Mi proyecto soñado: ¿Cuál es el tuyo?

Éste es un tema que me está dando vueltas últimamente, y no paro de pensar: ¿cuáles son esos proyectos que realmente sueño con hacer? Los que me tendrían trabajando sin descanso, obsesionada y feliz pese a las dificultades: ¿cómo serían?
Toda la vida me he sentido irremediablemente atraída por culturas lejanas, lugares exóticos y pueblos distintos. Tengo una especie de “deformación” (¡no digo que sea algo malo!) de exploradora, y siempre sueño con subirme a un avión y partir a una selva, a un bosque, a una isla, a una montaña muy muy lejana. Esto algunas veces me ha hecho sentir un poco mal, porque hoy en día estamos esforzándonos para que nuestra flora nativa sea apreciada como lo merece, y yo estoy en secreto pensando en estos lugares lejanos.
Será por eso que siempre quise estudiar arqueología, porque soñaba con ser como Indiana Jones, y era un sueño serio.
Veo fotos de flores realmente bellas en las montañas de Grecia o en valles en China, y quiero ir. No puedo creerlo cuando mi amiga Isik Günner publica las fotos de tulipanes silvestres en Turquía. Sueño con ir al Sakura en Japón y sacarme fotos con los cerezos en flor y de paso conocer otras flores de ese país.
Cuando en 2012 llegué al Jardín Botánico de Edimburgo, lo que más quería era dibujar plantas de países como China, Brasil, Ecuador o realmente donde fuera. Y tuve que dibujar plantas chilenas, y sólo en línea negra. Fue un balde de agua fría al principio pero después me reconcilié, amé las plantas chilenas y las dibujé feliz. La vida te da sorpresas y te enseña cosas, ¡es así!

Con los amados copihues en Edimburgo, 2012.

Por eso cuando mi amiga Wendy Hollender me invitó a Kaua’i dije que sí en seguida e hice todo lo posible por juntar el dinero para ir, dos años seguidos (y el 2020 lo haré otra vez). Sólo para poder estar dos semanas en la selva polinésica, sentir el calor tropical y pintar plantas de cualquier país tropical del mundo. ¡No puedo resistirme!

Mi mesa de trabajo en el National Tropical Botanic Garden de Kaua’i, USA, un año atrás.

Hace unos días atrás, mi marido estaba en la lejana Palestina y visitó un lindo valle donde cultivan olivos y viñedos. Estando ahí, me mandó fotos de las flores silvestres que vio, y simplemente me encantaron.
No son flores tan raras, están en todo el Medio Oriente y Norte de África -ignoro totalmente la situación de las especies nativas de la zona de Palestina e Israel, y ahí justamente es donde se instala el bichito explorador-. Hay amapolas, iris silvestres (bellos!!!), leguminosas, un tipo de cardos, y otras flores que aquí son consideradas maleza, seguro allá también. Y están por supuesto los milenarios olivos.

Amapolas en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Cistus albidus en Palestina, foto por Víctor Mahana.
Iris silvestres en Palestina, foto por Víctor Mahana.

Y al lado de todo eso, un alto muro gris de cemento (la “serpiente gris”), que es el que ha ido construyendo Israel para separar a los palestinos de sus territorios ancestrales. Esto sí que me sorprendió: las flores creciendo ignorantes (¿o no?) de este muro y sus implicancias.
Este tema me cautivó profundamente: todas las plantas que se han cultivado en esas tierras por milenios, con las personas que viven de esos cultivos, hoy están divididas por este muro que protege súper carreteras modernas que los palestinos tienen prohibido usar. Los palestinos tienen prohibido el acceso a muchas cosas y lugares, y sufren constantes malos tratos. Las mujeres sobre todo, tienen muy poco acceso al trabajo y sus ciudades se han ido quedando atrás en el desarrollo mientras que Israel crece y crece. Los palestinos tienen agua potable sólo dos días a la semana porque Israel así lo quiere, y no tienen permitido sacar agua de las napas del subsuelo.

El muro. Foto por Víctor Mahana.

Pienso en este tema como uno que me interesaría mucho desarrollar. Las plantas, los cultivos, el florecimiento están ligados al bienestar de las personas, a la sustentabilidad, al alimento y la protección. Las mujeres podrían pintar las plantas que cultivan y cocinan. Y la pared, aunque es inamovible, puede ser testigo de todo eso.
Éstas son las ideas que me atraen más. La ilustración de plantas y naturaleza puede ir más allá. Puede hablar de temas profundos y polémicos de una manera amable y elegante. Sin caer en la agresividad. Puedes ser una guerrillera de las plantas y hacerlo con sabiduría y estilo. Te aseguro que así, llegamos a mucha más gente y muy diversa. Quiero intentarlo.
¿Y a ti, qué proyectos o ideas te apasionan? ¿Hay temas que te tienen pensando y que necesitas desarrollar y mostrar al mundo?
Cuéntame cuáles son, te apuesto que si lo analizamos, puedes hacerlo.

La naturaleza Primero un nuevo trato con el entorno Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Video del Encuentro de Naturalistas – Ladera Sur, La Naturaleza Primero.

Naturalistas de Ladera Sur Geraldine MacKinnon

Cuando entiendes tus motivaciones -que siempre están evolucionando-.

El mundo es como una cebolla. Tiene tantas capas. Elijo una de ellas y hago todo por dejarla más bonita de la que la encontré.
Este mes ha sido muy intenso, de mucha reflexión y acción al mismo tiempo. Así es marzo: salimos del tranquilo verano directo al ajetreo y demandas interminables del nuevo año laboral/académico. Me gusta esa energía del comienzo de un nuevo período.
Marzo empezó asumiendo algunos riesgos y tomando decisiones bastante jugadas. Tomé un curso de negocios que me significa un gran esfuerzo, pero estoy decidida a hacerlo porque lo que más quiero es sacar mi proyecto de Escuela Online adelante. ¿Por qué? Porque estoy convencida de que es un gran proyecto, que puede impactar a muchas personas, más de las que me puedo imaginar. Si miro hacia atrás y me detengo en el 2008, cuando no tenía idea de lo importante que sería la ilustración naturalista en mi vida, me veo sola. Perdida, confundida, sin saber para dónde remar. No sabía qué hacer con mis talentos, cómo canalizarlos. Y ahora, me veo rodeada de mucha gente que ama lo mismo que yo, que están aprendiendo y saliendo adelante con auténtica pasión y ganas. Y más allá, lo hacen con visiones más allá de sí mismos. Sueñan con un  mundo mejor y eso es lo que más me da ganas de seguir. Si en 10 años he podido ayudar a contagiarse a, por decir un número, 500 personas…
si esas 500 personas ahora han logrado darle un sentido más satisfactorio a sus vidas y sus carreras a través de la ilustración botánica, independiente de lo que hagan con ella y con lo que aprendieron; si algunos tomaron el testimonio y se lo entregan a otros, si están enseñando a niños, adultos y creando materiales bellos que todos podemos ver y tocar. Es un gran logro colectivo. 
Por eso sueño con que mi Escuela crezca y lleve un mensaje de educación y amor por la naturaleza y el arte mucho más allá de mi ciudad y de mis fronteras físicas. 
Hace un tiempo atrás me pasó algo raro. Dejé de obsesionarme con ser la mejor, con estar pintando todo el día como loca para mejorar más y más. No quiero decir que no quiero pintar más. Amo pintar y estos días retomaré con una ilustración maravillosa. Pero dejé de pensar en ese como mi objetivo principal. Mi gran objetivo y plan maestro es que mucha gente en todo el mundo tenga las herramientas para sentarse a mirar el árbol que crece en su calle, las malezas de las veredas y que sepa el valor que tienen. Que mucha más gente encuentre el valor de lo simple, de los pequeños cambios en las plantas y disfrute analizando las formas simplemente porque le hace sentir bien.
Y el secreto de un mundo mejor, es quererlo. No cuidamos lo que no queremos, lo que no valoramos, lo que no entendemos. 
Sé que puedo hacerlo, sé que podemos. Estoy feliz de que los escolares europeos se estén movilizando. Es una señal que nos debe impulsar a contribuir desde las capacidades de cada uno. Mi habilidad es dibujar, enseñar a dibujar, enseñar a mirar y a pensar la naturaleza de otras formas. Y no voy a parar hasta que los 500 se transformen en un millón.

Las semillas están aquí. Tú eliges: plantarlas o dejarlas para siempre en un frasco.

El Collage como alternativa creativa.


La página dedicada a las flores – Diario de Collages 2019

Estoy de vacaciones hace algunos días con mi familia, en la playa. Han sido días muy agradables de descanso, vida familiar, y casi desconexión total. Digo casi, porque esta vez he dejado una pequeña ventana de trabajo abierta para que cuando llegue marzo no me encuentre con una montaña de cosas por hacer si no con un cerro manejable (espero!!!).

Cada vez que venimos a la playa, traigo conmigo una bolsa llena de materiales para pintar, que sé que no usaré. Ellos vienen de paseo “por si acaso” hay tiempo, por si encuentro algo bonito, y muchos etcéteras. Pero siendo honesta cuando estoy de vacaciones, no tengo ganas de hacer lo mismo de siempre. Me mentí por años, pensando que tenía esa capacidad de pintar con una hija de dos meses, o muy cansada, o con una niña que solo quiere jugar, etc. Pero esta vez, aunque seguí con el autoengaño y me traje mis acuarelas hechas a mano (claro, porque no son las de trabajo, son las de amor al arte, diversión), traje otros materiales que sí estoy disfrutando un montón y de hecho, agradezco haber tenido la idea.

Motivada por el post de una gran amiga editora en Instagram, donde contaba que tomó un curso de collage con la gran Alejandra Acosta y que estaba feliz, me dije: “Hace unos 15 años atrás hacías muchos collages y te encantaba. De hecho, por más de un año fueron tu obra plástica. Retómalo!!!”

Simplemente sacar una página y ponerla en mi cuaderno hace que quiera hacer cosas con ella. 


Y así lo hice. Me compré un cuaderno súper grande (en las fotos) y con un papel para multi técnicas (podría habérmelo ahorrado, pero tengo el mal de querer un cuaderno nuevo para TODO). También compré una barra de pegamento y puse una tijera en el estuche. Eso es todo lo que se necesita. El tesoro son las imágenes. Fui tras los pasos de mi amiga y llegué a un vendedor de libros usados que es como el proveedor de todos los vendedores de libros usados, un Diógenes de VERDAD. Y me compré dos volúmenes empastados de enciclopedias Códex, unas enciclopedias chilenas de los 50′-60’s que deben haber sido bastante buenas en su tiempo, con mucha información de muchos temas. Hoy día, lógicamente, está obsoleta en la gran mayoría de los temas, porque el planeta ha cambiado demasiado en 60 años. Pero las ilustraciones son un puente al pasado muy bello, tienen algo especial que cautiva. Será que todos son dibujos a mano, no existen fotos. Sólo dibujos e infografías a mano. Fantástico.

Este collage es la mitad de una imagen que construí pensando en mis acuarelas hechas a mano y en los diferentes intereses que he estado cultivando los últimos años.

Me demoré unas dos semanas en poder recortar esas enciclopedias. Las miré por varios días, recordé cosas. Pero aquí en la playa me libero de lo estricto, así que las recorté y ha sido muy entretenido. No tiene propósito alguno, sólo diversión. Y estoy creando pero de forma relajada, sin presiones de ningún tipo. Ésos momentos creativos son geniales porque son muy transparentes. Arte por el arte.

Creo que es positivo hacer un buen balance entre el artista y el científico. El tiempo haciendo Ilustración Botánica igual me distanció del lado más creativo y libre. Siento que los científicos creen que el proceso del arte es igual al de la ciencia pero no. El arte es espontáneo y sin ataduras, libre. Las cosas no tienen que ser útiles en el arte.
Por otro lado, tener ciertos límites y restricciones ayuda a aprender muy bien una metodología o técnica. Pero la libertad creativa sin límites, no tiene precio.

Este es el collage donde muestro las ganas que tengo de visitar Japón.

Como ves, son selecciones de cosas que me gustaron. Ahora si quiero puedo dejarlas así o hacer algo más en las páginas, que también es muy entretenido. Es muy bueno tener un arte por el arte en la vida.
¿Tienes un espacio de creatividad propio, feliz, y que no se sienta como un trabajo o bajo presión? Cuéntanos para saber.

Arriba y abajo.

Este es mi cuaderno 🙂


Hacer herbarios: un pasatiempo lindo y educativo.

Esta tarde mi hija y yo salimos al jardín a colectar hierbas culinarias y medicinales para hacer herbarios (más algunas otras flores que a ella le gustaron), como parte de los preparativos del nuevo taller de Ilustración Botánica que daré en el mes de octubre y noviembre en Casa de Oficios.
Tengo una libreta pequeña de herbarios que llevo conmigo cuando viajo desde el año 2012, que tiene flores que he encontrado en lugares como Escocia, Chiloé, Kaua’i y el Cajón del Maipo.
Los herbarios son parte fundamental de la historia de la botánica y hasta el día de hoy son parte central del ejercicio de la taxonomía botánica y del registro de las especies en todo el mundo. Prensar plantas es un arte en sí mismo, pues con la práctica se pueden llegar a hacer obras de arte a partir de plantas prensadas y deshidratadas.
Hay muchos libros y publicaciones en Internet que puedes buscar para saber más sobre los orígenes y el desarrollo que ha tenido esta técnica de conservación de plantas a través de los siglos.

The Pressed Plant es un libro que muestra bellos ejemplares de herbarios y que habla de ellos como una forma de arte en sí misma.


Colectar las plantas:
Para colectar las plantas, como siempre, debes usar una tijera de podar limpia y evitar arrancar las ramas, hojas y flores porque con eso sólo estarás causando daño a la planta. Recuerda no extraer especies que estén catalogadas en peligro de conservación ni tampoco lo hagas cuando la cantidad de flores existentes en la población es baja. Las flores son la garantía de una nueva generación. Siempre pide permiso en los jardines y parques. Sólo eres libre de hacer lo que quieras en tu patio 🙂
Junto con las tijeras, debes tener a mano una prensa botánica (como la que aparece en las fotos y que yo compré hace varios años en Amazon) o bien bastante papel de diario, cartón corrugado cortado a tamaño A3 o carta, y dos huinchas o cinturones que puedas usar para apretar la prensa. Puedes poner dos pedazos de trupán de 3mm del tamaño del cartón para darle rigidez. Es una especie de torta donde va: madera, cartón, papel, plantas, papel, cartón….hasta la madera. Lo más importante es que quede bien apretada y la guardes en un lugar seco, ojalá cerca a una fuente de calor como ventana con sol o estufa en invierno, para acelerar el proceso de deshidratación. De esta forma, las plantas mantienen mejor sus colores. Si hay flores u hojas muy carnosas, tienes que cambiar el papel cada dos días para evitar que salgan hongos que arruinen tu espécimen.
Ejemplares de Capsella bursa-pastoris o Bolsa de Pastor que encontré en el pasto.


La composición
Como en toda manifestación artística, diseño o imagen, la composición es muy importante. Un herbario bien hecho, además de mostrar las características importantes de una planta, está hecho con sentido estético. He visitado varios herbarios, y al mirar los ejemplares es posible ver la sensibilidad de los botánicos. Algunos son muy preocupados a la hora de disponer las flores, otros llegan y aplastan sin mucha gracia. Así que hay que preocuparse de la estética del herbario para resulte un material útil y estéticamente bello. 
Flores de peral, milenrama y chilco enano.
Las plantas que puedes prensar son todas aquellas con flores, desde pastos hasta ramas de árboles en flor. Las semillas, conos y elementos leñosos no se prensan, si no que se colectan en frascos o cajas. Los hongos debes deshidratarlos muy rápido, y no se prensan. Muchas veces se utiliza un deshidratador de alimentos, porque los hongos pueden pudrirse muy rápido si no los manejas bien. Los musgos se pueden prensar, procurando cambiar el papel seguido para eliminar el exceso de humedad y prevenir la aparición de hongos. Las algas también se prensan en herbarios, pero no puedo dar muchos consejos acerca de ellas porque nunca lo he hecho. Cuando lo haga, podré hablar de los herbarios acuáticos.
Recuerda que: para conservar el color lo mejor posible, el secado debe ser relativamente rápido, para que la humedad sea eliminada rápidamente y los pigmentos no se deterioren tanto. 
Si no puedes fabricar una prensa, puedes usar libros grandes y pesados y si, por causalidad tienes, una guía de teléfono.
A continuación, dejo el link de un posteo anterior donde explico cómo montar los herbarios en casa una vez listos.
Que tengas lindas aventuras prensando plantas! Espero ver tus fotos en Instagram 🙂

La Red Latinoamericana de Ilustración Científica.

Carta de Bogotá.

Los ilustradores científicos reunidos en la ciudad de Bogotá en junio de 2018 convocados por el Primer Encuentro de Ilustración Científica de Colombia declaran:

1- Defender la naturaleza en todas sus formas, conscientes de la importancia que representa para la existencia y sostenimiento de la vida.

2 – Defender e ilustrar las especies endémicas de nuestros países para hacerlas visibles y darlas a conocer.

3 – Traducir el lenguaje de la ilustración científica al común mediante eventos de divulgación y educación ambiental.

4 – Popularizar el conocimiento científico a través de nuestra profesión conectando la ciencia y el arte.

5 – Ejercer de forma organizada y responsable la apropiación social del conocimiento y el acercamiento de las comunidades a través de la ilustración científica con ética, verdad y calidad.

Bogotá, 29 de junio de 2018.


La mesa que dio origen a la Carta junto a todos los asistentes al encuentro. Nos dividimos en grupos, tratamos diversos temas y esa tarde, Rosa Pereira y Marie Joëlle Giraud redactaron la carta y la compartieron con todos en el cierre.
Recordemos que el evento tuvo lugar en la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, y que el académico detrás de la organización fue el profesor Juan Pablo Vergara Galvis con la colaboración del colectivo Arasarí.
Participantes de la mesa: Jaime Bonilla (Colombia), Oscar Vilca (Perú), Juan Pablo Vergara (Colombia), Marie Joëlle Giraud (Colombia), Natalia Uribe (Colombia), Rosa María Alves (Brasil), María Alejandra Migoya (Argentina), Juan Carlos Pérez (Ecuador).



El inicio de un activismo latinoamericano a través de la Ilustración Científica y Naturalista

¿Cómo surgió esta carta?
La Carta de Bogotá es un documento que fue escrito para nortear los profesionales de ilustración científica y a los que quieren trabajar en esa área de actuación.
Los parámetros fueron discutidos en grupos y la carta sintetiza los más abrangentes de ellos, inspirando la profesión emergente en el continente líder de la biodiversidad, donde ya se destacan diversos hot-spots…
Necesitamos estar más unidos y agregar novos profesionales.

Rosa Alves Pereira, Brasil.
La reunión en Bogotá el mes pasado fue para todos nosotros, mucho más que un congreso de trabajo. Fue una manifestación de principios y una expresión de las ganas que existen en nuestro inquieto continente de hacer algo concreto por nuestros preciosos y delicados ecosistemas. Nosotros no somos políticos, no somos empresarios, no movemos influencias ni mucho menos dinero. Somos personas, mujeres y hombres apasionados por nuestro trabajo y por la flora y fauna de nuestros países y del mundo entero. Esta carta/manifiesto nos invita a trabajar juntos, a tener una mirada local y global de la situación de los entornos naturales de nuestros países y a utilizar la ilustración científica como arma pacífica para defender nuestros territorios de la codicia y el extractivismo que no se detiene. Los invito, amigos míos, a pensar en todo lo que podemos hacer con el poder de nuestras bellas imágenes para conmover, educar, cuidar, proteger y desarrollar. Los invito a que construyamos juntos la identidad latinoamericana de la ilustración científica, desmarcándonos de los cánones anquilosados de la academia europea. Pensemos, dibujemos y cuidemos juntos nuestro maravilloso continente salvaje.

Libros que no pueden faltar en tu Biblioteca nº2

Es en tardes invernales y oscuras como ésta, que me dan muchas ganas de sentarme en algún lugar cercano a la estufa a tomarme un café y leer u hojear un buen libro. Así que me motivé y me puse a mirar mis libros para hacer una segunda lista de libros que vale la pena tener en tu biblioteca si te gustan los libros bellos (¡a quién no!) y si quieres aprender o inspirarte para ilustrar naturaleza.

1) “El Imperio Visible” Daniela Bleichmar

“El Imperio Visible – Expediciones botánicas y cultura visual en la Ilustración hispánica” es la tesis doctoral de la investigadora Daniela Bleichmar, quien nos cuenta con lujo de detalle la historia de las expediciones al Nuevo Mundo de la corona española. Este libro es muy interesante pues pone en valor las expediciones botánicas españolas, que en general han figurado poco en la cultura de la ilustración científica chilena. Lleno de ilustraciones y mucha información y análisis, “El Imperio Visible” explica la estrecha relación entre la expansión política y económica de un imperio y la ilustración como documento de registro e inventario.
Es del Fondo de Cultura Económica y se encuentra disponible en Chile, lo he visto en Librería Antártica.
2) “the Pressed Plant”, Andrea DiNoto y David Winter.

 Este libro es para quienes aman los herbarios, no solamente como un método para preservar y estudiar plantas si no como una forma de arte en sí mismos. A través de sus páginas conoceremos las historias de varias colecciones de herbarios, y cómo la Botánica se transformó en una ciencia popular en los siglos XVIII y XIX. Muy bonito y estimulante para los fanáticos de las plantas prensadas.

The Pressed Plant está disponible en Amazon.com
3) Watercolour – Tate Gallery Britain.
Este es el catálogo de una exposición dedicada a la acuarela y su historia en la Tate Gallery en 2011, que recorrió la historia de este medio a través de obras y objetos, desde la Edad Media hasta hoy. Es muy interesante pues es uno de los pocos textos (y exposiciones) que se han dedicado  en profundidad a agrupar y analizar los momentos en el desarrollo de la acuarela y a sus exponentes más importantes, tomando en cuenta incluso su auge como medio de producción en la ilustración científica y la ilustración de las crónicas.
Disponible en Amazon.com
Watercolour, 2011.
Los dejo entonces con estos libros para amenizar las frías tardes invierno. Si tienes alguna sugerencia o si quieres saber sobre un libro en particular, no dudes en dejar un comentario.

Cuando la amistad, la pasión por un tema y la colaboración se hacen realidad.


El próximo 18 de mayo se inaugura en la Biblioteca Patrimonial Recoleta Domínica, la primera Exposición Jurada de Ilustración Botánica en Chile. En la historia de Chile. Subrayo esto porque aunque suena quizás exagerado, es cierto y por lo tanto muy importante.
Conocí a Patricia Domínguez por casualidad hace, si no me equivoco, 9 años. A finales del 2009 estaba terminando de pintar una serie enorme de dibujos de especies de Isla de Pascua y Patricia y yo aparecimos en un reportaje de El Mercurio que decía algo como “Artistas sub 35 que ilustran naturaleza”. En ese tiempo no conocíamos a nadie que estuviera ilustrando vida silvestre y fue un gran hallazgo encontrarnos y sobre todo hacernos amigas. En esos tiempos teníamos visiones idealistas del futuro de la Ilustración Botánica en Chile. Estudiábamos permanentemente. Conversábamos sobre nuestros sueños por e-mail. Hoy, conversando con una periodista, Patri dice: “…podríamos haber sido archi enemigas y competir. Pero optamos por todo lo contrario”. Y eso, es un extraño (y feliz) fenómeno que ocurre con todos los ilustradores de naturaleza que conozco, y son muchos.
Al pasar de los meses y años, fuimos madurando y conociendo a otras como nosotras.
En estos 9 años Chile ha cambiado y los intereses de los jóvenes también. El creciente aumento en el interés por las manualidades y por la ilustración de naturaleza es un reflejo evidente de esos cambios. La búsqueda de sentido, de conexión con uno mismo, con el entorno y con otros, la contemplación, el ver al otro (otro planta, persona, animal), son parte de estos cambios.
Los cambios y los movimientos no son instantáneos. Son procesos que requieren tiempo, maduración, aprendizaje y crecimiento. Después de todos estos años de acompañarnos, de ir sumando a otras que como nosotras creen en la ilustración naturalista como una manifestación artística legítima y necesaria, de enseñar a muchos lo que hemos aprendido de maestros de otros continentes, finalmente hemos logrado realizar nuestro primer gran sueño: mostrarle al mundo que Chile tiene un gran potencial artístico, científico y natural. Que somos capaces de hacernos cargo de registrar nuestra maravillosa flora y que nunca más necesitaremos que vengan de los viejos continentes a decirnos cómo hacerlo. Que los libros más bellos y las plantas más raras de nuestro país saldrán de los lápices y pinceles de nuestros jóvenes.
Nuestras plantas, tan queridas pero también olvidadas, al fin tienen una imagen y una voz, de la mano de una de las manifestaciones más hermosas y auténticas del ser humano: el arte.


Antes de invitarlos a todos a acompañarnos este 18 de mayo, quiero agradecer a todas las integrantes del Círculo de Ilustradores Naturalistas de Chile, Cinc, porque sin ellas esta maravillosa exposición no sería posible, y por supuesto a todos los ilustradores e ilustradoras de naturaleza que se la jugaron por hacer sus mejores representaciones de la flora endémica chilena.


Si te gustan las plantas y quieres apoyarnos, ¡te esperamos el viernes 18 de mayo! Que la inauguración y toda la muestra sea un éxito para que todos sepan que una nueva forma de arte y ciencia, llegó para quedarse.


Libros antiguos para la Semana del Libro.

Quiero aprovechar esta Semana del Libro para mostrarles algunos de los maravillosos libros de la colección de libros raros de botánica del National Tropical Botanic Garden de Kaua’i.
Esta colección que contiene primeras ediciones de “El origen de las especies”, “The Temple of Flora” y la colección completa de grabados originales de Sir Joseph Banks entre muchos otrs libros históricos y joyas raras, como diarios botánicos pintados a mano y otros libros muy difíciles de encontrar.
Vamos a ver:
1) Uno de los volúmenes de “Icones Plantarum, or Figures, With Descriptive Characters and Remarks, of New and Rare Plants, Selected From the Kew Herbarium de Sir Joseph Dalton Hooker, 1893 (Ilustraciones de plantas  nuevas y raras, con caracteres descriptivos y observaciones, seleccionadas del Herbario de Kew”).

Y entre todas las especies nuevas y raras del libro, nos encontramos con esta bella Loasa chilena.

Como pueden ver, las orquídeas forman parte importante de este compendio y podemos ver los grabados originales plegables para acomodar las plantas más grandes.


2) “Botany of Captain Cook’s First Voyage” Banks and Solander.

Dibujos hechos en el barco del capitán Cook y luego transferidos a grabado en Inglaterra.

3) “Flores que las señoritas deben tener en el jardín” (al rededor de 1850). Un catálogo de las plantas que toda señorita debería cultivar en el jardín. La que más me llamó la atención de las ilustraciones fue la primera, poblada de Salpiglosis y Schizanthus. Es lindo por un lado y por otro da pena porque son plantas chilenas y aquí jamás se han desarrollado para la Horticultura.


4) Y la estrella de los libros que vi este año (puedo hacer otro post con maravillas que vi el año pasado), se trata de un libro pintado totalmente a mano -seguramente único- y bellamente encuadernado en 1867. Se titula: “The Florarl Beauties of Scripture” “Las Bellezas Florales de las Escrituras”. Es decir, un volumen dedicado a ilustrar, sin texto alguno, todas las plantas que aparecen en las narraciones de la Biblia. Lo encontré maravilloso, y desde mi punto de vista personal, creo que es lejos la mejor forma de presentar un libro que ha traído bastantes problemas, por qué no decirlo.
Aquí va.

Este es mi aporte en la Semana del Libro, espero que lo disfruten y quedo muy atenta a sus comentarios, me encantaría saber qué libros antiguos de ilustración botánica conocen. Saludos!

Las maravillosas plantas tropicales y oceánicas.

Fagraea ksid, nativa de Palau, Polinesia. Está en mi lista de pendientes este verano.

Últimamente hablamos muchísimo sobre la flora chilena, pero también es interesante mirar floras de lugares distantes y totalmente diferentes. Quizás por la influencia de películas que vi en la infancia como “La laguna azul” (clásico con la linda Brooke Shields adolescente) y la serie “La isla de la Fantasía”, es que desde muy chica me ha encantado la flora tropical y oceánica. Selvas exuberantes, hojas enormes y lustrosas, flores grandes y de todas las formas y colores, pájaros de todos los tipos…¿cómo no sentir atracción por esos paisajes llenos de vida y agua? Esos lugares donde el verde cobra una nueva dimensión y se despliega en todas las posibilidades del espectro.

Árbol rodeado de plantas de Ti (Cordilyne fruticosa) y con una orquídea en flor.
En lo personal, me pasan cosas en este tipo de lugar. El calor, la humedad y el verde intenso me conectan con un espacio muy íntimo, vivo, vibrante, aventurero. Eso tienen las selvas y sus plantas. Además, no son lugares 100% amables. Están llenas de bichos, sapos (a los que les tengo una fobia atroz), y te pican los mosquitos inevitablemente. Pero no importa, hasta las sorpresas peligrosas que esconden las hace más atractivas. 
Foto de arriba: hojas y flores de una especie de jengibre. Abajo: hojas gigantes de Alocasia macrorrhiza.
La flora Oceánica también es muy interesante, porque se compone de las especies nativas de las islas (Polinesia, Melanesia, Micronesia, Nueva Zelanda y Australia) sumadas a todas las plantas que los antiguos habitantes del Sudeste asiático transportaron a lo largo de los siglos desde el continente hacia las islas. Aquí por ejemplo, tenemos la transición de la pre-cultura polinésica, los Lapita, más cercanos a Asia, hasta lugares tan alejados como Rapa Nui. Las plantas que representan estas migraciones son los cocoteros (Cocos nucifera), el taro (Colocasia esculenta), el Ti (Cordilyne fruticosa), el Mahute (Broussonetia papiryfera), el camote, los plátanos y un tipo de calabaza. Éstas plantas son las denominadas “Canoe plants” o plantas de las canoas, pues así fue como se trasladaron desde tierras continentales y se diseminaron por todas las islas del Océano Pacífico Sur.

Taro y calabazas: principales fuentes de alimento y materiales en Polinesia.
Las islas de Polinesia tienen bastante flora muy exuberante en la actualidad, pero muchas de sus especies nativas tienen ese aspecto salvaje y modesto de muchas plantas que encontramos aquí. En ellas se puede ver que no ha intervenido la horticultura y que mantienen su aspecto natural. Son muy hermosas, sobre todo los hibiscos, algunos de colores extremadamente brillantes. El que muestro a continuación, es una excepción, es muy “tímido” y bonito.
Hibisco nativo de Kaua’i que se encuentra en peligro de extinción.

Árbol (Malvaceae) nativo de Islas Marquesas.

 La primera planta que llamó mi atención el año pasado en Kaua’i, fue la Freycinetia cummingiana, Pandanaceae, pariente del árbol Pandanus utilis (Pandanus, Pandan), utilizado por muchas culturas para tejer canastos, alfombras y otros tejidos con sus hojas. Me llamó la atención por la extraña forma de sus flores, de un naranjo fluorescente y por parecer una versión miniatura del gran árbol Pandanus.

Freycinetia cummingiana en el Jardín Botánico Tropical de Kaua’i.
A continuación, los dejo con un pequeño video e imágenes de esta planta, cuya ilustración llevo a Kaua’i este año para formar parte de la colección del NTBG.
Freycinetia cummingiana, flor femenina.
Espero que hayan disfrutado de este ensayo visual, que seguiré complementando con las demás plantas que ilustraré dentro de esta colección. Mi idea es transmitir que todas las plantas del mundo son dignas de ser estudiadas y pintadas y que no hay límites temáticos para los ilustradores botánicos.
¡Nos vemos pronto!