Andrés Charrier: Naturalista y Herpetógrafo.

En este episodio, conversé con un naturalista comprometido y apasionado como pocos. Él irónicamente, se dedica a la conservación de el único grupo de animales al que le tengo fobia en este planeta: las ranas.

Andy Charrier estudió antropología y luego de un largo e interesante camino, terminó dedicándose a estudiar y monitorear desde aves rapaces, pasando por roedores nativos y culminando con sus queridos batracios. Es tal su compromiso con ellos, que ha logrado poner en valor a estos animales muchas veces pasados por alto por todos nosotros. Tanto es así, que en estas semanas (y lo comentamos en el video) ayudó a rescatar a los últimos individuos de una especie de ranitas endémicas que habitan en un lugar muy particular del río Loa, en el norte de Chile.

Andy es un tipo inspirador, que además de su labor directa con los animales está creando una estación biológica en La Parva (cordillera de Santiago) y escribiendo libros sobre naturaleza chilena para niños, de la mano de excelentes ilustradoras. Espero que disfrutes mucho de esta conversación y que nos dejes tu comentario.

¿Sabes qué pasó con las ranitas del Loa que Andy ayudó a rescatar? Lee la noticia aquí:

https://www.t13.cl/noticia/nacional/zoologico-nacional-rescata-ultimas-ranas-del-loa-evitar-su-extincion

¿Quieres conocer el último libro de Andy? Entra a este LINK.

 

Exploradoras de Ayer y Hoy #1: Karen Blixen, de Africa Mía (“Out of Africa”, 1985).

Meryl Streep como Karen Blixen en “Out of Africa”, de Sidney Pollack, 1985.

 

Hoy quiero inaugurar una nueva serie de blogposts que hace mucho tiempo quería hacer pero no me había animado: “Exploradoras de Ayer y Hoy”. En esta columna voy a hablar de mujeres reales del pasado y el presente. La de esta primera entrega es Karen Blixen, basada en la autobiografía de la mismísima Blixen (Dinamarca, 1885-1962) publicada en 1937. En ella, relata sus 17 años viviendo en África y manejando una granja donde cultivó café y ayudó a los habitantes locales a educarse y a superar muchos problemas.

“Africa Mía”

El personaje de Karen en la película es interpretado por la grandiosa Meryl Streep, que como ya sabemos, es genial. Y su co protagonista, el súper buenmozo, sexy y misterioso Denys (Robert Redford), un hombre de espíritu libre que la lleva volar en su avión, le lava el pelo en una escena muy romántica e icónica y finalmente, le roba el corazón a Karen pero como no le gustaba que lo amarraran, nunca se estableció definitivamente con ella.

Robert Redford es como el papá de Brad Pitt, por si no lo conoces. Si tienes menos de 25 años probablemente no le encuentres ninguna gracia, pero el hombre era muy atractivo, ¡sí que lo era! 🙂

Karen: incansable a pesar de todo.

Lo que más me encanta de Karen es que a pesar de todas las cosas que le pasan (su marido resultó ser un fraude: se gastó todo su dinero en safaris, nunca estuvo con ella y tenía amantes a cada rato, y por eso más encima le contagió sífilis, así que tuvo que volver a Dinamarca un tiempo a tratarse), sigue siempre adelante con su granja, trabajando duro enamorada de la belleza de África y ese lado salvaje que cuando estaba en Europa jamás conoció.

Otra cosa que me cautiva de este personaje es su soledad, su amor por la tierra desconocida que llega a colonizar y bueno, su ropa de safari, que me lleva a soñar con ser una de esas exploradoras europeas que creían que conocían el mundo hasta que llegaban a lugares donde las reglas de la alta sociedad no servían de mucho y las personas y los animales vivían en un mismo plano, gobernados por el clima y la cadena alimenticia. Creo que alguna vez hace mucho tiempo, llegué a sentirme por unos minutos como Karen Blixen.

¿Qué mujeres del pasado te inspiran?

Ya sea en lo profundo o en cosas más simples como la ropa, ¿te ves en los zapatos de una exploradora durmiendo en carpa con las hienas aullando al rededor del campamento? ¿Pescando hundida hasta la cintura en un río correntoso, enfocada en atrapar un pez extraño y gigante?

Cuéntame de tus heroínas en los comentarios, y sigamos buscando mujeres inspiradoras que nos empujan a ir un paso más allá…o dos, o tres!!!

Tengo un montón de plantas prensadas ¿qué puedo hacer con ellas?

 

Varias veces he escrito sobre las plantas prensadas y los herbarios. Para mí son un hobby y un testimonio. Sabemos que en los herbarios del mundo sobreviven muestras de plantas que tienen más de 200 años en algunos casos, y que fueron colectadas por los grandes exploradores del Naturalismo Científico, como Joseph Dalton Hooker, Charles Darwin, Claudio Gay y tantos otros. Además, en paralelo a la actividad científica oficial, en las clases altas europeas la botánica se transformó en uno de los pasatiempos favoritos de las mujeres y jóvenes.

Era muy bien visto saber de plantas, coleccionarlas, dibujarlas y también hacer herbarios con los hallazgos hechos durante las caminatas por bosques y jardines. Si investigamos por ejemplo, herbarios realizados durante la excéntrica época victoriana en Inglaterra, encontraremos muchos en que las composiciones con plantas van mucho más allá de lo taxonómico y se transforman en ilustraciones de otras situaciones.

Hoy, podemos retomar los herbarios como un pasatiempo que nos conecte con la naturaleza de manera íntima y sustentable. 

Esta semana en Mi Naturalismo TV, invitamos a la diseñadora Javiera Méndez, quien junto a su hermana Fernanda se lanzaron con un bello emprendimiento: “Casa Botánica”. Aquí su principal actividad es la fabricación de unas hermosas prensas de flores, hechas enteramente por ellas y también unos lindísimos cuadros con plantas prensadas.

Prensa floral de Casa Botánica, foto cortesía de Javiera Méndez.

Te invito a conocer su trabajo y experiencia en el cuarto episodio de Mi Naturalismo TV.

Cuéntanos qué te parece la primera entrevista en nuestro programa, estamos muy felices de iniciar este formato, que iremos intercalando con los videos tradicionales.

Espero tus comentarios y compártelo con las personas que podrían estar interesadas.

¡Abrazos de plantas!

Geraldine

Biblioteca:

8 cosas que la Ilustración Botánica puede hacer por ti.

La ilustración botánica llegó a mi vida en un momento crucial. Estaba viviendo grandes cambios en muchos sentidos incluyendo matrimonio, cambio de ciudad y muchas dudas sobre mi futuro profesional. Había mucha confusión y era hora de tomar decisiones.
Independiente de lo que esté pasando en tu vida, aprender a ilustrar plantas trae muchos beneficios que van más allá de lo meramente técnico. Los alcances de este oficio pueden ser muy profundos para ti si te lo permites.
Veamos 8 beneficios indiscutibles:
  1. Va a abrir tu mundo. Lo primero que experimentas al adentrarte en el universo de la ilustración botánica es darte cuenta de que el mundo de las plantas es enorme, y más aún, que el mundo de la ilustración botánica es gigantesco y cada día vas a descubrir más y más ilustradores maravillosos que te empujarán a seguir aprendiendo. Y además, vas a pertenecer a una tribu internacional de amantes de las plantas y la pintura. ¿Hay algo mejor?
  2. Una vez que ves el mundo ampliarse hacia nuevos horizontes, empiezas a conocer a mucha gente que de alguna u otra manera, se relaciona con las plantas. Personas que antes pasaban desapercibidas, empezarán a aparecer a tu alrededor: coleccionistas de plantas, aficionados a la flora nativa (que saben muchísimo), botánicos, horticultores, jardineras, paisajistas, otros ilustradores de flora y fauna, ecologistas, artistas y un sinfín de personajes que no dejarán de presentarse una vez que entres por la puerta de la ilustración botánica.
  3. Tendrás una mayor conexión con los ciclos de la naturaleza. Quizás ya vivías observando las estaciones del año, o puede ser que estabas presente en cada una sin poner atención a los pequeños detalles. No importa si vives en una gran ciudad o en un lugar muy salvaje: cuando empiezas a ilustrar plantas, los ciclos naturales se vuelven relevantes para ti y tus investigaciones. ¿Cerca tuyo crece una flor nativa que quieres dibujar? Tendrás que averiguar sus tiempos de floración y salir corriendo a buscarla cuando sea el momento. ¿Hay hongos llamativos en tu región en el otoño? A investigar y a disfrutar con atención todas las temporadas.
  4. Sin darte cuenta, vas a empezar a meditar. Al sentarte en tu mesa a observar, dibujar y pintar tu planta, el tiempo pasa volando y tu mente se desconecta de los quehaceres y las demandas del día a día. También se silenciará esa voz interior que te está recordando la agenda, las compras y todo lo relacionado con el mundo terrenal. A pesar del esfuerzo que significa estar dibujando por horas, te mente estará descansada, renovada y podrá concentrarse mejor en todas sus tareas. ¡Meditar nunca fue tan fácil!
  5. El verde ya nunca más será lo mismo.  ¿Las plantas son verdes? ¡No todas! ¿Todos los verdes son iguales? ¡Claro que no! Apenas empieces a trabajar dibujando y pintando plantas, tu antiguo concepto del color verde -como un conjunto de tres o 4 colores-, va a explotar. De pronto, sales a la calle y te encuentras analizando el verde de una hoja, preguntándote con qué colores podrías usar para llegar a ese color exacto. Miras las nervaduras de las hojas y son muy amarillas, ¡o rojas! Aunque siempre has sabido que las plantas tienen distintos tipos de verdes, al estar pintándolas, tu percepción del verde y todos los colores cambiará radicalmente.
  6. Empiezas a llamar por sus nombres a las plantas que antes no podías identificar.  Esto, aunque un poco “nerd”, es muy entretenido y útil. No quiere decir que te los vas a saber todos en un par de meses, pero al ir ilustrando, investigando, conociendo familias de plantas, géneros y especies, tu biblioteca vegetal irá creciendo. Así, podrás buscar información mucho más rápido, hacer preguntas más dirigidas a los expertos y agregarle un contenido importante a tu trabajo: la parte botánica. Además, tus paseos a la naturaleza y a los jardines se harán mucho más divertidos al intentar dar el nombre correcto a todo lo que ves.
  7. Si antes tenías ganas de viajar, ahora vas a pensar en eso todo el tiempo. Las maravillosas plantas están en todos lados. Hay muy pocos rincones del planeta que no tienen vida vegetal. Los ilustradores botánicos se sienten naturalmente inclinados hacia los viajes, quizás manteniendo las costumbres aventureras de nuestros tatarabuelos los naturalistas. Por eso, al iniciarte en la ilustración de plantas y abrir tu mundo, vas a querer ir a conocer lugares de tu país u otros países, porque no puedes dejar de ver esa planta increíble en su hábitat silvestre. O también, te vas a obsesionar con cierto jardín botánico y esa será una de tus metas. Honestamente, ¿a quién no le ha pasado?
  8. Y por último, algo que personalmente me ha pasado y agradezco: tu arte tiene un propósito más allá de ti. Con esto quiero decir, que al hacer este trabajo tu cabeza y corazón no estarán tan centrados en tu persona o tus conflictos personales, si no que te concentrarás en tu planta, sus características y su situación en el medio ambiente. ¿Por qué creo que es muy bueno? Porque tu arte se conecta más abiertamente con otros y la conversación se abre. Además, ilustrar plantas tiene un propósito intrínseco, que es comunicar la historia de una planta a personas que no saben de ella tanto como sabes tú. Esta forma de arte es un diálogo entre la planta, tú y los espectadores. Este proceso, hará tu vida mucho más liviana, ¡te lo aseguro! Finalmente: el mundo y las plantas necesitan que tú y todos nosotros llevemos el mensaje de la conservación AHORA!
Éstas son las 8 cosas increíbles que te puede traer la Ilustración Botánica a tu vida si estás abierto. Hay muchas más que se están quedando afuera de esta lista, así que si conoces otros beneficios que esta hermosa disciplina puede brindarnos, escríbelo en los comentarios!!!
Link segmento de Libros: “Verde/Azul”, libro de la semana gracias a Librería Libro Verde. https://www.libroverde.cl/verde-azul-1062006440xJM
No olvides suscribirte al Newsletter y al canal de YouTube para recibir todas las noticias de Mi Naturalismo TV y de la Escuela Online de Ilustración Botánica. Nos vemos!

Mi proyecto soñado: ¿Cuál es el tuyo?

Éste es un tema que me está dando vueltas últimamente, y no paro de pensar: ¿cuáles son esos proyectos que realmente sueño con hacer? Los que me tendrían trabajando sin descanso, obsesionada y feliz pese a las dificultades: ¿cómo serían?
Toda la vida me he sentido irremediablemente atraída por culturas lejanas, lugares exóticos y pueblos distintos. Tengo una especie de “deformación” (¡no digo que sea algo malo!) de exploradora, y siempre sueño con subirme a un avión y partir a una selva, a un bosque, a una isla, a una montaña muy muy lejana. Esto algunas veces me ha hecho sentir un poco mal, porque hoy en día estamos esforzándonos para que nuestra flora nativa sea apreciada como lo merece, y yo estoy en secreto pensando en estos lugares lejanos.
Será por eso que siempre quise estudiar arqueología, porque soñaba con ser como Indiana Jones, y era un sueño serio.
Veo fotos de flores realmente bellas en las montañas de Grecia o en valles en China, y quiero ir. No puedo creerlo cuando mi amiga Isik Günner publica las fotos de tulipanes silvestres en Turquía. Sueño con ir al Sakura en Japón y sacarme fotos con los cerezos en flor y de paso conocer otras flores de ese país.
Cuando en 2012 llegué al Jardín Botánico de Edimburgo, lo que más quería era dibujar plantas de países como China, Brasil, Ecuador o realmente donde fuera. Y tuve que dibujar plantas chilenas, y sólo en línea negra. Fue un balde de agua fría al principio pero después me reconcilié, amé las plantas chilenas y las dibujé feliz. La vida te da sorpresas y te enseña cosas, ¡es así!

Con los amados copihues en Edimburgo, 2012.

Por eso cuando mi amiga Wendy Hollender me invitó a Kaua’i dije que sí en seguida e hice todo lo posible por juntar el dinero para ir, dos años seguidos (y el 2020 lo haré otra vez). Sólo para poder estar dos semanas en la selva polinésica, sentir el calor tropical y pintar plantas de cualquier país tropical del mundo. ¡No puedo resistirme!

Mi mesa de trabajo en el National Tropical Botanic Garden de Kaua’i, USA, un año atrás.

Hace unos días atrás, mi marido estaba en la lejana Palestina y visitó un lindo valle donde cultivan olivos y viñedos. Estando ahí, me mandó fotos de las flores silvestres que vio, y simplemente me encantaron.
No son flores tan raras, están en todo el Medio Oriente y Norte de África -ignoro totalmente la situación de las especies nativas de la zona de Palestina e Israel, y ahí justamente es donde se instala el bichito explorador-. Hay amapolas, iris silvestres (bellos!!!), leguminosas, un tipo de cardos, y otras flores que aquí son consideradas maleza, seguro allá también. Y están por supuesto los milenarios olivos.

Amapolas en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Cistus albidus en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Iris silvestres en Palestina, foto por Víctor Mahana.

Y al lado de todo eso, un alto muro gris de cemento (la “serpiente gris”), que es el que ha ido construyendo Israel para separar a los palestinos de sus territorios ancestrales. Esto sí que me sorprendió: las flores creciendo ignorantes (¿o no?) de este muro y sus implicancias.
Este tema me cautivó profundamente: todas las plantas que se han cultivado en esas tierras por milenios, con las personas que viven de esos cultivos, hoy están divididas por este muro que protege súper carreteras modernas que los palestinos tienen prohibido usar. Los palestinos tienen prohibido el acceso a muchas cosas y lugares, y sufren constantes malos tratos. Las mujeres sobre todo, tienen muy poco acceso al trabajo y sus ciudades se han ido quedando atrás en el desarrollo mientras que Israel crece y crece. Los palestinos tienen agua potable sólo dos días a la semana porque Israel así lo quiere, y no tienen permitido sacar agua de las napas del subsuelo.

El muro. Foto por Víctor Mahana.

Pienso en este tema como uno que me interesaría mucho desarrollar. Las plantas, los cultivos, el florecimiento están ligados al bienestar de las personas, a la sustentabilidad, al alimento y la protección. Las mujeres podrían pintar las plantas que cultivan y cocinan. Y la pared, aunque es inamovible, puede ser testigo de todo eso.
Éstas son las ideas que me atraen más. La ilustración de plantas y naturaleza puede ir más allá. Puede hablar de temas profundos y polémicos de una manera amable y elegante. Sin caer en la agresividad. Puedes ser una guerrillera de las plantas y hacerlo con sabiduría y estilo. Te aseguro que así, llegamos a mucha más gente y muy diversa. Quiero intentarlo.
¿Y a ti, qué proyectos o ideas te apasionan? ¿Hay temas que te tienen pensando y que necesitas desarrollar y mostrar al mundo?
Cuéntame cuáles son, te apuesto que si lo analizamos, puedes hacerlo.

La naturaleza Primero un nuevo trato con el entorno Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Video del Encuentro de Naturalistas – Ladera Sur, La Naturaleza Primero.

Naturalistas de Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Cuando entiendes tus motivaciones -que siempre están evolucionando-.

El mundo es como una cebolla. Tiene tantas capas. Elijo una de ellas y hago todo por dejarla más bonita de la que la encontré.
Este mes ha sido muy intenso, de mucha reflexión y acción al mismo tiempo. Así es marzo: salimos del tranquilo verano directo al ajetreo y demandas interminables del nuevo año laboral/académico. Me gusta esa energía del comienzo de un nuevo período.
Marzo empezó asumiendo algunos riesgos y tomando decisiones bastante jugadas. Tomé un curso de negocios que me significa un gran esfuerzo, pero estoy decidida a hacerlo porque lo que más quiero es sacar mi proyecto de Escuela Online adelante. ¿Por qué? Porque estoy convencida de que es un gran proyecto, que puede impactar a muchas personas, más de las que me puedo imaginar. Si miro hacia atrás y me detengo en el 2008, cuando no tenía idea de lo importante que sería la ilustración naturalista en mi vida, me veo sola. Perdida, confundida, sin saber para dónde remar. No sabía qué hacer con mis talentos, cómo canalizarlos. Y ahora, me veo rodeada de mucha gente que ama lo mismo que yo, que están aprendiendo y saliendo adelante con auténtica pasión y ganas. Y más allá, lo hacen con visiones más allá de sí mismos. Sueñan con un  mundo mejor y eso es lo que más me da ganas de seguir. Si en 10 años he podido ayudar a contagiarse a, por decir un número, 500 personas…
si esas 500 personas ahora han logrado darle un sentido más satisfactorio a sus vidas y sus carreras a través de la ilustración botánica, independiente de lo que hagan con ella y con lo que aprendieron; si algunos tomaron el testimonio y se lo entregan a otros, si están enseñando a niños, adultos y creando materiales bellos que todos podemos ver y tocar. Es un gran logro colectivo. 
Por eso sueño con que mi Escuela crezca y lleve un mensaje de educación y amor por la naturaleza y el arte mucho más allá de mi ciudad y de mis fronteras físicas. 
Hace un tiempo atrás me pasó algo raro. Dejé de obsesionarme con ser la mejor, con estar pintando todo el día como loca para mejorar más y más. No quiero decir que no quiero pintar más. Amo pintar y estos días retomaré con una ilustración maravillosa. Pero dejé de pensar en ese como mi objetivo principal. Mi gran objetivo y plan maestro es que mucha gente en todo el mundo tenga las herramientas para sentarse a mirar el árbol que crece en su calle, las malezas de las veredas y que sepa el valor que tienen. Que mucha más gente encuentre el valor de lo simple, de los pequeños cambios en las plantas y disfrute analizando las formas simplemente porque le hace sentir bien.
Y el secreto de un mundo mejor, es quererlo. No cuidamos lo que no queremos, lo que no valoramos, lo que no entendemos. 
Sé que puedo hacerlo, sé que podemos. Estoy feliz de que los escolares europeos se estén movilizando. Es una señal que nos debe impulsar a contribuir desde las capacidades de cada uno. Mi habilidad es dibujar, enseñar a dibujar, enseñar a mirar y a pensar la naturaleza de otras formas. Y no voy a parar hasta que los 500 se transformen en un millón.

Las semillas están aquí. Tú eliges: plantarlas o dejarlas para siempre en un frasco.

El Collage como alternativa creativa.


La página dedicada a las flores – Diario de Collages 2019

Estoy de vacaciones hace algunos días con mi familia, en la playa. Han sido días muy agradables de descanso, vida familiar, y casi desconexión total. Digo casi, porque esta vez he dejado una pequeña ventana de trabajo abierta para que cuando llegue marzo no me encuentre con una montaña de cosas por hacer si no con un cerro manejable (espero!!!).

Cada vez que venimos a la playa, traigo conmigo una bolsa llena de materiales para pintar, que sé que no usaré. Ellos vienen de paseo “por si acaso” hay tiempo, por si encuentro algo bonito, y muchos etcéteras. Pero siendo honesta cuando estoy de vacaciones, no tengo ganas de hacer lo mismo de siempre. Me mentí por años, pensando que tenía esa capacidad de pintar con una hija de dos meses, o muy cansada, o con una niña que solo quiere jugar, etc. Pero esta vez, aunque seguí con el autoengaño y me traje mis acuarelas hechas a mano (claro, porque no son las de trabajo, son las de amor al arte, diversión), traje otros materiales que sí estoy disfrutando un montón y de hecho, agradezco haber tenido la idea.

Motivada por el post de una gran amiga editora en Instagram, donde contaba que tomó un curso de collage con la gran Alejandra Acosta y que estaba feliz, me dije: “Hace unos 15 años atrás hacías muchos collages y te encantaba. De hecho, por más de un año fueron tu obra plástica. Retómalo!!!”

Simplemente sacar una página y ponerla en mi cuaderno hace que quiera hacer cosas con ella. 


Y así lo hice. Me compré un cuaderno súper grande (en las fotos) y con un papel para multi técnicas (podría habérmelo ahorrado, pero tengo el mal de querer un cuaderno nuevo para TODO). También compré una barra de pegamento y puse una tijera en el estuche. Eso es todo lo que se necesita. El tesoro son las imágenes. Fui tras los pasos de mi amiga y llegué a un vendedor de libros usados que es como el proveedor de todos los vendedores de libros usados, un Diógenes de VERDAD. Y me compré dos volúmenes empastados de enciclopedias Códex, unas enciclopedias chilenas de los 50′-60’s que deben haber sido bastante buenas en su tiempo, con mucha información de muchos temas. Hoy día, lógicamente, está obsoleta en la gran mayoría de los temas, porque el planeta ha cambiado demasiado en 60 años. Pero las ilustraciones son un puente al pasado muy bello, tienen algo especial que cautiva. Será que todos son dibujos a mano, no existen fotos. Sólo dibujos e infografías a mano. Fantástico.

Este collage es la mitad de una imagen que construí pensando en mis acuarelas hechas a mano y en los diferentes intereses que he estado cultivando los últimos años.

Me demoré unas dos semanas en poder recortar esas enciclopedias. Las miré por varios días, recordé cosas. Pero aquí en la playa me libero de lo estricto, así que las recorté y ha sido muy entretenido. No tiene propósito alguno, sólo diversión. Y estoy creando pero de forma relajada, sin presiones de ningún tipo. Ésos momentos creativos son geniales porque son muy transparentes. Arte por el arte.

Creo que es positivo hacer un buen balance entre el artista y el científico. El tiempo haciendo Ilustración Botánica igual me distanció del lado más creativo y libre. Siento que los científicos creen que el proceso del arte es igual al de la ciencia pero no. El arte es espontáneo y sin ataduras, libre. Las cosas no tienen que ser útiles en el arte.
Por otro lado, tener ciertos límites y restricciones ayuda a aprender muy bien una metodología o técnica. Pero la libertad creativa sin límites, no tiene precio.

Este es el collage donde muestro las ganas que tengo de visitar Japón.

Como ves, son selecciones de cosas que me gustaron. Ahora si quiero puedo dejarlas así o hacer algo más en las páginas, que también es muy entretenido. Es muy bueno tener un arte por el arte en la vida.
¿Tienes un espacio de creatividad propio, feliz, y que no se sienta como un trabajo o bajo presión? Cuéntanos para saber.

Arriba y abajo.

Este es mi cuaderno 🙂


Hacer herbarios: un pasatiempo lindo y educativo.

Esta tarde mi hija y yo salimos al jardín a colectar hierbas culinarias y medicinales para hacer herbarios (más algunas otras flores que a ella le gustaron), como parte de los preparativos del nuevo taller de Ilustración Botánica que daré en el mes de octubre y noviembre en Casa de Oficios.
Tengo una libreta pequeña de herbarios que llevo conmigo cuando viajo desde el año 2012, que tiene flores que he encontrado en lugares como Escocia, Chiloé, Kaua’i y el Cajón del Maipo.
Los herbarios son parte fundamental de la historia de la botánica y hasta el día de hoy son parte central del ejercicio de la taxonomía botánica y del registro de las especies en todo el mundo. Prensar plantas es un arte en sí mismo, pues con la práctica se pueden llegar a hacer obras de arte a partir de plantas prensadas y deshidratadas.
Hay muchos libros y publicaciones en Internet que puedes buscar para saber más sobre los orígenes y el desarrollo que ha tenido esta técnica de conservación de plantas a través de los siglos.

The Pressed Plant es un libro que muestra bellos ejemplares de herbarios y que habla de ellos como una forma de arte en sí misma.


Colectar las plantas:
Para colectar las plantas, como siempre, debes usar una tijera de podar limpia y evitar arrancar las ramas, hojas y flores porque con eso sólo estarás causando daño a la planta. Recuerda no extraer especies que estén catalogadas en peligro de conservación ni tampoco lo hagas cuando la cantidad de flores existentes en la población es baja. Las flores son la garantía de una nueva generación. Siempre pide permiso en los jardines y parques. Sólo eres libre de hacer lo que quieras en tu patio 🙂
Junto con las tijeras, debes tener a mano una prensa botánica (como la que aparece en las fotos y que yo compré hace varios años en Amazon) o bien bastante papel de diario, cartón corrugado cortado a tamaño A3 o carta, y dos huinchas o cinturones que puedas usar para apretar la prensa. Puedes poner dos pedazos de trupán de 3mm del tamaño del cartón para darle rigidez. Es una especie de torta donde va: madera, cartón, papel, plantas, papel, cartón….hasta la madera. Lo más importante es que quede bien apretada y la guardes en un lugar seco, ojalá cerca a una fuente de calor como ventana con sol o estufa en invierno, para acelerar el proceso de deshidratación. De esta forma, las plantas mantienen mejor sus colores. Si hay flores u hojas muy carnosas, tienes que cambiar el papel cada dos días para evitar que salgan hongos que arruinen tu espécimen.
Ejemplares de Capsella bursa-pastoris o Bolsa de Pastor que encontré en el pasto.


La composición
Como en toda manifestación artística, diseño o imagen, la composición es muy importante. Un herbario bien hecho, además de mostrar las características importantes de una planta, está hecho con sentido estético. He visitado varios herbarios, y al mirar los ejemplares es posible ver la sensibilidad de los botánicos. Algunos son muy preocupados a la hora de disponer las flores, otros llegan y aplastan sin mucha gracia. Así que hay que preocuparse de la estética del herbario para resulte un material útil y estéticamente bello. 
Flores de peral, milenrama y chilco enano.
Las plantas que puedes prensar son todas aquellas con flores, desde pastos hasta ramas de árboles en flor. Las semillas, conos y elementos leñosos no se prensan, si no que se colectan en frascos o cajas. Los hongos debes deshidratarlos muy rápido, y no se prensan. Muchas veces se utiliza un deshidratador de alimentos, porque los hongos pueden pudrirse muy rápido si no los manejas bien. Los musgos se pueden prensar, procurando cambiar el papel seguido para eliminar el exceso de humedad y prevenir la aparición de hongos. Las algas también se prensan en herbarios, pero no puedo dar muchos consejos acerca de ellas porque nunca lo he hecho. Cuando lo haga, podré hablar de los herbarios acuáticos.
Recuerda que: para conservar el color lo mejor posible, el secado debe ser relativamente rápido, para que la humedad sea eliminada rápidamente y los pigmentos no se deterioren tanto. 
Si no puedes fabricar una prensa, puedes usar libros grandes y pesados y si, por causalidad tienes, una guía de teléfono.
A continuación, dejo el link de un posteo anterior donde explico cómo montar los herbarios en casa una vez listos.
Que tengas lindas aventuras prensando plantas! Espero ver tus fotos en Instagram 🙂

La Red Latinoamericana de Ilustración Científica.

Carta de Bogotá.

Los ilustradores científicos reunidos en la ciudad de Bogotá en junio de 2018 convocados por el Primer Encuentro de Ilustración Científica de Colombia declaran:

1- Defender la naturaleza en todas sus formas, conscientes de la importancia que representa para la existencia y sostenimiento de la vida.

2 – Defender e ilustrar las especies endémicas de nuestros países para hacerlas visibles y darlas a conocer.

3 – Traducir el lenguaje de la ilustración científica al común mediante eventos de divulgación y educación ambiental.

4 – Popularizar el conocimiento científico a través de nuestra profesión conectando la ciencia y el arte.

5 – Ejercer de forma organizada y responsable la apropiación social del conocimiento y el acercamiento de las comunidades a través de la ilustración científica con ética, verdad y calidad.

Bogotá, 29 de junio de 2018.


La mesa que dio origen a la Carta junto a todos los asistentes al encuentro. Nos dividimos en grupos, tratamos diversos temas y esa tarde, Rosa Pereira y Marie Joëlle Giraud redactaron la carta y la compartieron con todos en el cierre.
Recordemos que el evento tuvo lugar en la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, y que el académico detrás de la organización fue el profesor Juan Pablo Vergara Galvis con la colaboración del colectivo Arasarí.
Participantes de la mesa: Jaime Bonilla (Colombia), Oscar Vilca (Perú), Juan Pablo Vergara (Colombia), Marie Joëlle Giraud (Colombia), Natalia Uribe (Colombia), Rosa María Alves (Brasil), María Alejandra Migoya (Argentina), Juan Carlos Pérez (Ecuador).



El inicio de un activismo latinoamericano a través de la Ilustración Científica y Naturalista

¿Cómo surgió esta carta?
La Carta de Bogotá es un documento que fue escrito para nortear los profesionales de ilustración científica y a los que quieren trabajar en esa área de actuación.
Los parámetros fueron discutidos en grupos y la carta sintetiza los más abrangentes de ellos, inspirando la profesión emergente en el continente líder de la biodiversidad, donde ya se destacan diversos hot-spots…
Necesitamos estar más unidos y agregar novos profesionales.

Rosa Alves Pereira, Brasil.
La reunión en Bogotá el mes pasado fue para todos nosotros, mucho más que un congreso de trabajo. Fue una manifestación de principios y una expresión de las ganas que existen en nuestro inquieto continente de hacer algo concreto por nuestros preciosos y delicados ecosistemas. Nosotros no somos políticos, no somos empresarios, no movemos influencias ni mucho menos dinero. Somos personas, mujeres y hombres apasionados por nuestro trabajo y por la flora y fauna de nuestros países y del mundo entero. Esta carta/manifiesto nos invita a trabajar juntos, a tener una mirada local y global de la situación de los entornos naturales de nuestros países y a utilizar la ilustración científica como arma pacífica para defender nuestros territorios de la codicia y el extractivismo que no se detiene. Los invito, amigos míos, a pensar en todo lo que podemos hacer con el poder de nuestras bellas imágenes para conmover, educar, cuidar, proteger y desarrollar. Los invito a que construyamos juntos la identidad latinoamericana de la ilustración científica, desmarcándonos de los cánones anquilosados de la academia europea. Pensemos, dibujemos y cuidemos juntos nuestro maravilloso continente salvaje.