permanecen en silencio en las montañas blancas y solitarias.

Mucha gente le advirtió que no viniera, pues su salud se había debilitado mucho con todas las largas y difíciles travesías en barco. Pero la obsesión por terminar su gran obra era más fuerte que cualquier cosa. Después de este, su último viaje, North vuelve a Inglaterra para construir con sus propios recursos la famosa galería que alberga sus más de 800 pinturas en el Jardín Botánico de Kew. Ella misma diseñó el pequeño edificio.

El aspecto más relevante de este registro para nosotros como chilenos es que nos permite visualizar lo hermoso que era nuestro país antes del desarrollo industrial del siglo XX. Es a la vez reconfortante y triste ver estas hermosas pinturas en la galería de Kew: hasta pareciera ser un paraíso exótico, como cualquier lugar tropical. Por muchos años -y hasta hoy en muchos casos- los escolares aprenden sobre la naturaleza chilena de un modo muy general, donde se les mencionan apenas un par de flores como el copihue (Lapageria rosea) y alguna que otra, con suerte. Si la obra de North pudiera entrar a las salas de clase, los niños y adolescentes verían la joya que tenemos y lo importante que es cuidar de lo poco que nos queda.

Esta investigación ayudó a conectarme con la belleza y fragilidad de mi país con su variedad de paisajes y además, reafirmó mi obsesión como mujer artista: dedicar mi trabajo a registrar y mostrar las plantas en un mundo donde es urgente hacer cambios profundos en cómo los humanos nos relacionamos con todos los otros seres.

Marianne North: mujer, viajera y exploradora del siglo XIX es en primer lugar admirable por hacer su sueño realidad a pesar de las dificultades de su tiempo. Ella quería ver el mundo con sus propios ojos.

Puedes ver la investigación que realicé el 2011 en el siguiente link:

Residencia en Kaua’i: Segundo reporte.

Es hora de seguir contándoles sobre mi experiencia en Kaua’i en marzo pasado. En el post pasado les conté un poco sobre el NTBG (jardín), ahora quiero mostrarles a mis compañeros, hablarles de mi proyecto y de nuestro día a día a través de fotos. Arriba pueden ver los libros que traje, la idea es tener buen material de referencia ahora que tengo que pintar un importante número de plantas a partir de mis registros. Los libros para mí, son la fuente más confiable y agradable de leer. Además, cada uno propone un punto de vista particular en torno a las plantas de un mismo lugar.

Foto: Wing Fong.

Como les conté anteriormente, el NTBG Florilegium Project busca reunir a un grupo estable de artistas botánicos de diferentes lugares del mundo con el fin de ilustrar las plantas nativas del archipiélago de Hawai’i, la Polinesia y otras regiones tropicales. En esta foto vemos al grupo (faltan algunas pintoras que no pudieron asistir este año). Los artistas son -de izquierda a derecha: Trudy Rehbock (USA), Mali Moir (Australia), Jane Goldsmith (USA), John Pastoriza Piñol (Australia), Robin Jess (USA), Asuka Hishiki (Japón), Wendy Hollender (organizadora, USA), Geraldine MacKinnon (yo), Esther Carpi (USA), Kelly Radding (USA) y Melanie Campbell-Carter (USA). Todos estos artistas cuentan con una gran trayectoria y fue un verdadero placer poder compartir con ellos dos semanas de intenso trabajo, conversaciones y excursiones…y uno que otro chapuzón en el mar!

Cinco de nosotros (Mali, Robin, John, Asuka y yo) vivimos las dos semanas juntos en esta casa de Papalina Road, a menos de dos cuadras caminando del jardín botánico. Tuvimos suerte porque nos llevamos muy bien, nos hicimos amigos y al final nos transformamos en una especie de familia con nuestra rutina y todo.

Nuestro primer día, partimos con un experto a conocer de cerca las plantas más raras y especiales. Vimos muchas nativas de Kaua’i y Hawai’i y también del resto de la Polinesia, como las Marquesas. En Kaua’i la familia Malvaceae está muy presente, con los hibiscos que conocemos tan bien. Eso sí, los nativos son bien especiales, algunos muy distintos de los que vemos comúnmente.

Hibisco Kokio, uno de los nativos de Kaua’i, de un naranja muy intenso.
Esta Campanulaceae endémica es pariente de nuestras Lobelias.
La maestra Mali Moir trabajando.
Todos los días a partir de las 8:00 am (excepto Asuka que tiene la capacidad de levantarse a las 6, envidiable!!!) llegábamos a la sala donde trabajábamos todos juntos. Teníamos vista a todo el valle del jardín botánico y al mar. En la mañana, el encargado de las plantas nos traía las muestras que necesitábamos para trabajar. A veces bajaba al jardín por mi cuenta a sacar fotos y a descubrir más plantas exóticas.
Orquídeas con olor a chocolate con vainilla…riquísimo!
El camino hacia la playa; el NTBG limita con el mar.
La hermosa playa donde termina el jardín. Estábamos felices pues vimos saltar varias veces a una ballena jorobada muy cerca de la orilla. Estas ballenas son muy abundantes en los alrededores de Kaua’i y no son difíciles de ver. Fue emocionante para mí pues nunca había tenido esa experiencia.

Paseando por el Parque Kokeo y el Waimea Canyon, una especie de Cañón del Colorado tropical. Kaua’i se diferencia de otras islas del archipiélago por sus lluvias más abundantes y vegetación más selvática en la parte central y norte de la isla. Es la isla más antigua de Hawai’i y esto se puede apreciar en la forma de sus montañas.
Libro de especies tropicales, s. XVIII

Diario de plantas tropicales pintado a mano con gouache (acuarela opaca), del siglo XIX.
En la biblioteca del NTBG existe una colección de libros raros de botánica (realmente espectacular e insospechada) donde se puede encontrar una copia de la primera edición de El Origen de las Especies de Charles Darwin y muchos otros libros increíbles. Poder mirar libros antiguos, diarios pintados a mano y otras joyas fue muy estimulante, se aprende mucho y las ideas empiezan a llegar a raudales.
John P.P. trabajando en su particular estilo.
No hay nada como trabajar en grupo 🙂

La mesa de Esther Carpi, que trabaja con lápices de colores.

Trudy Rehbock, muy simpática, trabajando en su lámina de una linda flor de islas Marquesas.

La mesa de nuestra energética, simpática y gran organizadora y artista Wendy Hollender. Ella desarrolla su trabajo con lápices de colores y ha sido maestra de Trudy y Esther por muchos años.

Mi mesa uno de esos días.
En el próximo reporte, les mostraré más plantas BELLAS y hablaré de las especies que elegí para trabajar. Nos vemos!

Un raro hibisco nativo de Kaua’i. Solo quedan dos plantas en su ambiente original, si no lo cuidan, va a desaparecer.

Recargar baterías para continuar

(imagen desde Google)

¡Hola a todos!

Estoy escribiéndoles desde la playa, mirando el mar, que no había podido visitar en meses de meses. Al fin he descansado, he podido estar con mi marido y mi hija en la tranquila rutina playera que tan bien nos hace. Muchas veces estoy días y días sin salir de mi casa, trabajando sin parar, metida en la máquina de la vida y se me olvida lo rico que es estar así, haciendo lo mínimo indispensable: comer, dormir y bañarse en el mar, aunque sea el más helado del mundo.

En estos días he podido ir pensando hacia dónde orientaré el 2017, y la palabra que primero se me viene a la cabeza es “crecimiento”. Mi principal objetivo de este año es expandir mis fronteras como artista, como profesora y en otros aspectos importantes. La economía también necesita una expansión! Con mi hija creciendo, es necesario crear nuevas estrategias para darle una base sólida a nuestras vidas y es un gran motor para crear cosas nuevas.

Lo bueno de este 2017 es que ya viene con un viaje esperado por años -toda mi vida prácticamente: en marzo (muy pronto!!!) parto por dos semanas a Kaua’i (una de las islas de Hawai’i) a trabajar al National Tropical Botanic Garden junto a un grupo de artistas botánicos increíbles. Recibí esta invitación el 2015 y no pude asistir pues mi hija era muy pequeña, pero esta vez ya está más grande y puedo viajar tranquila.

En mi estadía estaré dibujando plantas tropicales, viendo los paisajes increíbles, compartiendo con mucha gente nueva y llenándome de aventuras y experiencias para que mi trabajo se inyecte de nuevas energías y ganas. Creo que sin duda, los viajes son parte fundamental en la vida de los artistas. Estas vivencias nos llenan de creatividad y nos dan la energía para continuar en una vida que a veces puede ser muy tediosa y dura.

A propósito de trabajo y pintar, ya está publicado el calendario de clases del primer semestre (talleres en mi sala de clases) para que vean si hay algo que les tinque. Espero recibir a mucha gente este año, sobre todo porque vendré llegando de un lugar lleno de plantas exóticas, artistas y colores nuevos.

Así es que, los invito a estar atentos a las publicaciones de mi viaje en esta plataforma y en mi Instagram @naturalistamac para que vean de cerca el paisaje maravilloso de Kaua’i, la isla jardín.

Abrazos a todos y que disfruten mucho lo que queda del verano!

Noticias de Fin de Año, se nos va el 2016!

Ramilla de Ulmo pintada en clases – Senda Darwin 2016
Cae la noche en el laboratorio de la Senda Darwin.


Una vez más llegamos al último mes del año. No deja de impresionarme la velocidad con que van pasando y cambiando las cosas; el año 2016 empezó algo furioso y viene terminando mucho más alegre, menos mal! 

En fin, quería contarles que el lunes recién pasado llegué de mi esperado viaje a la Senda Darwin en Ancud, Chiloé, donde tuvimos la segunda versión del Curso de Ilustración Botánica de Campo, que fue todo un éxito. Esta vez nos enfocamos más en reflexionar sobre la relación Arte-Ciencia y cómo podemos fomentarla desde nuestros ámbitos de trabajo. Y bueno, dibujamos y estudiamos botánica en el maravilloso bosque templado chilote, un verdadero tesoro para nuestro país. Dentro de poco escribiré un post especialmente dedicado a esta experiencia para contarles más detalles.

Las personas detrás de del Curso de Ilustración Botánica de Campo: Matías Guerrero, Fernanda Oyarzún, Javiera Díaz, Silvia Lazzarino, Belén Gallardo y yo. Falta sólo la capísima Nelida Pohl.


Ayer 30 de noviembre, tuve la oportunidad de participar en la última charla del ciclo Ladera Sur – Mapa 2016. Junto a Isabel Infante (Flor de Chile) y Daniela Fabres (Mise en Scene) hablamos a un curioso público de nuestros trabajos. Lo entretenido es que las tres hacemos cosas muy distintas pero el tema común son las plantas. La charla estuvo súper buena y al terminar nos quedamos un rato conversando con los asistentes y compartiendo unas ricas cervezas Guayacán, que estaban ideales en el día tan caluroso!
Ayer en la charla de Ladera Sur…link al artículo AQUÍ
Por último, les cuento que como todos los años estoy preparando mi venta de Navidad, donde podrán encontrar obras originales, estudios y reproducciones de diferentes tamaños y precios. Hay muchas cosas y sería súper que pudieran venir a darse una vuelta y de pasada conocer la nueva Sala de Clases El Colegio y mi taller. La venta será aquí en La Reina entre los días 8 y 11 de diciembre. Mañana enviaré mail oficial de invitación.
Mini print Placea amoena

Ojo que la exposición Naturaleza Ilustrada sigue en cartelera hasta el 12 de diciembre en Plop Galería, vayan a verla antes que se acabe!
Muchos cariños a todos y nos vemos muy pronto!

Orquídeas del Herbario Nacional

Hoy en el MNHN hice estos dos dibujos. Se trata de inflorescencias de Chloraea magellanica . Lo que más me gusta de dibujar orquídeas prensadas en herbario es que los verdes de los tallos y hojas se transforman en preciosos colores cobrizos y dorados, hay hasta unos violetas metálicos muy especiales. Lo otro, es que todas las venas oscuras que tienen en hojas y pétalos se hacen más evidentes y dramáticas, lo que las hace extra interesantes de dibujar y pintar. Por eso, he decidio quedarme en este grupo de plantas que siempre logra atraerme, aunque mire muchas otras cosas.

Mi presentación el año pasado en el Curso de Ilustración Botánica de Campo en la Senda Darwin