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El error que muchos ilustradores naturalistas cometen y que tú puedes evitar.

Hoy quiero poner un interesante tema sobre la mesa, porque de un tiempo a esta parte he tenido varias conversaciones con diferentes personas en torno a lo mismo:

Cómo hacer una buena ilustración científica si no tengo el modelo real, y solamente dispongo de algunas fotos que no son mías.

El asunto ha surgido desde dos vertientes:

  1. desde ilustradores que se encuentran con este problema,
  2. desde fotógrafos o sitios web que publican fotografías de flora y fauna en sus sitios web e Internet.

Primero definamos qué es una ilustración de ciencias naturales:

“Los ilustradores de ciencias naturales son artistas al servicio de la ciencia. Usan sus habilidades estéticas y conocimientos científicos para retratar a un sujeto minuciosa y correctamente. La capacidad de retratar detalles y la comunicación son esenciales. La comunicación de las formas, anatomía, detalles y conceptos que no pueden ser explicados con palabras forman la esencia de este arte. 

Así como el arte es un reflejo de la cultura, la ilustración científica es un reflejo de los avances de la ciencia y la tecnología.

Tipos de ilustración científica:

  • Ilustración de ciencias naturales: cubre prácticamente todos los campos de la ciencia (a excepción de la medicina, que es una disciplina aparte) y aparece generalmente en libros de texto, papers científicos, libros infantiles, exhibiciones, maquetas, murales, dioramas. Las ilustraciones taxonómicas ilustran muy claramente los caracteres que diferencian a una especie de la otra
  • Ilustración de vida silvestre o naturalista: también requiere un conocimiento científico profundo de los sujetos con los que se trabaja, pero puede darse algunas libertades creativas. Este trabajo se realiza para la venta de originales y reproducciones. Se usa mucho en productos y en soportes que quieren dar a conocer especies, lugares, etc. con el objetivo de educar y ayudar a la conservación. El arte botánico contemporáneo cabe en esta categoría. Estas ilustraciones pueden formar parte de libros escolares, afiches, estampillas, infografías, etc.”

Texto traducido de “The Guild Handbook of Scientific Illustration” Editado por Elaine R.S. Hodges, editorial John Wiley & Sons, 2003.

En resumen, una ilustración científica es un dibujo que muestra en detalle y de manera realista, las características de algún sujeto (animal, planta, insecto, objeto arqueológico, etc.) o fenómeno natural (ecosistema, paisaje, fenómeno del clima, relaciones entre especies, etc.). Estas imágenes son presentadas en un contexto específico, y por lo tanto su objetivo es comunicar algún aspecto relevante del mundo natural.

Ahora, vamos al problema:

Voy a contarte una historia que me pasó a mí, 10 años atrás:

Me encargaron hacer la ilustración de un martín pescador, y jamás en mi vida había visto uno. Tampoco podía viajar a verlo. ¿Qué hice? ¡Fui a Google!

Cómo hacer una ilustración científica

 

MMm…será mejor buscar por el nombre científico.

Cómo hacer una ilustración científica

 

Ok….sigo buscando, y encuentro la foto que me gusta.

Fotografía de Augusto Domínguez

Fotografía de Augusto Domínguez

Eureka!!!

Encontré la foto que buscaba. La guardé en mi computador, la imprimí y la pinté. Ilustración científica del Martín pescador lista! Ahora, la subí a mi blog y Facebook y se la entrego a mi cliente. Hasta aquí, todo bien.

Martín pescador 2009 que hice copiando una foto, cosa que hoy, ya no hago.

Martín pescador que pinté en 2009, copiando una foto de Internet. Hace muchos años que eliminé esta mala práctica de mi trabajo.

Bueno, lamento decir que no es así. Veamos por qué:

  1. El fotógrafo o dueño no autorizó el uso de su fotografía para realizar la ilustración (es decir, no autorizó a copiarla en pintura y publicarla como mía).
  2. Al usar una sola foto, no estoy realizando una verdadera ilustración de ciencias naturales. Para lograr una buena ilustración, hay que investigar en: bibliografía, fotos, consultar con expertos, buscar otras ilustraciones, conocer la anatomía o morfología, etc. No basta con copiar una foto. Eso es simplemente un ejercicio técnico, no una ilustración científica.
  3. Al usar una foto, estoy mirando una imagen bidimensional de un animal que es tridimensional. Por lo tanto, debo usar muchas fotos de diversos ángulos y ejemplares para construir mi propio ejemplar. Uno nuevo, anatómicamente correcto.

 

Y una nota al final: en el gremio de los ilustradores, todos alguna vez han pasado por esto. No es un crimen. Pero si ya lo sabes, debes evitarlo y hacer el trabajo BIEN. Además, los ojos más entrenados, saben distinguir este problema, y en muchos casos, hasta conocen la foto original. Por eso, no es una buena práctica porque estarás atentando contra tu propio trabajo.

A mí me pasó, simplemente por ignorancia, porque no había recibido ninguna educación al respecto, no sabía dónde averiguar, no tenía conocidos científicos ni ilustradores y no existían páginas como ésta donde leer cómo hacer bien una ilustración científica.

*Si quieres copiar una foto porque de todas formas, es un buen ejercicio, aprendes y puedes lograr una ilustración muy bonita, está bien! Pero: da crédito al autor(a) de la foto y no digas que es una ilustración científica. 

Espero que este consejo te sirva, y te deseo la mejor de las suertes!

Comparte este post con tus amigos, y comenta si alguna vez te pasó algo similar.

Tres libros que te ayudarán a dibujar mejor tus plantas.

Hoy quiero compartir otro grupo de libros que me han servido mucho como referencia para cuando tengo dudas sobre cómo dibujar algún detalle de una planta que no logro descifrar bien, o si necesito aclarar el nombre de algo, o bien ahondar en grafito y lápices de colores, que no son mis técnicas fuertes. 

Estos tres libros te pueden ser de gran utilidad para esos momentos en que puedes estar confundido y necesitas aclarar conceptos, formas, etc. 
Dejaré el link a Amazon en el título para que puedas ver otros detalles ahí.
1) El primero es “Plant Form – An Illustrated Guide to Flowering Plant Morphology” de Adrian D. Bell, ilustrado por Alan Bryan.
En este libro se analizan, capítulo ras capítulo, diferentes estructuras que encontramos en el mundo vegetal. Desde tipos de tallos, raíces, formas de frutos, estructuras de hojas, tipos de flores y muchísimo más. Plant Form es un libro al que recurro constantemente cuando estoy ilustrando plantas que no entiendo bien y sin duda es excelente a la hora de aclarar dudas. Lo tengo hace varios años y lo uso bastante.
2) El siguiente libro es “A Botanist’s Vocabulary – 1300 Terms Explained and Illustrated” por Susan K. Pell e ilustrado por Bobbi Angell.

En la misma línea que el libro anterior, “A Botanist’s Vocabulary” recorre 1300 términos de botánica y los explica de manera simple y breve, a modo de glosario. Gran parte de ellos están ilustrados. Este libro es mucho menos complejo que el anterior y es de muy fácil uso y referencia. Lo recomiendo como guía rápida para aclarar qué significa algún término botánico que no comprendes bien.
3) El tercer y último libro de esta lista es “Botanical Drawing using Graphite and Coloured Pencils” de Sue Vize.
Este libro salió hace poco, en 2016 y tiene la estructura que básicamente tienen todos los libros para aprender ilustración botánica (materiales, técnicas, algo de botánica) pero me parece que dentro de la cantidad de libros que hay de este tipo, Sue Vize logró aportar con su forma de organizar los contenidos y exponer las distintas técnicas que utiliza. Muy recomendado para quienes quieren hacer ilustraciones científicas en grafito y lápices de colores, que cada día gana más adeptos. 
Espero que te des el tiempo de mirar estos libros y no dejes de contarme qué te parecen si los tienes o si los compras. ¿Hay algún libro que quieras recomendar para que revise y postee en el blog?
Cuéntame en los comentarios.
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El Collage como alternativa creativa.


La página dedicada a las flores – Diario de Collages 2019

Estoy de vacaciones hace algunos días con mi familia, en la playa. Han sido días muy agradables de descanso, vida familiar, y casi desconexión total. Digo casi, porque esta vez he dejado una pequeña ventana de trabajo abierta para que cuando llegue marzo no me encuentre con una montaña de cosas por hacer si no con un cerro manejable (espero!!!).

Cada vez que venimos a la playa, traigo conmigo una bolsa llena de materiales para pintar, que sé que no usaré. Ellos vienen de paseo “por si acaso” hay tiempo, por si encuentro algo bonito, y muchos etcéteras. Pero siendo honesta cuando estoy de vacaciones, no tengo ganas de hacer lo mismo de siempre. Me mentí por años, pensando que tenía esa capacidad de pintar con una hija de dos meses, o muy cansada, o con una niña que solo quiere jugar, etc. Pero esta vez, aunque seguí con el autoengaño y me traje mis acuarelas hechas a mano (claro, porque no son las de trabajo, son las de amor al arte, diversión), traje otros materiales que sí estoy disfrutando un montón y de hecho, agradezco haber tenido la idea.

Motivada por el post de una gran amiga editora en Instagram, donde contaba que tomó un curso de collage con la gran Alejandra Acosta y que estaba feliz, me dije: “Hace unos 15 años atrás hacías muchos collages y te encantaba. De hecho, por más de un año fueron tu obra plástica. Retómalo!!!”

Simplemente sacar una página y ponerla en mi cuaderno hace que quiera hacer cosas con ella. 


Y así lo hice. Me compré un cuaderno súper grande (en las fotos) y con un papel para multi técnicas (podría habérmelo ahorrado, pero tengo el mal de querer un cuaderno nuevo para TODO). También compré una barra de pegamento y puse una tijera en el estuche. Eso es todo lo que se necesita. El tesoro son las imágenes. Fui tras los pasos de mi amiga y llegué a un vendedor de libros usados que es como el proveedor de todos los vendedores de libros usados, un Diógenes de VERDAD. Y me compré dos volúmenes empastados de enciclopedias Códex, unas enciclopedias chilenas de los 50′-60’s que deben haber sido bastante buenas en su tiempo, con mucha información de muchos temas. Hoy día, lógicamente, está obsoleta en la gran mayoría de los temas, porque el planeta ha cambiado demasiado en 60 años. Pero las ilustraciones son un puente al pasado muy bello, tienen algo especial que cautiva. Será que todos son dibujos a mano, no existen fotos. Sólo dibujos e infografías a mano. Fantástico.

Este collage es la mitad de una imagen que construí pensando en mis acuarelas hechas a mano y en los diferentes intereses que he estado cultivando los últimos años.

Me demoré unas dos semanas en poder recortar esas enciclopedias. Las miré por varios días, recordé cosas. Pero aquí en la playa me libero de lo estricto, así que las recorté y ha sido muy entretenido. No tiene propósito alguno, sólo diversión. Y estoy creando pero de forma relajada, sin presiones de ningún tipo. Ésos momentos creativos son geniales porque son muy transparentes. Arte por el arte.

Creo que es positivo hacer un buen balance entre el artista y el científico. El tiempo haciendo Ilustración Botánica igual me distanció del lado más creativo y libre. Siento que los científicos creen que el proceso del arte es igual al de la ciencia pero no. El arte es espontáneo y sin ataduras, libre. Las cosas no tienen que ser útiles en el arte.
Por otro lado, tener ciertos límites y restricciones ayuda a aprender muy bien una metodología o técnica. Pero la libertad creativa sin límites, no tiene precio.

Este es el collage donde muestro las ganas que tengo de visitar Japón.

Como ves, son selecciones de cosas que me gustaron. Ahora si quiero puedo dejarlas así o hacer algo más en las páginas, que también es muy entretenido. Es muy bueno tener un arte por el arte en la vida.
¿Tienes un espacio de creatividad propio, feliz, y que no se sienta como un trabajo o bajo presión? Cuéntanos para saber.

Arriba y abajo.

Este es mi cuaderno 🙂


Ciclos profesionales: evolucionar y avanzar.

El mes de enero ha transcurrido algo caótico y ocupado, pero muy feliz, pues el verano es así. Aunque haya mil cosas que hacer y la casa se desordene y la ropa circule por todos lados, no importa. La luz, el sol y los colores hacen lo suyo.
Tengo la mente a mil, hace un tiempo que estoy pensando muchas cosas y ha sido difícil ordenarlas. Como comenté en el post anterior, estoy entrando en un año especial donde se cumplen varios ciclos de mi vida y aunque pensé que no sería así, no he parado de reflexionar y me pasan cosas constantemente.
Tratando de entender mis ciclos, me doy cuenta de que las décadas son importantes. Es inevitable detenerse a mirar cuando llevo 10 años haciendo algo. Y ésta es la primera vez en mi vida, de hecho, en que he logrado hacer algo por 10 años. Pero ahora me doy cuenta de que es así porque he querido.

En este final / inicio de ciclo, pienso en hacia dónde dirigir mi barco. Cómo me veo en los próximos dos o cinco años. ¿Qué quiero estar haciendo en dos años más? ¿Cómo es mi vida ideal? ¿Cuáles son mis metas hoy?

Las metas cambian. Mis objetivos de 4 años atrás eran diferentes. Estaba obsesionada con llevar mi ilustración botánica a la perfección máxima (para mí) a cualquier costo. Quería estar en todas las situaciones, llegar a circuitos internacionales. Iniciar cosas. Entre esos deseos -varios cumplidos-, me estresé, me estrujé varias veces, pensé sólo en trabajo por días y días. Es fácil obsesionarse con la Ilustración Botánica. Estamos todas conectadas en Instagram, viendo las obras maravillosas, publicaciones, productos y logros de mucha gente que pareciera estar sólo pintando, viajando, gozando de sus profesiones. Y en eso empieza un ciclo de auto exigencia, de pedirse más y más.

Un consejo no solicitado: no colgar la autoestima en la cuenta de Instagram.

De pronto, hace varios meses, esos deseos/impulsos empezaron a calmarse. Empecé a redefinir lo que quiero para mí, incluso quién soy -en lo profesional. Ya no siento esas ganas irrefrenables de estar en todo. Ahora quiero estar en lo que realmente me hace sentido a mí y no al deber ser. Asumí que mi rol principal en todos estos años ha sido enseñar y ayudar a formarse a muchos otros, y que muchos de ellos han cambiado sus vidas positivamente, han logrado hacer sus caminos, y eso me llena de orgullo. Y en el despliegue de ese rol, que ha sido tan fundamental y maravilloso, he aprendido miles de cosas, crecido montones y sobre todo, calmado.

Y por primera vez, puedo visualizar la vida que realmente quiero tener, y hacer un mapa claro que puedo seguir y dibujar con claridad, para no perderme.

Es bueno tener un período de confusión para después ordenarse y seguir. Empezando por no decirle sí a todo, y definir quién quiero ser. Y ahora, el mantra principal es: hacer solamente lo que me encante hacer. El resto: gracias por todo, adiós. A lo Marie Kondo.

Collage, 2005.

Voy a escribir aquí algunas de las preguntas que me he hecho últimamente, quizás te puede ayudar en tu proceso profesional o creativo.

1) De todo el trabajo -o los trabajos- que hago, ¿qué es lo que más me gusta? ¿qué es lo que menos me gusta?

2) ¿Puedo dejar de hacer lo que no me gusta, o puedo pedirle a otra persona que lo haga?

3) ¿Qué me veo haciendo durante todo el 2019?

4) ¿Qué me veo haciendo los próximos 5 años?

Y aquí algunos tips para ordenar mente y espacio físico (acabo de hacerlo y es bacán):

Ordena tu espacio de trabajo. Bota/recicla todos los papeles que se amontonan y que sinceramente, no usarás. Saca los materiales de arte que ya no usas, puedes regalárselos a otro artista o venderlos.
Lo mismo con los libros que ya no vas a leer. Te lo dice una coleccionista de libros: puedes desprenderte de algunos, y más adelante reemplazarlos por otros que sí te hacen sentido AHORA.

Haz tu calendario de trabajo del año. Esto lo llevo haciendo todo enero, y seguiré en febrero. Voy a meter todo en el calendario. Así puedo ver mi año y aunque puede cambiar, sé cuándo, cómo y dónde van a pasar las cosas. Podré anticiparme y prepararme mejor.

Organiza momentos de creatividad que no sean de trabajo. Con Instagram sobre nuestras cabezas, es más difícil que antes dejarse momentos creativos libres, donde nada es para las redes, para los otros. Con esta forma de estar siempre compartiendo todo, no dejamos espacios íntimos y libres para dar rienda suelta a nuestra creatividad y por lo tanto, enriquecer nuestro arte. La ilustración botánica es eso, ilustrar plantas para ciencia (versión reduccionista, ojo). Pero y ¿tu aporte creativo? ¿dónde queda? Yo tengo unas prácticas artísticas personales que son sólo mías y me ayudan a estar creativa y abierta de mente. No hay nada peor que un artista que se vuelve conservador(a). ¡Que no te pase! -me pasó un tiempo pero ya se me quitó 🙂

Y lo último: amamos nuestro trabajo artístico. Lo hacemos porque dibujamos/creamos desde siempre. Pero recuerda que es tu trabajo. Hazlo lo mejor posible, organízate y tómatelo muy en serio, para que te vaya bien, para que si cambias de trabajo, sea porque tú quieres hacer otra cosa.

Abrazos grandes y espero tus comentarios!