América Latina: naturaleza, pasado, presente y futuro.

Octubre fue un mes de Movimiento con M mayúscula aquí en Chile. Un chispazo inesperado y violento nos hizo despertar de la hipnosis, y como todo bombazo, ha sido traumático. Pero los traumas, si son bien atendidos y sanados, conducen a crecimiento y maduración.

En esta ocasión quise hacer un programa analizando la situación de mi país y de nuestro hermoso continente desde el punto de vista del naturalismo y la colonización, enmarcado en las observaciones que hiciera el naturalista Alexander Von Humboldt más de doscientos años.

Libros citados en el video:

La invención de la Naturaleza de Andrea Wulf

El imperio visible de Daniela Bleichmar

Atlas de la historia física y política de Chile, Claudio Gay

Blogpost relacionado: La Red Latinoamericana de Ilustración Científica

Colapso del Modelo? Entrevista al Geógrafo Pablo Osses.

Estamos en pleno año 2019, y ya son 10 años de sequía extrema en la zona central de nuestro país. Al mismo tiempo, en Brasil gracias al gobierno de Bolsonaro, se han dejado de lado las políticas de protección al bosque y gran parte de la Amazonía está siendo arrasada por el fuego para dar paso a los cultivos y el pastoreo. Lo mismo está ocurriendo en Bolivia y en otros sectores aledaños a este enorme bosque de relevancia mundial. Aquí en Chile, nos prometen sacar el carbón de las matriz energética de aquí al 2050. Ese año, se ha manejado como el “año D” del cambio climático, pero las cosas se han acelerado ostensiblemente y esa fecha resulta casi irrisoria.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos? ¿Qué es el calentamiento global?

La mirada activa y positiva de Pablo Osses nos sugiere que la acción ciudadana es un factor de radical importancia para generar los cambios que necesitamos, y nos llama a todos a informarnos y a participar, aunque nuestro sistema tenga falencias.

Recordemos que el país lo hacemos y somos todos, y culparnos unos a otros nos llevará a no hacer nada.

Espero tus comentarios sobre esta entretenida y contingente entrevista.

Un gran abrazo!

Obra de la portada por Víctor Mahana www.victormahana.com

Entrevista a Rafael Araos, infectólogo: Bacterias, antibióticos y la resistencia.

Los antibióticos y las bacterias resistentes son un tema muy común en la medicina y las conversaciones de los últimos años. Se habla mucho de los antibióticos y de cómo las bacterias han ido evolucionando para sobrevivir a nuestros ataques.

Los antibióticos sin duda, son uno de los más grandes descubrimientos en la historia de la humanidad pues sin ellos, nuestra expectativa de vida seguiría estancada en los 40 años y moriríamos por causas como infecciones de heridas, partos, amigdalitis, infecciones dentales, intervenciones médicas donde se cuelan patógenos y muchísimas otras causas que hoy, damos por sentado que no nos pueden ocurrir. Sin embargo, las bacterias son seres que se adaptan a las nuevas condiciones de vida de manera ultra veloz, y a lo largo del último siglo han evolucionado y dejado atrás a muchos antibióticos que se han hecho ineficaces contra ellas.

Rafael Araos, es médico infectólogo e investigador del Núcleo Milenio MICROB-R y ACCDiS, y se dedica a entender cómo las bacterias vencen a los antibióticos y qué podemos hacer para frenar esta situación. Hablamos sobre las implicancias de los antibióticos en la carne de los animales que comemos y también conversamos sobre las vacunas y los mitos que existen a su alrededor.

Fue un honor conversar con este destacado científico que además, fue mi compañero de colegio y amigo en esos lejanos años de jardín infantil y educación básica. Una de las cosas más alucinantes de la vida es poder ver cómo esos niños con los que jugaba cuando chica se han transformado en personas increíbles que son un real aporte a nuestra sociedad.

¡Gracias Rafa por estar en Mi Naturalismo TV!

Cuando veas el video, déjanos tus comentarios: cuéntanos tu opinión sobre estos temas, y déjanos tus preguntas para responderlas aquí. Si te gustó el programa, compártelo con tus amigos y danos tu like en YouTube.

Exploradoras de Ayer y Hoy #1: Karen Blixen, de Africa Mía (“Out of Africa”, 1985).

Meryl Streep como Karen Blixen en “Out of Africa”, de Sidney Pollack, 1985.

 

Hoy quiero inaugurar una nueva serie de blogposts que hace mucho tiempo quería hacer pero no me había animado: “Exploradoras de Ayer y Hoy”. En esta columna voy a hablar de mujeres reales del pasado y el presente. La de esta primera entrega es Karen Blixen, basada en la autobiografía de la mismísima Blixen (Dinamarca, 1885-1962) publicada en 1937. En ella, relata sus 17 años viviendo en África y manejando una granja donde cultivó café y ayudó a los habitantes locales a educarse y a superar muchos problemas.

“Africa Mía”

El personaje de Karen en la película es interpretado por la grandiosa Meryl Streep, que como ya sabemos, es genial. Y su co protagonista, el súper buenmozo, sexy y misterioso Denys (Robert Redford), un hombre de espíritu libre que la lleva volar en su avión, le lava el pelo en una escena muy romántica e icónica y finalmente, le roba el corazón a Karen pero como no le gustaba que lo amarraran, nunca se estableció definitivamente con ella.

Robert Redford es como el papá de Brad Pitt, por si no lo conoces. Si tienes menos de 25 años probablemente no le encuentres ninguna gracia, pero el hombre era muy atractivo, ¡sí que lo era! 🙂

Karen: incansable a pesar de todo.

Lo que más me encanta de Karen es que a pesar de todas las cosas que le pasan (su marido resultó ser un fraude: se gastó todo su dinero en safaris, nunca estuvo con ella y tenía amantes a cada rato, y por eso más encima le contagió sífilis, así que tuvo que volver a Dinamarca un tiempo a tratarse), sigue siempre adelante con su granja, trabajando duro enamorada de la belleza de África y ese lado salvaje que cuando estaba en Europa jamás conoció.

Otra cosa que me cautiva de este personaje es su soledad, su amor por la tierra desconocida que llega a colonizar y bueno, su ropa de safari, que me lleva a soñar con ser una de esas exploradoras europeas que creían que conocían el mundo hasta que llegaban a lugares donde las reglas de la alta sociedad no servían de mucho y las personas y los animales vivían en un mismo plano, gobernados por el clima y la cadena alimenticia. Creo que alguna vez hace mucho tiempo, llegué a sentirme por unos minutos como Karen Blixen.

¿Qué mujeres del pasado te inspiran?

Ya sea en lo profundo o en cosas más simples como la ropa, ¿te ves en los zapatos de una exploradora durmiendo en carpa con las hienas aullando al rededor del campamento? ¿Pescando hundida hasta la cintura en un río correntoso, enfocada en atrapar un pez extraño y gigante?

Cuéntame de tus heroínas en los comentarios, y sigamos buscando mujeres inspiradoras que nos empujan a ir un paso más allá…o dos, o tres!!!

8 cosas que la Ilustración Botánica puede hacer por ti.

La ilustración botánica llegó a mi vida en un momento crucial. Estaba viviendo grandes cambios en muchos sentidos incluyendo matrimonio, cambio de ciudad y muchas dudas sobre mi futuro profesional. Había mucha confusión y era hora de tomar decisiones.
Independiente de lo que esté pasando en tu vida, aprender a ilustrar plantas trae muchos beneficios que van más allá de lo meramente técnico. Los alcances de este oficio pueden ser muy profundos para ti si te lo permites.
Veamos 8 beneficios indiscutibles:
  1. Va a abrir tu mundo. Lo primero que experimentas al adentrarte en el universo de la ilustración botánica es darte cuenta de que el mundo de las plantas es enorme, y más aún, que el mundo de la ilustración botánica es gigantesco y cada día vas a descubrir más y más ilustradores maravillosos que te empujarán a seguir aprendiendo. Y además, vas a pertenecer a una tribu internacional de amantes de las plantas y la pintura. ¿Hay algo mejor?
  2. Una vez que ves el mundo ampliarse hacia nuevos horizontes, empiezas a conocer a mucha gente que de alguna u otra manera, se relaciona con las plantas. Personas que antes pasaban desapercibidas, empezarán a aparecer a tu alrededor: coleccionistas de plantas, aficionados a la flora nativa (que saben muchísimo), botánicos, horticultores, jardineras, paisajistas, otros ilustradores de flora y fauna, ecologistas, artistas y un sinfín de personajes que no dejarán de presentarse una vez que entres por la puerta de la ilustración botánica.
  3. Tendrás una mayor conexión con los ciclos de la naturaleza. Quizás ya vivías observando las estaciones del año, o puede ser que estabas presente en cada una sin poner atención a los pequeños detalles. No importa si vives en una gran ciudad o en un lugar muy salvaje: cuando empiezas a ilustrar plantas, los ciclos naturales se vuelven relevantes para ti y tus investigaciones. ¿Cerca tuyo crece una flor nativa que quieres dibujar? Tendrás que averiguar sus tiempos de floración y salir corriendo a buscarla cuando sea el momento. ¿Hay hongos llamativos en tu región en el otoño? A investigar y a disfrutar con atención todas las temporadas.
  4. Sin darte cuenta, vas a empezar a meditar. Al sentarte en tu mesa a observar, dibujar y pintar tu planta, el tiempo pasa volando y tu mente se desconecta de los quehaceres y las demandas del día a día. También se silenciará esa voz interior que te está recordando la agenda, las compras y todo lo relacionado con el mundo terrenal. A pesar del esfuerzo que significa estar dibujando por horas, te mente estará descansada, renovada y podrá concentrarse mejor en todas sus tareas. ¡Meditar nunca fue tan fácil!
  5. El verde ya nunca más será lo mismo.  ¿Las plantas son verdes? ¡No todas! ¿Todos los verdes son iguales? ¡Claro que no! Apenas empieces a trabajar dibujando y pintando plantas, tu antiguo concepto del color verde -como un conjunto de tres o 4 colores-, va a explotar. De pronto, sales a la calle y te encuentras analizando el verde de una hoja, preguntándote con qué colores podrías usar para llegar a ese color exacto. Miras las nervaduras de las hojas y son muy amarillas, ¡o rojas! Aunque siempre has sabido que las plantas tienen distintos tipos de verdes, al estar pintándolas, tu percepción del verde y todos los colores cambiará radicalmente.
  6. Empiezas a llamar por sus nombres a las plantas que antes no podías identificar.  Esto, aunque un poco “nerd”, es muy entretenido y útil. No quiere decir que te los vas a saber todos en un par de meses, pero al ir ilustrando, investigando, conociendo familias de plantas, géneros y especies, tu biblioteca vegetal irá creciendo. Así, podrás buscar información mucho más rápido, hacer preguntas más dirigidas a los expertos y agregarle un contenido importante a tu trabajo: la parte botánica. Además, tus paseos a la naturaleza y a los jardines se harán mucho más divertidos al intentar dar el nombre correcto a todo lo que ves.
  7. Si antes tenías ganas de viajar, ahora vas a pensar en eso todo el tiempo. Las maravillosas plantas están en todos lados. Hay muy pocos rincones del planeta que no tienen vida vegetal. Los ilustradores botánicos se sienten naturalmente inclinados hacia los viajes, quizás manteniendo las costumbres aventureras de nuestros tatarabuelos los naturalistas. Por eso, al iniciarte en la ilustración de plantas y abrir tu mundo, vas a querer ir a conocer lugares de tu país u otros países, porque no puedes dejar de ver esa planta increíble en su hábitat silvestre. O también, te vas a obsesionar con cierto jardín botánico y esa será una de tus metas. Honestamente, ¿a quién no le ha pasado?
  8. Y por último, algo que personalmente me ha pasado y agradezco: tu arte tiene un propósito más allá de ti. Con esto quiero decir, que al hacer este trabajo tu cabeza y corazón no estarán tan centrados en tu persona o tus conflictos personales, si no que te concentrarás en tu planta, sus características y su situación en el medio ambiente. ¿Por qué creo que es muy bueno? Porque tu arte se conecta más abiertamente con otros y la conversación se abre. Además, ilustrar plantas tiene un propósito intrínseco, que es comunicar la historia de una planta a personas que no saben de ella tanto como sabes tú. Esta forma de arte es un diálogo entre la planta, tú y los espectadores. Este proceso, hará tu vida mucho más liviana, ¡te lo aseguro! Finalmente: el mundo y las plantas necesitan que tú y todos nosotros llevemos el mensaje de la conservación AHORA!
Éstas son las 8 cosas increíbles que te puede traer la Ilustración Botánica a tu vida si estás abierto. Hay muchas más que se están quedando afuera de esta lista, así que si conoces otros beneficios que esta hermosa disciplina puede brindarnos, escríbelo en los comentarios!!!
Link segmento de Libros: “Verde/Azul”, libro de la semana gracias a Librería Libro Verde. https://www.libroverde.cl/verde-azul-1062006440xJM
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Araucarias Nahuelbuta Mi Naturalismo Geraldine MacKinnon Naturaleza

Decálogo de Mi Naturalismo – Escuela Online de Ilustración Botánica.

Mi proyecto soñado: ¿Cuál es el tuyo?

Éste es un tema que me está dando vueltas últimamente, y no paro de pensar: ¿cuáles son esos proyectos que realmente sueño con hacer? Los que me tendrían trabajando sin descanso, obsesionada y feliz pese a las dificultades: ¿cómo serían?
Toda la vida me he sentido irremediablemente atraída por culturas lejanas, lugares exóticos y pueblos distintos. Tengo una especie de “deformación” (¡no digo que sea algo malo!) de exploradora, y siempre sueño con subirme a un avión y partir a una selva, a un bosque, a una isla, a una montaña muy muy lejana. Esto algunas veces me ha hecho sentir un poco mal, porque hoy en día estamos esforzándonos para que nuestra flora nativa sea apreciada como lo merece, y yo estoy en secreto pensando en estos lugares lejanos.
Será por eso que siempre quise estudiar arqueología, porque soñaba con ser como Indiana Jones, y era un sueño serio.
Veo fotos de flores realmente bellas en las montañas de Grecia o en valles en China, y quiero ir. No puedo creerlo cuando mi amiga Isik Günner publica las fotos de tulipanes silvestres en Turquía. Sueño con ir al Sakura en Japón y sacarme fotos con los cerezos en flor y de paso conocer otras flores de ese país.
Cuando en 2012 llegué al Jardín Botánico de Edimburgo, lo que más quería era dibujar plantas de países como China, Brasil, Ecuador o realmente donde fuera. Y tuve que dibujar plantas chilenas, y sólo en línea negra. Fue un balde de agua fría al principio pero después me reconcilié, amé las plantas chilenas y las dibujé feliz. La vida te da sorpresas y te enseña cosas, ¡es así!

Con los amados copihues en Edimburgo, 2012.

Por eso cuando mi amiga Wendy Hollender me invitó a Kaua’i dije que sí en seguida e hice todo lo posible por juntar el dinero para ir, dos años seguidos (y el 2020 lo haré otra vez). Sólo para poder estar dos semanas en la selva polinésica, sentir el calor tropical y pintar plantas de cualquier país tropical del mundo. ¡No puedo resistirme!

Mi mesa de trabajo en el National Tropical Botanic Garden de Kaua’i, USA, un año atrás.

Hace unos días atrás, mi marido estaba en la lejana Palestina y visitó un lindo valle donde cultivan olivos y viñedos. Estando ahí, me mandó fotos de las flores silvestres que vio, y simplemente me encantaron.
No son flores tan raras, están en todo el Medio Oriente y Norte de África -ignoro totalmente la situación de las especies nativas de la zona de Palestina e Israel, y ahí justamente es donde se instala el bichito explorador-. Hay amapolas, iris silvestres (bellos!!!), leguminosas, un tipo de cardos, y otras flores que aquí son consideradas maleza, seguro allá también. Y están por supuesto los milenarios olivos.

Amapolas en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Cistus albidus en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Iris silvestres en Palestina, foto por Víctor Mahana.

Y al lado de todo eso, un alto muro gris de cemento (la “serpiente gris”), que es el que ha ido construyendo Israel para separar a los palestinos de sus territorios ancestrales. Esto sí que me sorprendió: las flores creciendo ignorantes (¿o no?) de este muro y sus implicancias.
Este tema me cautivó profundamente: todas las plantas que se han cultivado en esas tierras por milenios, con las personas que viven de esos cultivos, hoy están divididas por este muro que protege súper carreteras modernas que los palestinos tienen prohibido usar. Los palestinos tienen prohibido el acceso a muchas cosas y lugares, y sufren constantes malos tratos. Las mujeres sobre todo, tienen muy poco acceso al trabajo y sus ciudades se han ido quedando atrás en el desarrollo mientras que Israel crece y crece. Los palestinos tienen agua potable sólo dos días a la semana porque Israel así lo quiere, y no tienen permitido sacar agua de las napas del subsuelo.

El muro. Foto por Víctor Mahana.

Pienso en este tema como uno que me interesaría mucho desarrollar. Las plantas, los cultivos, el florecimiento están ligados al bienestar de las personas, a la sustentabilidad, al alimento y la protección. Las mujeres podrían pintar las plantas que cultivan y cocinan. Y la pared, aunque es inamovible, puede ser testigo de todo eso.
Éstas son las ideas que me atraen más. La ilustración de plantas y naturaleza puede ir más allá. Puede hablar de temas profundos y polémicos de una manera amable y elegante. Sin caer en la agresividad. Puedes ser una guerrillera de las plantas y hacerlo con sabiduría y estilo. Te aseguro que así, llegamos a mucha más gente y muy diversa. Quiero intentarlo.
¿Y a ti, qué proyectos o ideas te apasionan? ¿Hay temas que te tienen pensando y que necesitas desarrollar y mostrar al mundo?
Cuéntame cuáles son, te apuesto que si lo analizamos, puedes hacerlo.

La naturaleza Primero un nuevo trato con el entorno Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Video del Encuentro de Naturalistas – Ladera Sur, La Naturaleza Primero.

Naturalistas de Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Otro año enseñando en la Senda Darwin: reflexiones de una aventura en movimiento.

     
       Trabajo final de curso de Lucía Zucherino (La Plata, Argentina). Canelo.

Estoy en el aeropuerto El Tepual de Puerto Montt esperando mi vuelo a Santiago después de 10 días compartiendo, enseñando y aprendiendo en la estación biológica Senda Darwin, Ancud, Chiloé. Hace ya 4 años nació este hijo colectivo de la creatividad y sueños de un grupo de mujeres apasionadas y llenas de ideas para cambiar el mundo. Cada año, convocamos a personas de diversas procedencias, áreas profesionales, edades y nacionalidades para acompañarnos a mirar y entender nuestra naturaleza desde una perspectiva abierta, donde las ideas y miradas diferentes convergen en un objetivo común: comunicar.

Día 0: lo primero que hacen los estudiantes al llegar es conocer la Senda y su bosque, además de los experimentos y estudios científicos que allí se realizan.

Me tomó años entender que ése es el gran objetivo de nuestro trabajo colaborativo. En los inicios, mi postura se centraba en enseñar y hablar de la ilustración botánica como algo aislado, como “mi área” de expertise aislada de las demás. Ha sido un largo aprendizaje comprender cómo se trabaja inter disciplinariamente, pues no se trata de que cada profesional defienda su territorio imponiendo su visión a los demás -algo que me ha pasado en las dos direcciones-, si no de fundir las áreas para crear una nueva fuente de pensamiento común, diversa y exponencialmente creativa. Es lo que hace un tiempo atrás llamé “el tercer lenguaje o tercer producto”. Es un encuentro de áreas del pensamiento que dan origen a una forma inédita donde no existen los bordes ni las jerarquías. Sí existen las prioridades, los objetivos y una ideología (postura) común.

Estudios sobre el Matico y su interacción con el abejorro chileno, Juan José Richards (Santiago, Chile).

El despertar a esta nueva forma de trabajar y relacionarse es un camino sin retorno.
Este año, después de todo lo recorrido, nuestro equipo logró esa conexión, esa fluidez que equilibra y otorga el espacio que merece cada uno de los saberes que conforman nuestra propuesta. En este contexto, donde todo es importante, los egos personales no son relevantes y las relaciones mejoran. Los estudiantes lo perciben y actúan entre ellos de la misma manera: son respetuosos, abiertos, colaboran entre sí y crean lazos que de seguro se mantendrán en el tiempo. Profesores y alumnos forman un grupo horizontal donde todos los involucrados enseñan y aprenden. Aquí se produce un punto de inflexión, donde la formalidad del curso (lo que se enseña en concreto) se transforma en un vehículo que nos lleva a una reflexión mayor: ya no estamos enseñando ilustración de plantas, ni botánica, ni cómo funciona la ciencia. Estamos entregando herramientas visuales y conceptuales para el pensamiento crítico, para la creación de contenidos insospechados y para la formación de agentes de cambio. Este año, más que los anteriores, los alumnos percibieron un cambio en sus modos de ver al otro (arista versus científico) y los límites profesionales se borraron. Pudimos conversar de naturaleza, de ciencia, de arte, de filosofía y de cómo plantear nuestro quehacer en el contexto latinoamericano. Cómo conectarnos con la comunidad latinoamericana que se encuentra influenciada por esta misma energía.

Trabajando en el invernadero

Esto me hace pensar y poner mis fichas en la nueva generación de profesionales del arte (humanidades) y la ciencia en nuestro continente. Entre nosotros circula una fuerza joven, creativa, apasionada y con la formación más que suficiente para unirse y romper los esquemas establecidos con una mirada nueva, positiva y muy generosa. Todos ellos sienten este movimiento naciente, todos saben que forman parte de él. El siguiente paso para pasar de las ideas y proyectos aislados a la acción colectiva y a mayor escala radica en nuestra capacidad para articularnos, unirnos, construir espacios de comunicación sólidos y ampararnos unos a otros de todas las maneras posibles.
Sé que todo esto es ambicioso y tomará tiempo, pero en los últimos 10 años hemos visto los cambios. Día a día aparecen nuevos proyectos, nuevas iniciativas y nuevas personas. La masa crítica está. El momento es el oportuno.
Es hora de la acción para generar cambios.

Link al Album de fotos Senda Darwin 2018

Primer Encuentro Colombiano de Ilustración Científica, Bogotá, 27 al 29 de junio 2018.

Estoy sentada en el hotel cerca de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, donde tuvo lugar el Primer Encuentro Colombiano de Ilustración Científica. Esta es la primera vez que participo de un encuentro organizado por y para latinoamericanos, y la verdad es que ha sido una experiencia enriquecedora que me ha llenado de buena energía y me ha reforzado la idea de que nuestro continente es fantástico y que tenemos potencial para hacer todo lo que soñamos.
El encuentro consistió en una serie de conferencias, talleres, una exposición y una mesa redonda donde pudimos compartir, conocernos, aprender, enseñar y diseñar lo que queremos para la Ilustración Científica y naturalista de nuestro continente. Los países presentes fueron Colombia, Argentina, Ecuador, Brasil y Perú. Llegaron jóvenes de muchas regiones de Colombia y también de Guatemala a participar.

Foto de la Mesa Redonda donde trabajamos en la creación de la Red Latinoamericana de Ilustración Científica.
De izquierda a derecha: Jaime Bonilla, ilustrador médico, Colombia / Oscar Vilca, ilustrador naturalista, Perú / Juan Pablo Vergara Galvis, ilustrador científico, Colombia / Marie Joelle Giraud, ilustradora científica, Colombia / Yo, Chile / Natalia Uribe, ilustradora científica, Colombia / Rosa María Alves, ilustradora científica, Brasil / María Alejandra Migoya, ilustradora botánica científica, Argentina / Juan Carlos Pérez, ilustrador naturalista, Ecuador.

Ya de vuelta en Santiago.

Frente al muro donde expusieron algunos de mis trabajos. Tres de ellos eran láminas donde explico procesos de dibujo y pintura que fueron muy valorados por los asistentes. Foto por Benjamín Cárdenas V.

Este viaje corto pero lleno de experiencias me dejó varias reflexiones que quiero compartir. En primer lugar, me siento muy agradecida de haber formado parte de este evento. Es la primera vez que soy invitada como ilustradora botánica a un encuentro internacional lo que me hace sentir muy honrada y feliz. 
Los latinos tenemos sin duda alguna, mucha facilidad para socializar, hacernos amigos, conversar abiertamente y reírnos de nosotros mismos. Esto no sucede tan fácilmente en otras latitudes donde las personas necesitan más tiempo para entrar en confianza unos con otros. Podemos aprovechar estas características para la creación de redes e instancias colectivas, justamente lo que iniciamos en Bogotá.

Otro aspecto que quiero destacar es que en América Latina el interés creciente por la ilustración científica viene de gente muy joven, a diferencia del Viejo Continente y Estados Unidos, donde todavía predominan los adultos y personas mayores. Por lo tanto, nuestro continente tiene una gran proyección en el futuro y es nuestro deber hacernos cargo de todo lo que implica.


Relaciones entre científicos e ilustradores: el caso de Marie Joelle Giraud.

Ilustraciones y muñeco de trilobite de Marie Joelle Giraud.

La geóloga e ilustradora colombiana nos contó en su charla sobre la dura experiencia que vivió trabajando con un grupo de científicos donde tuvo que ilustrar más de 250 fósiles de trilobites, antiguos animales prehistóricos -como el de la foto de arriba a la izquierda. Marie Joelle trabajó por años haciendo ilustraciones en grafito de una calidad excepcional, y debido a que no contaba con colegas ilustradores y no tenía información sobre cómo funciona nuestra profesión en el ámbito del trabajo, vivió una serie de abusos laborales que le provocaron graves lesiones físicas producto del exceso de trabajo, falta de mobiliario adecuado y otros factores. Y para rematar, los científicos en cuestión le quitaron -erróneamente- todos sus derechos sobre las imágenes y no pusieron su nombre como ilustradora en ninguno de los papers que publicaron usando sus dibujos. 
Hoy Marie Joelle está sana y totalmente desligada de las personas que la maltrataron. Ha reinventado su carrera y sabe que con su talento y creatividad puede generar sus propios contenidos, su propio camino profesional y de hecho está haciendo un gran trabajo con su comunidad, involucrando a campesinos y jóvenes. Nos deja dos grandes lecciones: la primera, es informarse sobre los derechos y deberes de ilustradores y científicos, cómo funcionan los derechos de autor y sobre todo a establecer límites saludables entre nosotros y el trabajo. No debemos arriesgar nuestra salud física ni psíquica, jamás. La segunda, es que como ilustradores científicos o naturalistas tenemos la capacidad para crear un camino personal, donde colaboremos con otros en la búsqueda de nuestras preguntas y respuestas. Ser autónomos y confiar en nuestras capacidades es fundamental, y se extiende a todos los aspectos de la vida.
Los esfuerzos por producir material en castellano.
Rosa María Alves, ilustradora científica y profesora de Brasil, lleva años produciendo material bibliográfico y acaba de lanzar su primer libro de ilustración botánica bilingüe en portugués y castellano, donde recorre la historia de la I.B. en América Latina y entrega los fundamentos de nuestra disciplina.

Es un honor formar parte de este libro colaborativo con mi ilustración de una berenjena.

La artista e ilustradora científica brasileña Rosa María Alves lleva muchos años enseñando y desarrollando material pedagógico en ilustración zoológica y botánica. Este año acaba de lanzar un excelente libro titulado “Ilustración Botánica”en portugués y castellano. El trabajo de Rosa es un aporte muy significativo a la creación de materiales educativos en nuestro idioma. A pesar de que países con una gran industria editorial como México y España están muy avanzados en ilustración científica, aún existe poca literatura actualizada y atractiva en torno a las ramas de la disciplina. Este libro representa que el trabajo editorial colaborativo es posible y que tenemos profesionales de sobra para continuar esta enorme tarea.
Recibiendo una hermosa ilustración de mi amiga Rosa.
Definir y aclarar las diferencias conceptuales es de gran importancia.

María Alejandra Migoya, ilustradora botánica científica de La Plata, Argentina. Profesora e ilustradora de larguísima trayectoria que ha sido un motor muy importante para el desarrollo de su profesión en Argentina.


Uno de los aspectos que siguen débiles en nuestro continente son las definiciones de los diferentes conceptos y términos que rodean a la ilustración de las ciencias. En primer lugar, hay mucha confusión al momento de decir si una ilustración es científica o naturalista, o cuando no es ninguna de las dos. María Alejandra Migoya, ilustradora botánica científica de La Plata, Argentina, tiene muy clara esta falencia y considera que nuestros esfuerzos deben redoblarse en esta área. Estamos viendo muchos casos en que ilustradores definen su trabajo como científico cuando en realidad no lo es, pues no cumple con o¡los estándares estrictos de las publicaciones científicas. Existen casos donde personas copian fotos de plantas o animales y declaran que es una ilustración científica, sin embargo tales casos sólo corresponden a la copia -que puede ser muy buena- de una foto y no constituyen una obra producto de la investigación en torno a una especie o tema. También existen casos en que personas declaran estar presentando una ilustración botánica al hacer una pintura o dibujo de una planta sobre un plano blanco, pero que no cumple con las características y estándares de dicho tipo de representación. Es por esta razón que nuestra comunidad trabajará en la creación de material de libre acceso para que todos puedan estudiar y tener claras estas diferencias y conceptos.
Ahora, dejaré algunas fotografías de mi experiencia en el encuentro.
Ilustración digital de Juan Carlos Pérez, de Ecuador quien nos habló sobre su proceso creativo e hizo un taller de ilustración digital para los asistentes al encuentro. Su trabajo puede encontrarse en Instagram.

 Catálogo del trabajo del ilustrador peruano Oscar Vilca, quien pinta usando diversas técnicas animales y aves de su país.

Imágenes del taller de Disecciones Florales que realicé durante el encuentro. Me encantó compartir con jóvenes colombianos, ¡qué cordiales! 
Saberes ancestrales.

Durante el encuentro disfrutamos de una conversación con Confucio, indígena Tukano del Amazonas colombiano que pinta ilustraciones naturalistas de su región, basado en experiencias de cacería, pesca y conversaciones con su abuelo, que también ilustraba plantas.